DB Multiverse

News Lectura Minicomic Fanarts Los autores FAQ Hilo RSS Bonus Eventos Promos Afiliados Torneo Universos
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 5 dias, 6h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108109110
Parte 23 :111112113114115

Night 2

Parte 24 :116117118119120
[Chapter Cover]
Parte 16, Capítulo 76.

PARTE DIECISÉIS: RETROSPECTIVA

Capítulo 76

Traducido por NappaSSJS / Encodeo por Alice


En el espacio del Universo 8, cada miembro del clan Cold envió a sus soldados para buscar las bolas de dragón. Todos regresaron con la misma conclusión: -No hay bolas de dragón; Me vio y amenazó con la exclusión del torneo si volvía a suceder.-

Pero en última instancia, todos encontraron algo que informar.

— No hay nada en las gradas y en los pasillos de los otros universos. Sólo queda por explorar el edificio principal de los Vargas- uno de los soldados informó a Freezer, quién estaba sentado perezosamente en un taburete.

— Pero está custodiado por Namekianos; ninguno de nosotros pudo entrar-, dijo un segundo soldado, en posición de firmes.

— Yo iré; ¡no hay nadie más rápido que yo!-Se jactó Butter mientras se acercaba con una sonrisa.

— ¡Ni nadie más grande, tampoco!- Replicó Freezer. -Eres incapaz de ser discreto.-

— Sin mencionar que has sido miserablemente derrotado por alguien mucho más rápido que tú,- añadió Cooler, quién no dejo pasar la oportunidad de criticar a uno de los comandos de su hermano.

Freezer no le prestó atención y continuó. -Se necesita a alguien pequeño, rápido e inteligente...-

Cooler inmediatamente se revirtió a su forma original, y luego se señaló así mismo con el pulgar. -Te refieres a mí.-

— No, a mí,- respondió Freezer sonriendo.

— Es muy sencillo-, interrumpió su padre Cold. -Cada uno de ustedes tomará una parte diferente del edificio. Y ni una sola discusión, ¿está claro?-

— Sí, papá-, respondieron ambos hijos al mismo tiempo. Pero había una clara rivalidad aquí: el que encontrara primero la ubicación de las bolas de dragón sería el ganador.

Sólo tenían que esperar hasta la mitad de la noche, cuando los participantes y espectadores en el torneo estarían dormidos en su mayoría, así por su cuenta buscarían las bolas de dragón tanto como quisieran.

Algunos de los combatientes en el torneo multiverso no necesitaban dormir. Este fue el caso de Cell, que permaneció plantado como una estatua en medio de su espacio. Esperar unas horas era nada para él; había esperado diez días antes del comienzo de los Juegos de Cell. Bu del Universo 4 no tenía ninguna necesidad de dormir, y tampoco lo hizo Majin Bu del Universo 11, quien simplemente fingió estar dormido sólo por diversión.

Otro participante sin dormir fue el Doctor Raichi. Estaba solo en su habitación, en la oscuridad, flotando algunas pulgadas sobre el suelo. Cómo de costumbre, estaba sumido en sus pensamientos. Nunca había pasado una hora de su existencia sin preparar o replantear los planes que estaba construyendo con tanto cuidado durante tantos años. Su última gran obra había sido ayudar a Tapion. Antes de eso, se había consumido con nada más que su odio por los Saiyanos. Este odio se había calmado un poco, pero que había sido revivido por la llegada de los Vargas. Si no hubieran anunciado que los Saiyanos estarían participando, ¡ni siquiera hubiera venido!

¡Y había Saiyanos en muchos mundos diferentes!

Algunos incluso se habían atrevido a acercarse y hablar con él. Todos éstos Saiyanos... una amenaza constante, un virus que atormentaba demasiados universos. Raichi quería deshacerse de todos ellos.

En su propio universo, él había cumplido su misión. Él creía que todo había terminado, que su papel ya no era necesario. Pero la llegada de los Vargas, con su mención de que los Saiyanos podrían estar en el torneo, había demostrado que estaba equivocado. No esperó mucho tiempo en la arena antes de ver a los primeros en llegar: los Saiyanos estaban vestidos con pieles de animales, haciendo honor a su naturaleza bárbara. Después de verlos, se retiró a su apartamento para pensar.

Otros Saiyanos llegaron más tarde, de diferentes universos. Algunos los reconoció de inmediato, a otros simplemente los percibió: ¡un Saiyano podía disfrazarse de cualquier manera, pero él los eliminaría! Todo lo que quería hacer era destruirlos. Simplemente tenía que luchar y ganar.

Pero la rápida derrota del Universo 10 le hizo darse cuenta de que su plan estaba fallido. Él quería exterminar a estos Saiyanos, y si se iban, eso resultaría imposible.

Pero ahora, a medida que avanzaba la noche la arena, probablemente todos ya estarían muertos.

El Doctor Raichi había ideado un plan con rapidez: un plan que puso rápidamente en acción. Estos Saiyanos no eran fuertes en absoluto; se había encontrado con mucho más potentes. Eran lo suficientemente débiles para que un solo peón, elegido correctamente, pudiera derrotarlos. Y él hizo su elección de forma rápida.

Él había tenido tiempo suficiente para preparar un dispositivo para llevar a cabo su plan, que le permitiría a su soldado aparecer una vez que los Saiyanos regresaran a su hogar en el Universo 10. El pequeño chip se incrustó en el transbordador Varga. El chip -veía- y monitoreaba el ambiente externo, así el soldado era, por tanto, consciente de la situación para salir justo en el momento adecuado.

El microchip observó como los Saiyanos atacaron a los Namekianos. Estos últimos contraatacaron, y la nave se estrelló. El permaneció en silencio mientras la nave fue reconstruida usando las bolas de dragón. El guerrero dentro esperó y vio en silencio durante el duelo entre un Saiyano y un Namekiano. Luego el vio la horda de Oozarus derrotados y que volvían a su forma normal, desnudos y sin pelo.

Los Saiyanos habían sufrido otro revés. Después de perder el torneo y al no tener acceso a la tecnología avanzada, habían sido incapaces de vencer incluso a uno de los Namekianos. La ira y la decepción eran evidentes en los rostros de los bárbaros que ahora poco a poco se vestían.

El soldado enviado por Raichi decidió que ya era hora de salir de su escondite. El microchip liberó la pequeña cantidad de energía que contenía el odió... el cuál tomó la forma de un guerrero, o mejor dicho, de una guerrera.

Era una Saiyana. ¿Quién mejor que uno de los suyos para exterminarlos? Tenía el pelo largo, armadura negra y una hombrera en su hombro derecho, así como una protección en su cadera derecha. Una sola prenda de tela roja cubría sus brazos, y ella llevaba una falda, roja también.

Tenía recuerdos de su vida hasta su muerte... y un poco más allá. Podía pensar por sí misma, pero ella sólo podía seguir la orden que le habían dado: destruir a todos los Saiyanos.

Cuando su cuerpo se había materializado por completo, tomó unos segundos para contemplar el mundo, un mundo que había desaparecido en muchos universos. Luego voló hacia la ciudad. Si se podía llamar así. Era un grupo de chozas arcaicas en mal estado. Hanasia tenía un plan: ella podría infiltrarse, luego matar a cada grupo pequeño mientras huían ante ella. Pero ella no quería perder el tiempo en una persecución.

Matando a varios Saiyanos en secreto por aquí y por allá, se podría crear un pequeño pánico. Así los Saiyanos se agruparían para defenderse o para cazar lo que fuera que los estuviera matando. Una vez agrupados, podría eliminarlos a todos.

Hanasia fue rápida. No había duda, ¡era de hecho el más poderoso guerrero en este planeta! No fue difícil matar a sus primeras víctimas, algo que ella hizo por separado en lugares aislados. Luego comenzó eliminando grupos de dos, luego más. Ninguno de ellos podía ver nada más que una sombra, un ligero y letal movimiento en el aire.

Después de varias horas, todos los Saiyanos se hacían preguntas. Algunos creyeron que era un grupo de Namekianos vengativos que habían decidido eliminarlos a todos. Hanasia estaba encantaba de escuchar sus susurros aterrorizados y como se preguntaban qué estaba pasando. Cuando un grupo se fue a informar al rey, ella decidió seguirlos, mientras que otros se reunían en la plaza principal de su pequeño pueblo.

En el palacio en mal estado del Rey Vegeta, una escena increíble estaba teniendo lugar. Rey Vegeta, escoltado por varios de sus más fieles guerreros, se enfrentó con otro pequeño grupo de Saiyanos. Ellos parecían querer tomar el poder, derrocar al rey, dijeron. Señalaron que habían perdido todo debido a su liderazgo.

— ¡Queremos a alguien nuevo que nos gobierne mejor, justo como su padre!-, gritó uno de los separatistas.

— ¡Idiotas! ¡Yo soy mejor que mi padre!-, Rugió Vegeta. -¡Soy el rey! ¡Y por su traición, los mataré! -

— ¡Si usted aún es el rey, es porque lo permitimos! Nosotros sólo le dejamos el trono por consideración a su padre, que nos salvó de los Tsufurs: nada más. ¡Hace mucho tiempo que otros le excedieron en poder! Muchos de nosotros podemos derrotarlo. Si no renuncia inmediatamente, ¡Obtendremos el trono por la fuerza!-

De hecho, el padre de Vegeta, el ex Rey Vegeta, era un héroe de guerra. En ese tiempo, no era nada más que un guerrero con un nivel de poder decente bajo el mando de un líder idiota. Él había manipulado su ascenso hasta llegar a una posición de liderazgo en el final de la guerra contra los Tsufurs: una guerra que manejó de principio a fin, manteniendo la estrategia, la logística y la organización. Desde entonces, él permaneció como el rey indiscutible, y su hijo había sido el sucesor lógico. Sucedido por la corona, él nunca trató de mantenerse como el más fuerte de su pueblo, incluso mientras muchos otros estaban mejorándose constantemente a sí mismos.

Hanasia sonrió. Esto era interesante. Mirando a su alrededor, se dio cuenta de que varios otros Saiyanos se mantuvieron al margen de los dos grupos que se enfrentaban entre sí... los dos grupos que podrían derrotar al otro en cualquier momento. Estos otros Saiyanos que permanecieron aparte serían del tipo de seguir órdenes sin importar quién fuera el rey. Entre ellos, Hanasia identificó a Bardock... fue entonces cuando decidió intervenir, para mostrarse a sí misma. Caminó lentamente hacia los dos grupos que discutían. Al principio, nadie se dio cuenta, entonces los primeros murmullos se escucharon entre los Saiyanos que observaban. Por último, todos los rostros se volvieron hacia ella: sus caras con los ojos muy abiertos.

Era obvio; casi todo el mundo la conocía. Había tenido una buena reputación hasta el día en que había muerto de repente. Su presencia sorprendió de repente a mucha gente... pero más que nada al Rey Vegeta y sus seguidores. Estúpidamente, delante de todo su pueblo, le espetó:

— ¡Tú... es imposible! ¡Estas muerta! ¡Te matamos! -

Todos los Saiyanos dejaron de mirarla y se voltearon a mirar fríamente al Rey Vegeta.

— ¿Cómo?- Balbuceó Bardock, acercándose con nerviosismo. Ahora era el único entre ella y el Rey Vegeta.

El rey se encogió. Eso parecía que significar algo... ¿tal vez trataba de justificarse? pero entonces cambió de opinión. ¿Tal vez pensó que era demasiado tarde?

Hanasia entendió inmediatamente. Todo tenía sentido. -Rey Vegeta siempre ha temido perder el poder, supongo. Algunos ya estaban empezando a superarlo, y querían destronarlo. Eso lo llevó a derrotar a sus hermanos antes de que pudieran hacerlo... ¿no es así?-

Vegeta entró en pánico, y respondió enviando un ataque fuerte de energía en la dirección de la Saiyana. Bardock, que todavía estaba entre los dos, instintivamente se lanzó al ataque, bloqueándolo. Hubo una explosión, que se disipó para revelar a Bardock aún en pie, el lado izquierdo de su pecho y el hombro ahora quemados. Él sonrió. -Yo también me he vuelto más fuerte que t..¡ARGGH!-

Sintió un dolor increíble en su pecho y escupió sangre. De pronto se sintió desfallecer. Su visión estaba nublándose. Bajando la cabeza, vio un brazo que le atravesó la espalda... un brazo cuya mano sostenía su corazón aún palpitante.

Bardock cayó pesadamente al suelo. Hanasia sonrió. Vegeta dio una orden. No fue seguida de inmediato, pero luego los Saiyanos reaccionaron. Una docena de ellos se lanzaron hacia la guerrera cuyo brazo derecho todavía goteaba sangre. Hanasia les dejó aproximarse, luego reaccionó con velocidad, precisión y gracia. Ella dio unos golpes violentos y patadas, aparentemente al azar, a cada uno de los atacantes. Algunos cayeron; otros fueron lanzados y se estrellaron en las paredes que se derrumbaron por el por el impacto.

Algunos prefirieron evitar ataques cuerpo a cuerpo, enviando ráfagas de energía hacia Hanasia, quien los evitó, o sólo respondió con un ligero movimiento de la mano. Sus propios ataques eran mucho más devastadores, triturando a sus enemigos junto con medio palacio.

Al final de la batalla, se encontró a solas con Vegeta. Ella lo dejó para el final, saboreando su mirada de miedo y desesperación. Ella lo agarró por el cuello y decidió abandonar el palacio.

— Mi pobre Vegeta,- ella dijo. -Te he visto más joven y más lindo... ¡y mucho más fuerte!-

Afuera, cientos más de los Saiyanos se habían reunido. Ellos comenzaron a acercarse a las ruinas humeantes del castillo, pero se detuvieron cuando vieron que Hanasia irrumpió de entre los escombros, arrastrando a su rey que ya estaba asfixiándose. Sin perder la sonrisa, ella arrojó al rey depuesto en el aire y lanzó una bola de energía que chocó con él. Después de una violenta explosión, su cuerpo quemado cayó en medio de los Saiyanos.

Un silencio de muerte siguió. Nadie se movió; todos se preguntaban qué estaba pasando. Finalmente, recobraron sus sentidos, viendo Hanasia. Podían ver el brillo asesino en sus ojos, el deseo que mostraba que los masacraría a todos.

Pero no quisieron rendirse sin luchar. Atacaron primero.

Hanasia se divertía al principio, matando uno por uno con precisión, deteniendo los ataques que enviaron y contraatacando brutalmente. Pero pronto se cansó de esto. Ella voló de una vez, hacia el cielo mientras observaba a los insectos por debajo de ella, luego cargó una gran cantidad de ki muy concentrado en sus manos. La bola de energía deslumbró a los Saiyanos de abajo; algunos volaron hacia ella, otros lejos de ahí.

Ella abatió.

El ataque masivo despedazó a los pocos Saiyanos que habían volado hacia Hanasia, el ataque siguió, crepitando, vaporizando y reduciendo a polvo todo a su paso y luego estrellándose contra el suelo que se estremeció y luego cedió. El ataque de energía azul continuó desintegrando la tierra, cavando una madriguera profunda y liberando terribles terremotos. Grietas masivas se abrieron, liberando flujos de lava. El cataclismo siguió y siguió por largo tiempo.

Toda la zona fue devastada. El planeta no había podido explotar. Pero en miles de millas, la tierra... no era nada más que roca ahora... ya nada se parecía. No había bosque, ni hierba, ni animales. La desolación ni siquiera podía ser llamado una tierra; era sólo un desperdició arrugado de roca y lava.

Todos los Saiyanos habían sido completamente destruidos.

Para asegurarse, Hanasia dio la vuelta al mundo, sus sentidos en alerta para observar el más mínimo movimiento o energía. Pero no, no había nada. Se volteó una vez más sobre el vasto cementerio donde cientos... no, miles... de Saiyanos habían vivido, mirándolo por última vez.

De repente, sintió una presencia a su lado, a una docena de metros de distancia. Alguien había aparecido de la nada. Él no era de este planeta... era un pequeño ser con la piel púrpura, orejas puntiagudas y pelo en una cresta en la cabeza. Llevaba un uniforme azul.

Hanasia continuó mirando sin moverse. Él miró lo que había hecho, sorprendido. El hombre de piel púrpura tenía muchas preguntas. Entonces, finalmente, la vio. Voló hacia ella, gritando.

— ¿Quién eres? ¿¡Que pasó!?-

Hanasia cerró los ojos, sonriendo, y respondió.

— Los Saiyanos se han ido.-

— ¿¡Qué!? ¿Pero quien eres tú? ¡Responde! ¡Yo soy el Kaioshin del Este! ¡Contéstame!-

Hanasia volteó la cabeza hacia él sin perder la sonrisa. -Soy un fantasma-, respondió ella, finalmente, su cuerpo ya empezaba a desaparecer en el humo.

El Kaioshin parecía querer detenerla, extendiendo la mano, pero ella desapareció demasiado rápido en el aire, como si nunca hubiera existido. Su misión cumplida, ya no tenía razón para estar aquí... porque los Saiyanos habían desaparecido del universo.

Tus comentarios sobre la página:

Cargando comentarios...
[es]
EnglishFrançais日本語中文EspañolItalianoPortuguêsDeutschPolskiNederlandsTurcPortuguês Brasileiro
MagyarGalegoCatalàNorskРусскийRomâniaCroatianEuskeraLietuviškaiKoreanБългарскиעִבְרִית
SvenskaΕλληνικάSuomeksiEspañol Latinoاللغة العربيةFilipinoLatineDanskCorsu