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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris & Arctika

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez, Logan y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 2 dias, 14h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108109110
Parte 23 :111112113114115

Night 2

Parte 24 :116117118119120

Round 3

Parte 25 :121122123124125
Parte 26 :126127128129130
Parte 27 :131132133134135
Parte 28 :136137138139140
Parte 29 :141142143144145
Parte 30 :146147148149150
[Chapter Cover]
Parte 23, Capítulo 114.

Capítulo 114

Traducido por alice

— El último combate de la segunda ronda está por comenzar, anunció un Varga desde la sala de control. ¡Necesitamos Gast del universo 7, y necesitamos al gran rey de los demonios, Piccolo del Universo 3! Comencemos este combate.

— ¡Finalmente! ¡Es el momento de lucirme! Sonrió este último, con los brazos cruzados. El viejo se tomó su tiempo en su pelea contra ese debilucho.

Raichi, que había regresado al balcón del universo 3, escuchó la queja del Namek e hizo una pausa. Había tenido las manos ocupadas con ese maldito Saiyano, apenas ganando la pelea, y ser criticado era irritante. Pero, independientemente, su próximo oponente sería uno de los dos Nameks a punto de luchar.

Ambos Namekianos volaron al ring, aterrizando a unos metros de distancia. Se miraron el uno al otro sin moverse. Ninguno de los dos pareció verse afectado por el aumento de la gravedad, lo que sorprendió a los dos Piccolos del 16 y 18. Este Piccolo Daimao era mucho más fuerte que el que habían conocido, sin embargo, parecía físicamente idéntico a cuando se separó por primera vez de Kami-sami.

— El Gran Rey Demonio, ¿eh? ¿No pudiste encontrar un nombre más pretencioso?

—  ...¿Y lo dice el tipo que lleva el nombre de una deidad de Namek? El Rey Piccolo respondió burlonamente. ¿Será tal vez un concurso de quién es el más arrogante?

— No me salgas con eso, respondió Gast, su mirada endurecida. No sabes nada de los Nameks, nuestras costumbres, nuestros ritos, nuestra gente. No hay ni una pizca de dignidad de Namek dentro de ti, solo tus malas acciones y tus perversiones. Incluso te refieres a ti mismo como un demonio, así que deja de pretender que sabes algo sobre nosotros.

Piccolo se rió. Fue divertido que la mayoría de lo que sabía sobre la raza de Namek llegara en los últimos días en el torneo, escuchando conversaciones. También había recogido algunas cosas en la Tierra cuando varios Nameks habían sido enviados a buscarlo. Fue suficiente para reconocer el nombre de su oponente, pero honestamente no le importó demasiado.

— Tienes un punto, exclamó el Rey Piccolo. ¡No soy Namek! ¡Soy el mal supremo, una oscuridad abrumadora y tu polo opuesto! Pronto verás, soy tu superior en todos los sentidos, ¡y lo probaré!

— Sí, sí... eres un amnésico, un Namek corrompido por el mal, lo sé. Pero eres demasiado débil para plantearme un desafío. Esto no será una gran pelea...

—  ...¿Débil?, Dijo el otro guerrero de piel verde con una sonrisa de oreja a oreja. ¡No estaría tan seguro!

Alzando sus brazos, Daimao soltó un intenso ki que hizo temblar el ring. Las piedras comenzaron a traquetear, rompiendo el suelo y elevándose en el aire. La energía que despedía provocó la reacción de varios espectadores.

— Espera... esa energía. Soy yo, dijo Piccolo, asombrado. ¿Pero cómo?

— ¿Qué quieres decir con que eres tú, Piccolo? Preguntó Goku.

— ¡Estoy diciendo que este Rey Piccolo no es igual a con quien peleaste cuando eras niño, en algún momento se fusionó con Kami-sama! Se volvió uno nuevamente, como yo lo hice antes de luchar contra el Androide 17 e Imperfect Cell. No sé cómo es posible.

En el ring, Gast se mantuvo estoico. La potencia mostrada por el Rey Piccolo fue realmente impresionante, especialmente porque provenía de un Namek tipo guerrero, pero, aún no era el más mínimo problema para el, quien cerró con un suspiro. Al menos su oponente podría ser una breve distracción, antes de revelar lo poderoso que era, la única encarnación de todo un pueblo.

Sin obtener la reacción de shock que había esperado, Daimao apretó los dientes, y acusó a la "divinidad" burlona. Con una velocidad increíble, le dio varios golpes a la gran cara del Namek, quien levantó los brazos y desvió de manera casual cada uno de ellos. Sin pausa, el Rey Piccolo aumentó la intensidad de sus rápidos golpes, rodeó a su enemigo, encadenando golpes de rodilla y patadas con su asalto. Estos tampoco lograron desestabilizar a su oponente, que bloqueó cada intento de manera simple y despreocupada.

Gast parecía tener un don para irritar al rey demonio, que abrió la boca y disparó un rayo de energía contra la gran cabeza del Namek. Esquivó hacia atrás y el ataque del rayo golpeó el escudo de energía de protección, sonando en voz alta a través de la arena. Gast estiró su brazo, arrojándolo al ring y haciendo que reaparezca justo debajo de Daimao. El amnésico Namek fue golpeado y enviado volando, pero antes de caer al suelo, una patada en el estómago le dejó sin aliento y lo envió lejos a una docena de metros. Se recuperó en el aire, volviéndose hacia su enemigo con una mirada asesina, y se lanzó hacia Gast, quien lo estaba esperando con otra patada firme.

Dos ex rivales vieron la pelea lado a lado desde el área del universo 18.

— Entonces, ¿crees que de alguna manera atrapó a Kami-sama? Supongo que si él lo atacó, ¿tal vez podría de algún modo forzar la fusión?

— No, respondió Piccolo, no funciona de esa manera. La asimilación debe ser consensual. Cuando me fusioné con Nail y Kami, todo lo que hice fue tocarlos y esperar, forzar una unión no es posible. No sé cómo ni por qué, pero de alguna manera Daimao logró convencer a Kami de unirse a él. Ciertamente no podría haberlo derrotado en batalla, nadie en la Tierra podría hacerlo. Tal vez creía que al fusionarse una vez más, la parte buena de Kami podría influenciar sobre el mal en Daimao. Pero parece que mi padre de alguna manera pisoteó los buenos sentimientos de Kami-sama dentro de su corazón, ¡ciertamente parece el bastardo que siempre fue!

Poco sabían, pero, Piccolo Daimao estaba escuchando su conversación, gracias a su gran audición Namekiana. Sonrió ante la teoría de su alter-ego, pero la distracción momentánea provocó su caída. El gran Namekiano le dio un fuerte golpe en la cara, rompiéndole la nariz. Daimao cayó al suelo en estado de shock, momentáneamente incapaz de moverse.

Gast se paró sobre él con una poderosa sombra, y habló con una voz profunda.

— Eres muy poderoso para ser un Namek, bravo. Pero soy aún más poderoso que eso. Realmente no tienes oportunidad de derrotarme.

Vegetto estaba golpeando su pie contra el suelo, ansioso. ¿Desde cuándo es tan arrogante? Sus compañeros lo miraron boquiabiertos.

— En cuanto a ser un mal absoluto, continuó el Namek, sin notar el comentario, te estás engañando a ti mismo. Mira a su alrededor, hay villanos mucho peores aquí. Estamos rodeados de criminales sin remordimiento, algunos han esclavizado innumerables mundos, han exterminado la vida en cientos de planetas, pero tú... sientes amabilidad y amor por los demás.

El Rey Piccolo estaba sin palabras. ¿Él, un buen samaritano? ¿Quién sembró el miedo y la desesperación con cada una de sus acciones? ¿Él, el demonio más malvado que haya existido alguna vez?

— ¿De qué estás hablando, tonto? ¡Asesino humanos por docena por el simple placer de escuchar sus gritos moribundos! ¡Los torturo lentamente, obligándolos a mirar mientras asesino a sus familias e hijos ante sus propios ojos! ¡Me atrevería a decir que ni la mitad de la población de la Tierra queda viva!

— Hablas mucho sobre maldad, pero no eres tan malo, respondió Gast. ¿Ves a esos dos robots de allí? En el Universo 14 masacraron a toda la población de la Tierra, no solo a la mitad. Su odio a la humanidad es mucho más grande que el tuyo. Te encanta decir que eres malo, pero estás lejos de serlo. Entre otras razones, cuando te fusionaste con tu benevolente contraparte, fuiste corrompido... ¡POR EL BIEN!

— ¿Qué... no... eso no puede ser verdad? Gritó Daimao, aturdido.

— Amas a la Tierra y a los humanos, continuó Gast, con una sonrisa en los labios. La bondad crece dentro de ti... y pronto, ¡serás corrompido! No harás que los hombres sigan sufriendo, ¡serás bueno! ¡El demonio se convertirá en un ángel guardián, protegiendo a los débiles, inocentes y necesitados!

El rey Piccolo miró a Gast, estupefacto. No podía ser cierto... y sin embargo, las imágenes comenzaron a inundar su mente. En los últimos años, hubo algunos casos en los que actuó fuera de personaje. Se vio a sí mismo caminando por una ciudad que había destruido, siguiendo los gritos de una niña llorando en un callejón oscuro. Estaba a punto de matarla, levantó el brazo, cuando ella se volvió hacia él con lágrimas en los ojos. Esos inocentes ojos azules, llorando de miedo, lo habían desestabilizado de alguna manera, hechizándolo con la inacción. Él bajó su mano, rompiendo la pared junto a la chica en su lugar antes de darse la vuelta y dejar a la aterrorizada chica sin decir una palabra. También había instruido a su descendencia demoníaca a que cuidara pueblos en ocasiones, alegando desinterés o que los destruiría más tarde. Pero era la imagen de los niños humanos en su mente lo que creaba un bloqueo mental.

Goku estaba cautivado con la conversación.

— ¿Qué piensas, Piccolo? ¿Podría Kami influenciarlo desde adentro sin que él lo sepa? Si recuerdo bien, cuando era pequeño, Kami dudaba en confrontarte durante el Torneo de artes marciales. ¿Crees que si te hubieras unido con él, todavía hubieras estado de nuestro lado?

— Honestamente, no lo sé, respondió el Namekiano, introspectivo. Cuando me fusioné con Kami, ya era un hombre diferente, además teníamos la amenaza inmediata de Cell. Todo antes de eso es lo que me cambió, mi tiempo contigo y Gohan. Pero para esta versión de Piccolo, el cambio probablemente sea muy gradual.

Gohan, quien estaba ligeramente detrás de ellos, pensó lo mismo. Giró levemente la cabeza hacia el Rey Piccolo, sonriendo. Conocía a Piccolo mejor que nadie, y había estado allí para ver su transformación completa. Daimao todavía podía ser redimido. El Demonio, en el ring, se volvió hacia ellos otra vez, escuchando su conversación. Sus ojos se llenaron de frustración, ¡no era posible, se negó a permitirlo! ¡Él era la encarnación del mal, la pesadilla de la humanidad!

— ¡Cállate! ¡Cállate! Gritó Daimao, golpeando el suelo furiosamente con sus puños y creando un enorme cráter en el ring. ¡Estás delirando! Yo soy el que tiene el control sin importar lo que digas... ¡y nunca me convertiré en esclavo del bien! Yo... ¡¡YO SOY PICCOLO !!!

Todavía gritando, se enfureció y lanzó sus puños a Gast, el falso santo que ahora soportaba la plenitud de su odio sin fin. Pero sus ataques golpearon el aire vacío, en un abrir y cerrar de ojos Gast se había colocado detrás de él, agarró su cabeza, y lo tiró al suelo. Piccolo estaba aturdido, tratando de recuperar su ingenio, con las manos juntas al suelo.

— Pero en el fondo, es lo que quieres, ¿no? Gast reanudó su discurso. Cuando ves la desesperación y la frustración, ¡quieres protegerlos, salvarlos! No lo reprimas, deja de pelear! ¡Entrégate al lado bueno!

— ¡No! ¡NO! Exclamó el Rey Piccolo, sosteniendo su cabeza entre sus manos e intentando bloquear las palabras inmundas, lo que penetró en su mente y su conciencia de todos modos. Gast alzó los brazos, sus ojos se volvieron de un blanco inmaculado, y una especie de luz emanó alrededor de él débilmente, oscureciendo todo lo demás brevemente. Todos los presentes sintieron escalofríos momentáneamente, como si un ser místico o divino hubiera aparecido frente a ellos, encarnado. Fue la verdadera presencia de Gast, quien proclamó estas palabras lenta y profundamente.

— Es inevitable. Es tu destino.

Las palabras y el aura fueron una especie de llamada de atención para el Rey Piccolo, quien de repente se puso en pie.

— ¡Prefiero ser sordo que oír otra palabra de tus tonterías!

Tomando sus orejas con sus manos verdes, las arrancó de repente, sorprendiendo a su adversario. ¿Realmente sus palabras habían empujado a Daimao a un gesto tan desesperado en última instancia? Su pensamiento se demostró erróneo casi de inmediato. El Gran Rey Demonio comenzó a silbar fuertemente, aumentando las vibraciones de frecuencia del tono con cada segundo que pasaba. La onda de sonido era insoportable, haciendo que Gast se arrodillara mientras el agudo dolor abrumaba sus sentidos.

— ¿¡Qué es ese sonido!? ¡Es horrible! ¡Argh!

Sin pausa, Daimao le dio una palmada en el mentón al gran Namek, silbando todo el tiempo. El ataque envió a Gast cayendo hacia atrás, un chorrito de sangre en el aire. Carcohl se recuperó con facilidad, pero aún así descubrió que no podía concentrarse con el sonido demoníaco persistiendo.

El Rey Demonio, mientras tanto, estaba en éxtasis interiormente. Podía poner a un oponente diez veces más fuerte que él sobre sus rodillas con un simple movimiento de aire sobre sus labios. Pelear contra otro Namek tenía sus ventajas, ya que él estaba bastante familiarizado con las debilidades que poseía su propia raza, al haber descubierto este particular sonido en la Tierra. Cuando se encontró con el sonido por primera vez, detonó una explosión que acabo con todo a su alrededor a cien kilómetros.

En lo alto de la audiencia, un individuo pequeño con gafas oscuras y ropa con el símbolo de Kaio comenzó a explicar la situación a quienes lo rodeaban.

— ¡Para un Namekiano, la onda sonora de un silbato es tan insoportable como chillar de una pieza metalica en una pizarra! Gast podría haber tenido las bases para ganar y haber estado listo para terminar el juego, ¡pero parece que no puede manejar este ataque final! Ante su comentario, la deidad de piel azul inmediatamente comenzó a cacarear ruidosamente en su nariz. ¡Vamos Gast! ¡Corrompe a ese Namek malvado! ¿Con palabras? ¿Acaso es una clase de "evangelizador"? ¡Deberas que soy muy comico! ¡Bahaha! ¡Que risa! ¡Mffahahahaha!

— Disculpe, la persona a su lado dijo: Sé que piensas que eres gracioso, pero estoy tratando de disfrutar el torneo. ¿Te importa no comentar todo el maldito tiempo?

El Kaio se volvió hacia él, una gota de sudor en su frente.

— Oh, eh, sí. Lo siento por eso.

Sin embargo, su comentario había sido bastante intrigante. Todos los Nameks en la zona, tanto sanadores como de seguridad, se habían arrodillado, sin poder concentrarse. El sonido era un arma universal contra ellos, ante esto, cada uno trataba de taparse los oídos. Los Vargas también se asustaron, preguntándose si debían interferir o no en la pelea.

Mientras tanto, el Rey Piccolo continuó su ataque contra Gast, quien no pudo defenderse adecuadamente. Aterrizó cada golpe a máxima potencia, la sangre chorreando en el suelo desde el golpe en la mejilla del gran Namek. Cerca de allí, Goten del universo 18 estaba perplejo.

— Es tan estúpido. ¿Por qué no se saca las orejas como el otro tipo?

Gast repentinamente agarró la cara de Daimao, su gran palma verde cubrió la boca del demonio y causó que el terrible réquiem finalmente cesara. Luego volvió la cabeza hacia Son Goten.

— Por favor... estaba tratando de ponerme en desventaja, para hacerlo al menos un poco desafiante...

— ¡Ay! ¡Me escuchó! Goten exclamó.

— Señor, está prohibido ayudar a los competidores, le advirtió un Varga, incluso con un consejo. La próxima vez, descalificaré a su Gotenks.

— Pero... ¡ni siquiera estaba hablando con él! Goten discutió, en pánico.

El Rey Piccolo logró liberarse de las garras de Gast, intentando silbar de nuevo. Pero el último, suspirando, golpeó al corrupto Namek en la cara, causando que se desplomara en el suelo. Su cuerpo estaba inerte y no mostraba signos de recuperación. Los Vargas anunciaron rápidamente el resultado

— ¡Y la victoria va para Gast Carcohl del universo 7!

— Todavía tienes un largo camino por recorrer, dijo el gran Namek, arrodillándose junto a su oponente inconsciente. Puso una mano sobre el pecho del Rey Piccolo, rodeando al "demonio" en una luz verde de curación, restaurando su cuerpo por completo, incluso sus oídos. El Namek despertó de repente, sorprendido, y se enderezó.

— ¿Yo... estoy curado?, Tartamudeó.

Miró confundido a Gast, que había comenzado a alejarse. El ser asimilado de tantas personas, habiéndole dado la espalda, habló por última vez.

— Piensa en qué es lo que realmente te hace feliz... torturando a otros, o viéndolos florecer bajo tu ojo vigilante y protector. Dirigiéndolos con malicia, o viendo sus sonrisas de gratitud, escuchando sus palabras de amor y agradecimiento, y dejando que su iluminación caliente su corazón. Considera la verdad, realmente detente y mira detenidamente. No esperes encontrar todas las respuestas ahora. Mira en lo más profundo de tu ser, hazlo honestamente, olvídate de lo que otros pensarían de tu desción. Y si llegas a la decisión correcta y necesitas un deseo de restaurar las vidas que le arrebataste a tu gente, buscame. Tengo la intención de ganar, y si tengo un deseo restante, lo usaré para ti.

El Gran Rey Demonio hizo una pausa, las palabras del sabio Namek todavía flotando en el aire. Apretó los puños con rabia e incertidumbre. Todo lo que Gast le había dicho... ¿era cierto? En el fondo, ¿encontraría satisfacción en la defensa de los débiles, viéndolos florecer y felices... gracias a él? Todavía perdido en sus pensamientos, voló de regreso al área del universo 3 y se dirigió a su departamento privado, pasando junto a un sombrío Raichi en el camino.

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