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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 2 dias, 8h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108109110
Parte 23 :111112113114115

Night 2

Parte 24 :116
[Chapter Cover]
Parte 18, Capítulo 87.

Capítulo 87

Traducido por Bardock


En los pasillos débilmente iluminados del estadio, una veintena de Namekianos del universo 1 caminaban con paso firme y con todos los sentidos en estado de alerta. Eran los más poderosos entre su gente, pero, a pesar de ello, no detectaron varias personas bastante fuertes.

Durante la noche, casi todos los Namekianos sintieron corrientes de aire. Era un hecho insólito, ya que las instalaciones de los Vargas no tenían ningún sistema de ventilación. Esos corrientes de aire eran extraños, pero ninguno de los Namekianos se alarmó. No habían visto nada con sus propios ojos. Algún Varga, mucho más diminutos y débiles que los Namekianos, sintieron esporádicamente alguno de estos corrientes.

Cooler era el autor de aquellos movimientos de aire casi imperceptibles. El hijo de Cold se desplazaba, casi sin hacer ruido y eficazmente, a través de los pasillos con una velocidad fulgurante, pero que en realidad no era nada del otro mundo en comparación a los otros luchadores superpoderosos del estadio.

Buscaba algo en concreto y entraba siempre que podía al interior de las diferentes sales. Esto explicaba por qué los Vargas pensaban que las puertas se abrían solas. Pero Cooler no encontraba aquello que buscaba: las Dragon Balls. No se daría por vencido. Aún tenía mucho terreno por explorar.

Mientras se desplazaba furtivamente, un puñetazo fue directo a su mejilla izquierda cuando avanzaba en la esquina de un pasillo. El choque fue violento e inesperado. Cooler fue proyectado tres metros atrás. Pero restableció su equilibrio antes de situar una mano a su mejilla dolorida:

—¿¡Pero qué...!? —dijo antes de recibir un puntapié.

Estaba seguro que había visto ligeramente que una bota blanca lo golpeaba en el mentón. El hermano de Freezer hizo una cabriola en el aire. Se golpeó la cabeza con el techo del pasillo, giró un poco más y se enderezó en pleno vuelo.

—¿Quién anda ahí? —gritó mirando por todos los lados pero sin ver nada.

—Je, je! ¿A quién te vas a quejar? —hizo una voz detrás suyo.

Pero Cooler.no tuvo tiempo de girarse. Encajó un codazo en el cráneo. Un golpe que hizo que perdiera el conocimiento. Se desplomó al suelo.

—Vale, ahora voy a por el hermano... —suspiró Vegetto para sí mismo colocando dos dedos en su frente para captar la energía de su antiguo enemigo—. ¿Qué? No está solo —se sorprendió antes de teletransportarse.

Efectivamente. Freezer no estaba solo pero no lo sabía. Se encontraba en una habitación pequeña decorada con una sola silla, algunos armarios y una especie de caja fuerte que se abría sin introducir el código.

Pero, al igual que los armarios, la caja fuerte estaba vacía y mancada de interés. Freezer estaba a punto de desesperar-se. Había buscado en muchos sitios. Cerró los ojos, reflexionando una vez más en los lugares donde los Vargas podrían haber escondido las Dragon Balls. En aquel momento notó una presencia detrás suyo. Se giró hacia ese desconocido.

—No te molestes, ya he buscado por todo el edificio —declaró Boo del universo 4 sentado en una silla con los brazos cruzados, una pierna encima de la otro y una sonrisa de contradicción en su rostro. Su larga cresta se encontraba en el vacío entre la pared y la silla y caía por debajo de sus nalgas—. No están ahí —dijo el djiin antes de proseguir su explicación delante de un Freezer que se había levantado y que permanecía delante de él—. De hecho, si lo piensas bien, las tendrán en otro universo. Yo habría hecho lo mismo.

—¿Has registrado todo el edificio? —se sorprendió Freezer delante de la ausencia total de scouters de Boo, pues consideraba que aquel individuo, medio desnudo y solitario en su universo, fuera capaz de examinar nada.

Boo asintió.

Freezer dudaba. ¿Podría considerarlo su aliado? ¿Buscaban, ambos, poder más allá de luchar?

—Ah, ahora que estamos solos, tengo información que te puede interesar. El poder de cambiar de cuerpo del capitán Ginyu, ¿lo posee alguno de tus soldados?

—¿Qué? ¡No! —dijo Freezer comenzando a hacerse un montón de preguntas interiores.

—Si quieres tu armadura, tendrás que pasar a través de mi cuerpo como en el combate —dijo bruscamente Boo.

—¿Qué?

—Hm —hizo Boo abriendo un poco los ojos—. Disculpa, esto no iba para ti. Bien... sé quién es Ginyu... Porque un miembro del universo 8 no está en su cuerpo original —prosiguió.

—¿¡Qué... Quién?!

Freezer estaba abrumado. Después de numerosas preguntas internas, aquella era la que más le interesaba.

—¡Ah, eso te dejo que lo averigües tú! —declaró Boo sonriendo otra vez haciendo un gesto con la mano antes de levantarse.

Boo conocía al capitán Ginyu a través de los recuerdos de las aventuras en Namek de aquellos que había absorbido. I cuando detectó que en el universo 8 había una persona sospechosa, pensó rápidamente en el "Cambio de cuerpo".

Boo creía que la forma en que aquel guerrero tan leal había traicionado a su patrón restando a su lado y escondido durante años era formidable. Boo no había podido resistir la tentación de divertirse con esa situación. Y lo mejor era pasarle la patata caliente a Freezer para que lo descubriera por sí mismo.

El último estaba desalentado. Estaba seguro que el monstruo rosado no mentía. No había ningún motivo para que mintiera. Y, además, parecía que sabía muchas cosas.

—¿En qué cuerpo se encuentra? —repitió Freezer.

—Alto el carro. ¡No te precipites! Volvamos al tema de antes, es decir, a las siete esferas que realizarán nuestros deseos. Es una pérdida de tiempo. Aquí no están.

Boo notó que el aura de Vegetto se había activado durante un microsegundo, el tiempo suficiente para golpear a Cooler. Definitivamente, había gente en esa fortaleza tan bien protegida de los Vargas.

—¿Quieres las Dragon Balls? Yo podría dártelas.

—¿¡Qué?!

Freezer no entendía nada.

—¿Cuáles quieres? ¿Las Namekianas? ¿O las Terrícolas?

<<¿Terrícolas?>>, se volvió a sorprender el hijo de Cold mientras Boo continuaba:

—¿De dos estrellas, de ocho...?

Boo hizo aparecer por arte de magia varias bolas de medidas y estrellas diferentes. Freezer se quedó boquiabierto cuando vio tres o cuatro, pero cuando ya había visto dieciséis comenzaba a figurarse que se trataba de una broma de mal gusto.

Alguien se unió a la fiesta. Vegetto apareció ahí, cogiendo, sin inmutarse, una de las Dragon Balls que había hecho aparecer Boo. Una gran bola Namekiana de nueve estrellas:

—¡Alucinante! ¿Podrías hacerme una de cuatro estrellas? Es mi preferida.

La sala continuó llenándose de bolas de cristal. Freezer empezaba a espantarse de verdad, cuando, de repente, Boo y Vegetto se giraron hacia la puerta de entrada y dijeron a dúo:

—¡Oh! ¡Alguien viene!

Vegetto se teletransportó. Boo parecía fundirse en el suelo y desapareció. La puerta se abrió cuando la sala estaba inundada de dos metros de Dragon Balls falsas. El pequeño Varga que había abierto la puerta se encontró con toda esa masa de bolas y Freezer aprovechó ese momento para escaparse sin que lo viera.

Decidió volver a su nave directamente. Su escapada era muy peligrosa: si otros guerreros se lo encontraban podían tomar medidas nada amables contra él, o aún peor; ¡se arriesgaba a ser descalificado! Y, además, tenía otras cosas en su cabeza: Ginyu.

En la inmensa nave de la familia de los Demonios del Frío se hallaban algunos de sus hombres. Pero no eran luchadores. El único combatiente era Recoome, pero este seguía rehaciéndose en la máquina de curación. Freezer, reflexionando a toda velocidad, decidió coger uno de sus técnicos al azar, cuyo nombre desconocía. Se dirigió hacia una gran sala llena de ordenadores. Freezer llevó a su pequeño esbirro a uno de los ordenadores del final de la sala y le preguntó:

—¿Recuerdas cuando la capital de mi imperio fue destruida debido a una gran batalla? El Comando Ginyu y yo tomamos parte en ella.

—Sí, Gobernador. Lo aprendí en la escuela.

—¿Disculpa?

—Yo aún no había nacido, Gobernador.

—Cof! Abre los archivos de ese momento. Yo maté a Ginyu. ¿Quién se llevó su cuerpo?

—Ehm.. ¡es imposible saberlo!

Freezer le lanzó una mirada que sus hombres conocían bastante bien y que indicaba que estaba a punto de perder un siglo o dos de esperanza de vida. En el imperio de los Demoníos del Frío, los métodos empleados para alargar la vida eran corrientes y conocidos, aunque se reservaban para los más ricos. La mayoría de los hombres de Freezer se habían beneficiado y vivían doscientos años más de juventud, al igual que el Comando Ginyu. De esta manera, los participantes del universo 8 no habían cambiado desde hacía muchos años, después que los otros universos se los encontraran en Namek o en la Tierra.

Cualquier hombre de Freezer podía sentirse afortunado si llegaba a la edad de su retiro. La causa principal de las bajas en las filas de Freezer era la muerte violenta. ¡Y no a manos de un enemigo!

—¿Qué hicieron con el cuerpo, Gobernador? ¿Enviarlo al crematorio?

—¡Evidentemente!

—De acuerdo. Ahora buscaré en los registros del crematorio de la antigua capital. Sí, Ginyu fue quemado el 1 de Enero del 763. El encargado fue... Poar.

—¿Estás seguro?

—Eh... sí. Mire. Firmo aquí.

En la pantalla vio el nombre completo de Poar, su identificación y su firma. Para confirmar una acción importante, tal como deshacerse de un cuerpo de un miembro de élite, había que firmar electrónicamente. Escribió "Poar" a mano. Mucha gente con un nombre corto firmaba con su nombre y un dibujo. Freezer percibía que se acercaba a la verdad.

—¡Enséñame la documentación de este soldado!

Apareció, en la pantalla, una carta con la fotografía tridimensional de Poar. Y, entre su información, su firma, la cual no era la misma. Era un dibujo de una especie de redonda, en cuya cima había una protuberancia alargada.

Si Freezer no creyera en nada más que en sí mismo, habría bendecido el cielo porque su tecnología aún utilizaba firmas a mano, aunque varias personas habían propuesto que la carta de identificación fuese suficiente para firmas cualquier acción.

<>, pensaba el tirano. Examinó la información de esa carta Poar murió dos semanas después en una batalla en otro planeta. Freezer no recordaba esa conquista.

—¡Quiero que me muestres información de esa batalla! ¿Quién era el soldado más poderoso?

Sin entender nada y sudando, el joven esbirro encontró lo que buscaba en una lista.

—El capitán Nemokid. Su fuerza era de 2.600 unidades.

—¿Qué le pasó?

—Ehm...

Escribió frenéticamente en su teclado.

—Se retiró poco tiempo después. Murió de viejo el 6 de Junio del año 784.

—¡Es extraño que no tuviéramos constancia de esto! ¿Todo esto fue archivado en el cuartel general?

—Claro.

—Hm... Ginyu se debió pensar que sería demasiado fácil de rastrear si mataba a cualquier persona con la que intercambiaba su cuerpo... hay muchos soldados que desearían disfrutar de un retiro anticipado... seguro que consiguió intercambiarlo, de mutuo acuerdo, con alguien débil... alguien que sabría que moriría pronto... hay un montón de escenarios posibles... ¡Pf! ¡Maldito chicle rosa! ¡Podría haberme dado más detalles! Pero no puedo volver atrás y preguntarle.

—Gobernador, ¿esto significa que el capitán Ginyu está vivo? ¿Por qué no informa a los otros soldados?

—¡Hm! Poca gente sabe que Ginyu tiene la capacidad de cambiar su alma con la de otro. Puede cambiar de cuerpo. Es evidente que se apoderó del cuerpo de Poar, firmó en su lugar y tiró su antiguo cuerpo al crematorio.

—¡Caramba! ¡Pero el capitán era reconocido por su sumisión hacia usted! Además, la foto de su documentación siempre ha sido la misma. ¡No sabía que podía cambiar de cuerpo!

—Aquel cuerpo violenta con cuernos pertenecía a un demonio mutante muy poderoso de un planeta que habíamos atacado. Ginyu entonces solo era un soldado raso. Adquirió su cuerpo. Fue ascendido y no encontró otro cuerpo que fuera más poderoso. Cambiamos la foto de su documentación y se dio a conocer a todos bajo esa forma.

—¡Es un poder muy peligroso! ¿Por qué no trató nunca de utilizarlo contra usted?

Freezer lo miró de la misma forma que antes y el hombrecillo empezó a temblar.

—¡Imbécil! ¿Crees que una técnica tan miserable de intercambio haría algún efecto sobre un Demonío del Frío? Ginyu sabía qué lugar ocupaba. Respetaba a sus superiores y su lealtad era incuestionable. ¡Nunca se me pasó por la cabeza que intentaría jugármela con esa técnica!

En efecto, la admiración y el respeto que Ginyu sentía por Freezer eran inconmensurables. Pero solo hacía él. Cuando, en Namek, pensaba que Son Goku era el Super Saiyano Legendario empezó a temblar como una hoja. Pero al comprender que solo era "inmensamente fuerte", pensó en realizar el Cambio de cuerpo. El capitán Ginyu era un luchador honesto y respectuoso y no toleraba que lo ayudaran en un duelo. Y consideraba que los Demonios del Frío, así como otras leyendas extrañas, eran demasiado sagrados para osar cambiarles el cuerpo.

—Pero usted lo mató injustamente. Tal vez tenía resentimiento hacia usted, o...

Dándose cuenta de lo que estaba a punto de decir, el hombrecillo empezó a sudar profusamente percibiendo que la muerte se le acercaba. Aterrorizado, emplazó su mirada en su patrón. La mirada de Freezer no era como las dos precedentes. Pero emitía cólera. Y no había nada peor que estar a su lado cuando estaba cabreado.

—Go... Gobernador. Lo siento. ¡Solo trataba de averiguar qué pensaba Ginyu! ¡Evidentemente que la pifió! ¡Solo trato de comprender su modus operandi!

No hubo ninguna reacción de su amo y señor.

—Lo investigaré, Gobernador! ¡Soy especialista recopilando información! Indagaré a fondo y encontraré cualquier rastro de los cambios de cuerpo basados en diferentes muertes y datos que tengamos en nuestros archivos. Me aseguraré de distinguir los detalles más diminutos y cualquier acción, como por ejemplo que un soldado hubiera pedido cambiar su contraseña porque se le había olvidado de repente. Prometo investigar este caso para usted y le aseguro que encontraré cuál es el cuerpo actual de Ginyu. I le doy mi palabra que no le diré nada a nadie. ¡Puede contar conmigo!

Freezer se tranquilizó. Era una buena idea. Al principio, había pensado que lo mataría al final de la conversación. Pero era una buena cosa que trabajara en el caso.

—Muy bien, hazlo, Si lo consigues serás ascendido y te volverás muy rico. Si fallas, ¡encontraré la mejor manera de hacer que te arrepientas de haber nacido!

Freezer abandonó esa sala para dejar solo a su nuevo investigador. Pero no volvió con los miembros de su familia. No quería hablar de ese asunto con ellos. Prefirió instalarse en su pequeño módulo y reflexionar.

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