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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 4 dias, 17h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108109110
Parte 23 :111112113114115

Night 2

Parte 24 :116117118119120

Round 3

Parte 25 :121122123124125
Parte 26 :126127128129130
Parte 27 :131132133134135
Parte 28 :136137
[Chapter Cover]
Parte 7, Capítulo 31.

PARTE SIETE: EL ESPERADO DESCANSO DEL ALMUERZO

Capítulo 31

Traducido por Bardock; revisado por Kugan


¡Los vargas no daban abasto!

Habían previsto una enorme cantidad de comida pero, finalmente... ¡se habían quedado cortos! Las cocinas de los espectadores y de los participantes estaban en lugares distintos. Para la gente de las gradas había suficiente, pero los participantes del torneo comían bastante más de lo previsto. Después de recibir todos los pedidos de los veinte universos, ¡se dieron cuenta de que muchos participantes pedían raciones pantagruélicas! Finalmente, el jefe de los cocineros decidió cambiar sus planes. En vez de servir a los veinte universos a la vez, les haría la comida separadamente. Y lo haría aleatoriamente, según la disponibilidad de la elaboración de la comida. Algunos espacios veían cómo su comida les llegaba con mucha rapidez, otros solo recibían parcialmente su pedido y otros no recibían nada después de muchos minutos. El jefe de cocina empezaba a sudar...

Para el primer universo, el de los Kaio Shins, no había nada extraordinario. La diosa había pedido sólo una ración pequeña y los demás una de mediana. Sobrepasaba por poco lo que habían previsto pero no suponía ningún problema. En el segundo universo había mucha gente. El cocinero no sabía cuánta gente había, pero, como mínimo, eran quince individuos. Algunos tomaron la ración pequeña y otros la mediana. Era demasiado, considerando que una ración pequeña alimentaría a toda una pequeña familia varga. Por otro lado, en el Universo 3, no había nada sorprendente, pues se pidieron raciones de medidas diferentes.

Pero los planes estaban a punto de irse al garete por culpa del pedido del cuarto universo, cuyo único participante era ese tipo llamado Bu. El pequeño varga violeta encargado de aquel universo acudió sudando y nervioso al cocinero. Éste, procedió a preguntar:

—Déjame adivinar... no tomará una ración pequeña, sino una mediana, ¿verdad?

—Ehm, no... —respondió el varga, preocupado.

—¿Eh? ¿Una ración grande? ¡No pasa nada!

—No... no exactamente... una pantagruélica...

—Puede ser que me haya hecho un lío con los universos. Una ración pantagruélica alimentaría a un universo entero de este torneo formado por varias personas.

—¡Él participa solo y lo peor de todo es que ha pedido... tres raciones!

¡El cocinero se cayó de las nubes! ¡Tres raciones de esa medida! ¡Era enorme! ¡Eso nutriría una gran ciudad varga! ¡Impresionante!

—De... acuerdo... en marcha —dijo el jefe de cocina intentando restar impasible como si lo tuviera todo bajo control, cuando en realidad había sobrepasado de mucho sus expectativas.

Después de tomar nota de ese pedido enorme y encender la máquina encargada de la preparación del menú, llamó al siguiente varga, el responsable del Universo 5.

—Ningún pedido para este universo —dijo simplemente el varga sosteniendo el albarán vacío con su pata derecha.

—¿Cómo es posible? Da igual. Esto me tranquiliza después del pedido del Universo 4. ¡Siguiente! —Gritó, preparado para atender al próximo universo.

Era el sexto, formado por Bojack y su banda, así como el grupo de chicas. Éstas solo pidieron dos raciones pequeñas para compartirlas entre ellas siguiendo el consejo del varga encargado. Bojack, moteado por las cuatro chicas como «El Asesino de Niños», y Bujin pidieron una ración mediana, mientras que Zangya una pequeña. ¿Quién podría imaginar que las chicas de todos los universos tratarían de cuidar sus siluetas? El jefe de los cocineros, sin ninguna duda. Y es que nunca en toda su carrera sufrió una contradicción a ello.

¡El Universo 7 también era un mar de sorpresas! ¡El namekiano gigante, que medía más de dos metros, e incluso quizás tres, supuestamente tendría que comer mucho! Parecía increíblemente fuerte y debía de consumir su energía rápidamente. Por lo tanto, necesitaba sus reservas de energía bien llenas. El cocinero había previsto una ración pantagruélica para él. Pero no fue el caso.

—Sólo ha pedido agua —informó el varga al cocinero.

—¿Agua? ¿Sólo agua? Mm... Sí, sí, claro, es un namekiano...

El cocinero seguía sudando. ¡Qué trabajo más duro! No había estado nunca tan atareado con tantos pedidos y aún le quedaba mucho para acabar. El octavo universo pidió bastantes platos, ya que eran muy numerosos. Pero, al menos, las raciones parecían bastante «realistas». Era el mismo caso que el Universo 9, cuyas raciones eran pequeñas.

Por otro lado, ¡todo el Universo 10 había abandonado el estadio! ¡Qué suerte! El cocinero hizo una previsión enorme de comida para ellos, pues había sido informado que los saiyanos eran unos glotones. Gracias a esto, se recuperaría del pedido del Universo 4. Desgraciadamente para el cocinero, su alegría fue breve: ¡dos raciones pantagruélicas para «Majin Bu», del Universo 11! ¿Dónde demonios almacenaban toda la comida ese par?

Trunks del Universo 12 pidió una ración mediana y A-16, nada. En el Universo 13 estaban los cuatro «Super Saiyanos». Esta vez el cocinero lo había calculado casi todo. Había previsto una ración grande para cada uno de los participantes. Error: pidieron cuatro pantagruélicas. Esos saiyanos eran demasiado orgullosos como para no pedir la ración más grande de las que había disponible en el menú. Nappa no sabía que, por primera vez, sería incapaz de acabarse todo lo que había en la mesa... Para Trunks, fue al revés: de naturaleza humilde, confió en los consejos del varga, y no tuvo idea de que se quedaría con un poco de hambre después de su refrigerio... Su combate en Super Saiyano había consumido mucha de su energía.

En el Universo 14 se encontraban los dos androides. Comían bastante a pesar de que parecía que con una ración pequeña tendrían de sobra.

El cocinero empezó a deprimirse... ¿Cómo era posible que no hubiera previsto esa situación? ¿Qué pasaría si se quedaba sin provisiones? ¡Su carrera se iría a tomar viento! Cuando el varga responsable del Universo 15 entró, el cocinero se daba cabezazos contra una pared: ¡todos comían mucho más de lo que había predicho! Con tristeza, preguntó al varga:

—A ver... déjame adivinar... aunque he previsto una ración pequeña, ella ha pedido una mediana, ¿no?

—No, no —aseguró el varga sin entender qué estaba sucediendo, teniendo en cuenta que no tenía conocimiento de los pedidos de los otros universos—. Ha pedido una pequeña.

«¡Victoria, al fin! ¡No estoy acabado después de todo! ¡Yupi!»

El cocinero estaba extasiado. Gesticulaba y bailaba como si sufriera una ligera crisis de locura... la cual empeoró de repente.

—Yo soy el encargado del pedido del Universo 16 —declaró el siguiente varga al cocinero en jefe, quien seguía bailando aún con sus patas.

—Dime, compañero. Todos han pedido raciones medianas, ¿no?

—No, no. Una ración pequeña, dos grandes y siete pantagruélicas...

—¿De verdad? Debe de ser un error. Me pensaba que había dos chicas y una cría en el espacio 16. ¡No puede ser que sólo hayan pedido una ración pequeña!

—La niña ha muerto. La chica mayor es quien ha pedido la ración pequeña. La otra joven ha pedido una pantagruélica.

¡Caramba! ¿Una chica pidiendo una pantagruélica? El cocinero quería que el suelo se lo tragara. Uno de sus principios fundamentales se había ido a la porra después de prever erróneamente una decena de pedidos. ¿Qué había hecho para merecer eso? ¡Criaturas inmundas! ¡Se lo habían estropeado todo!

—Cuando acabe el torneo buscaré otro trabajo... —se dijo el cocinero tomando nota de ese pedido gigante.

Cell, en el Universo 17, no pidió nada de nada. De cualquier manera, en el Universo 18 se pidieron más raciones pantagruélicas. Los hombres del Universo 19 pidieron raciones pequeñas. Y por último, en el Universo 20..., ¡nada de nada! De todos modos, casi no le quedaban provisiones ¡Daba igual! Compensaría la manca de comida con toneladas de palomitas y hot-dogs para el público.

—Fiu... Ya está... Estoy agotado... —dijo el cocinero cuando casi acabó de preparar todos los platos.

Cuando se sentó en una butaca para descansar, apareció otro varga encargado de darle una mala noticia:

—Escúchame, ¿cómo nos lo haremos para servir todos estos platos pantagruélicos?

¡Maldición! ¡Los pasillos eran demasiado estrechos para transportar toda esa cantidad de comida!

—Dimito... me voy... adiós —le dijo al otro varga mientras se largaba.

A priori, los vargas lo habían previsto todo con antelación. Puede que hubieran errado en el cálculo de la cantidad de comida, pero el número de empleados para servirla era más que suficiente. Se enviaron unos dos mil vargas aparecidos de la nada trabajando con la finalidad de servir a la decena de millones de espectadores hambrientos presentes en las gradas. A algunos se les encomendó servir una bandeja simple llena de chucherías. Otros empujaban un carro lleno de bebidas con sus patas cortas y ofreciendo aperitivos gratuitos. Trabajando en la sombra, en el corazón del asteroide que se utilizaba para el torneo, otro millar de vargas cocinaban ayudados por namekianos.

Incluso después de preparar y comenzar a servir los platos a los espectadores, los cocineros seguían ocupados con los pedidos de los veinte universos.

—Seguramente un bloque de hielo como ese no debe comer —remarcó irónicamente uno de los vargas más bromistas.

En el espacio 1, los Kaio Shins seguían discutiendo acerca del «Saiyano Legendario» mientras esperaban el pedido.

—¿Qué fuerza creéis que tiene Broly? —Preguntó la Kaio Shin mujer.

—Teóricamente es superior a nosotros, ¿no? —Preguntó vagamente el forzudo.

—¿No deberíamos impedir esto? —Preguntó el más joven—. Es decir… incluso congelado… es peligroso tenerlo cerca.

—No tenemos autoridad para decidirlo —intervino el más veterano de los Kaio Shins—. Cuando se decidió organizar este torneo, los vargas nos pidieron que no interviniéramos en la tría de los participantes. Aceptamos y debemos respetarlo.

—Sí, pero... Broly… no debería ser tomado a la ligera —retomó el joven Kaio Shin del Este—. Es como Majin Bu. ¿Cómo no vamos a hacer nada al respecto? ¿Qué hubiera pasado si no nos hubiésemos encargado de Bibidi en aquel entonces?

Con estas palabras, los Kaio Shins se giraron para observar el Universo 11. Babidi, el hijo de Bibidi el brujo, esperaba pacientemente que el torneo se reanudara, mientras que Majin Bu, detrás de él, seguía sonriendo como un niño.

Durante el desarrollo de su combate contra Bujin, los Dioses advirtieron el alcance de su poder. Era increíblemente fuerte, aunque no tanto como se habían imaginado. Pero aún podía ser peor: el participante del Universo 4 también se hacía llamar «Bu». Su cuerpo estaba más preparado para la lucha... y parecía, claramente, bastante más poderoso e infinitamente más inteligente que su homólogo del Universo 11.

—No tenemos de qué preocuparnos —aseguró el Kaio Shin del Sur, que participaba en el torneo—. Hay algunos luchadores que son realmente poderosos y los vargas tienen un sistema funcional que les permite reenviar a su universo a aquellos que no respeten el reglamento. Ni Majin Bu, ni Broly, ni ningún otro suponen peligro alguno. ¡De los otros ya me ocuparé yo! ¡Ese tal Burter era un novato!

Sus amigos empezaron a sonreír. Ese Kaio Shin siempre conseguía que aquellos que le rodeaban confiaran en él. Era cierto que aparte de dos o tres participantes, los otros no supondrían ningún problema. Todo el Universo 10 se había largado en un abrir y cerrar de ojos. El Universo 8 también podría abandonar, ya que eran superados con creces... ¿Y el Universo 2? Sus participantes no parecían muy poderosos... Ninguno de ellos aún había participado, pero no tardarían en hacerlo.

La mayoría de ellos parecían felices. Casi todos eran bajitos y graciosos. Había otros más adultos, más maduros y que parecían más fuertes. ¿Quiénes eran exactamente esos participantes?

Al contrario de la mayoría de los universos presentes, los participantes del Universo 2 no se conocían antes del torneo. Fueron visitados y traídos por los vargas de uno en uno al torneo aunque los Dioses consideraron que ese lugar no era el más apropiado para ellos. ¿Qué pintaba, por ejemplo, esa niñita que llevaba una camiseta blanca y que ponía «Arale»? Seguro que no sabía luchar... También había un muchacho un poco más mayor, así como una especie de demonio chiquitito... Todos parecían muy debiluchos.

Cuando las largas mesas se colocaron en su lugar automáticamente emergiendo del suelo, los participantes y los espectadores del segundo universo se sentaron aleatoriamente. Algunos ya habían empezado a conocerse y otros aprovecharon la comida para conversar:

—Soy Shu —dijo el adolescente de dieciséis años al joven situado a su lado que vestía una ropa de color naranja, azul, un poco marrón y un turbante naranja en su cabeza.

El sujeto no respondió nada. ¿Era mudo? De todos modos, no había dicho nada desde que habían llegado. Shu escuchó que se llamaba Eight y no intentó volver a hacerlo hablar. A su lado estaban los otros. Esa tal Arale jugaba con un menudo sujeto extraño que llevaba una máscara de gas. ¡También vio un grumo rosa con ojos y boca! Era extraño y asqueroso a la vez. Shu, el chaval de cabellos despeinados y oscuros, miró hacia otro lado. Observó esa especie de gato azul... ¿Cómo se llamaba? Lo había escuchado antes... y es que se hizo un hartón de repetir una vez tras otra su nombre en la nave de los vargas. ¡Ah, sí! ¡Nekomajin Z! Un nombre realmente raro. Estaba hablando con dos demonios chiquitajos un poco más grandes que Shu. Ambos tenían orejas puntiagudas al igual que muchos otros participantes de ese mismo universo. ¿Estaba de moda? Mientras que uno de ellos se parecía a un humano, el otro era de color rosa con los pelos hacia atrás. El gato, que vestía un gi rojo, dijo:

—¡Soy el más fuerte en mi mundo! Ganaré este torneo. ¿Veis la gente del Universo 18? También están en mi mundo y son amigos míos. ¡Fijaros, llevan la misma vestimenta que yo! ¡Mirad! ¡Mirad! —Dijo a los dos demonios estirándose su vestimenta para hacerlo aún más evidente—. ¡Yo soy más fuerte que todos ellos! —Continuó con un aire feroz.

—Los universos están más próximos de lo que me pensaba —intervino el demonio rosa—. Yo soy Beelzebub y lo que más me inquieta es ese individuo del Universo 11.

—¿El gordo seboso? —Preguntó el otro demonio de orejas puntiagudas.

—No, el otro, Dabra... es clavado a mi padre. ¡Me pensaría que es él si no fuera porque es más menudo!

—Tu padre no debe de ser tan fuerte —dijo simplemente Nekomajin.

—¿¡Cómo osas decir eso!? ¡Mi padre es más fuerte que él! ¡Sólo que me parece muy raro todo!

—Tendrías que ir a hablar con él antes de que la palme...

Y era verdad... Dabra estaba en las puertas de la muerte... Beelzebub se tenía que apresurar si quería conocerlo. Pero aún no era el momento... ¡la comida ya había llegado! Antes de sentarse en su sitio, Beelzebub cruzó una mirada con aquel tipo del Universo 3 que estaba justo en el espacio de al lado. Era Tapion. No había tenido que luchar, pero parecía muy seguro de sí mismo. ¿Debería de ser muy fuerte? ¿Poseía superpoderes? ¿Tenía algún as en la manga? ¿O esa mirada servía para engañar a sus adversarios?

Nadie del Universo 2 lo conocía y deseaban verlo en acción. Lo más intrigante era la sombra que permanecía en la entrada. No fue a comer con él. Sólo apareció una mesa y Tapion se sentó para comer su ágape, que fue servido a la vez con el del Universo 2. Cuando toda la comida ya estaba servida en los universos 2 y 3, un montón de vargas, ayudados por un vehículo anti-gravitacional, se dieron prisa para transportar una enorme cantidad de comida al espacio 4.

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