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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 5 dias, 14h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108109110
Parte 23 :111112113114115

Night 2

Parte 24 :116117118119120

Round 3

Parte 25 :121122123124125
Parte 26 :126127128129130
Parte 27 :131132133134135
Parte 28 :136137
[Chapter Cover]
Parte 7, Capítulo 32.

PARTE SIETE: EL ESPERADO DESCANSO DEL ALMUERZO

Capítulo 32

Traducido por Bardock; revisado por Kugan


Bu esperaba su pedido de comida mientras seguía atentamente las conversaciones que se producían por todos lados, especialmente la que incumbía a Broly. ¡Deseaba enfrontarse a él! Ese deseo correspondía al carácter de Son Goku, aunque su parte de Vegeta también quería demostrar su superioridad. Pero no sólo se trataba de eso. Bu había absorbido miles de personas diferentes y sus pensamientos estaban influenciados por todos y no sólo por una o dos personas en particular. ¡Había absorbido a gente más orgullosa que el propio Vegeta! Y todas esas influencias hacían que el genio también rabiara por enfrentarse a Vegetto.

Pero Bu sabía que Vegetto también compartía esa sensación. Tenía un dilema. Si finalmente el genio luchaba contra Broly, Vegetto rechazaría enfrentarse a él. ¿Había adivinado sus intenciones Vegetto?

«Bueno... ya me ocuparé de eso después de comer... —concluyó, sentándose en la mesa acabada de materializar.»

Después de todo, Vegetto se vería obligado a defenderse si Bu decidía atacarlo.

—Su pedido acaba de llegar, señor. Los platos están recién hechos y se han elaborado con mucho cuidado —dijo un varga.

Bu se sorprendió ligeramente. Los pobres vargas...

—Gracias. Mejoraré un poco más la calidad —dijo simplemente levantándose de su sitio para acercarse a la comida que aún sacaba vapor.

La cresta de su cabeza se movió y su extremo apuntó a los vehículos que transportaban toda su comilona. Y, después de un flash luminoso, ¡todo se transformó en chucherías!

El varga se quedó de piedra durante una buena decena de segundos, ya que allí había chucherías. ¡Qué derroche! ¡Si se lo explicaba al cocinero seguro que se suicidaría! Todo esa comida tan buena y apreciada por los vargas... transformada en vulgares chucherías. Desde el principio, al varga encargado del cuarto universo ya le disgustaba Bu, pero después de ese incidente, ¡lo odiaba mucho!

«¡Este ser es un auténtico demonio! ¡¿Cómo ha sido capaz de hacernos esto?! —se decía a sí mismo, yéndose de ahí para no ver al genio devorando los caramelos.»

Bu puso en su boca una golosina con una gran sonrisa. ¡Haber transformado todo esa comida suculenta en dulces le producía placer! De hecho, podría haber encargado chucherías desde el principio pero no habría molestado a ese varga y habría sido una lástima. En el Universo 11, el otro Majin Bu no se había perdido ni un solo detalle de la transformación de la comida en chucherías... ¡y pensó que había sido muy buena idea para ponerla en práctica pronto!

Contrariamente al espacio 5, donde parecía que no había ningún participante potencial ni comida, en el espacio 6 se sirvieron diversos platos. Las chicas no estaban muy hambrientas. Se cuestionaban su presencia en aquel torneo...

Kat había perdido a pesar de ser, físicamente hablando, la más fuerte. No había tenido ninguna oportunidad. Pero todo eso no era lo peor que había sucedido. Habían mostrado su fuerza y sus habilidades especiales a la banda de Bojack, desencadenando en un enorme riesgo... Bojack no podía saber de dónde procedían pero, ¿podría llegar a intuirlo? Había sido una gran impudencia para una hipotética victoria minúscula, pensó la luchadora poseedora de múltiples encantos.

Aparecieron dos mesas separadas para que comieran ambos grupos, así nadie se cohibiría. Las chicas se sentaron alrededor de una mesa redonda y empezaron a hablar, mientras que el grupo de Bojack las espiaba sonriendo. Bojack, el pirata espacial, quien había asesinado a una adolescente, seguramente las perseguiría después del torneo a fin de averiguar de dónde procedían esas chicas. Tenía curiosidad. Kat le había sorprendido: era bastante fuerte y no se pensaba que aún quedara gente tan hábil en su universo. No obstante, no le llegaba ni a la suela del zapato.

—Me pensaba que no existiría nadie más fuerte que Bojack, ¡pero me equivocaba! —Dijo Kat rechinando los dientes.

—Es cierto que tu adversario era fuerte —la animó una de sus amigas—. Pero aquí hay aún de más impresionantes... entre ellos, ese que ha ganado con un solo golpe mediante un puñetazo al aire, el de las explosiones, aquel capaz de regenerarse en tres segundos y el que se ha transformado en gorila gigante... Nuestras habilidades no son nada comparadas a las suyas...

—Algunos parecen buena gente... A mí me gusta el del cabello oscuro. Ese, con capa, al lado del lunático cabeza de chorlito —dijo la más veterana entre aquellas jóvenes chicas.

—Tienes unos gustos extraños —respondió la segunda luchadora.

—¡Es espantoso! —Volvió a intervenir Kat—. ¡Bojack no habría tenido piedad de mí su me hubiera tocado luchar contra él! ¡Ha matado a una niña con sus manos desnudas!

—Cálmate, Kat, ya se ha acabado —la reconfortó la cuarta participante—. Relájate y déjanos luchar. No es necesario que sufras tanto. Si todas perdemos en la primera ronda nos largaremos. Bojack no será capaz de seguirnos la pista si continúa participando. Venga, comamos.

Kat fue parcialmente reconfortada con esa idea. La espera para que la primera ronda finalizara sería muy larga para ella, pero no había más alternativa. ¡No quería pedir volver sola sin ellas! En el fondo deseaba que sus amigas perdiesen en sus respectivos combates, pero sin que hubiera víctimas. Era un pensamiento un tanto egoísta y poco propio de ella, pero su combate contra Kakarotto la había traumatizado por completo.

La pelirroja Zangya, en la otra mesa, estaba satisfecha. Le encantaba infundir pavor con su fuerza. Esa tal Kat estaba reaccionando como tantas otra víctimas antes que ella lo hicieron. La única pega era que todo su universo conocía a Bojack y no a ella. Era mucho menos conocida que su jefe y esto le molestaba un poco.

Pegando un trago de su copa, miró de soslayo a Bojack. A pesar de su apariencia, estaba siempre calmado. Aunque hubiera vencido a una simple cría, se había sorprendido gratamente de la velocidad de su contrincante. En la segunda ronda se vería las caras con Cell.

«Muy interesante: ¡un combate entre dos criaturas verdes! —Se dijo Zangya mientras sonreía y dejaba su copa vacía.»

Alzó la vista de la mesa para observar al namekiano enorme del espacio 7. También era muy verde... Hacía más de diez minutos que bebía. Cinco o seis vasos vacíos de cristal se encontraban apilados en la mesa. Cuatro más esperaban ser bebidos mientras vaciaba uno poco a poco mediante una pajita. Parecía un turista de vacaciones. Ese tipo tan grande había estado todo el rato tranquilo. Incluso demasiado. ¡A veces parecía que se dormía! Algunos de los combates disputados habían sido bastante interesantes y escandalosos. Era extraño que un coloso como él no prestara ni la más mínima atención a los combates. ¿Puede ser que se creyera tan poderoso y estuviera tan seguro de llevarse la victoria que no quería dedicar ni un sólo momento a observar a los otros adversarios? Abrió los ojos cuando Bojack asesinó a aquella muchacha y su padre se enrabió. ¿Qué conclusión se podía extraer? Todo el mundo esperaba con impaciencia que luchara pronto para verlo en acción, al igual que se deseaba saber la identidad del sujeto del Universo 5.

En contraposición, todos conocían el potencial del Universo 8, y nadie esperaba grandes cosas de ellos. Cooler, a pesar de haber luchado con todas sus fuerzas, había sido vencido en un abrir y cerrar de ojos. Su mano derecha, Sauza, había sido aniquilado. Tres miembros del comando Ginyu habían sido vencidos, y uno de ellos, Rikum, había quedado hecho añicos después de su combate y se encontraba en la sala de recuperación de la nave de Freezer. Quedaba por saber cuál era el alcance del poder de Freezer, quien se había clasificado para la siguiente ronda gracias al abandono de Jeice. En la segunda ronda se vería las caras con Nappa. No obstante, aún había más miembros de ese universo que también participaban.

La comilona permitió al comando Ginyu recuperar fuerzas, a excepción de Rikum, quien seguía rehaciéndose. Aparecieron dos mesas en el espacio 8. La primea, preparada para los amos del universo: los Señores Freezer, Cooler y el padre de estos, King Cold. La segunda, aún más larga, era para todos sus súbditos. Obviamente, los primeros en ser servidos fueron King Cold y sus hijos. Cooler no se comió su parte: sólo bebía una especie de licor verde que tenía buen gusto, pero tenía la cabeza un poco confusa debido a que se lo bebía rápidamente y sin moderación. Cuando Cold y Freezer hubieron comido, Cooler hablaba solo, maldiciendo que su adversario hubiera hecho trampas durante el combate. Empezó a reflexionar deprimido sobre algunos malos recuerdos y también sobre algunos errores cometidos a lo largo de su vida. Freezer se burlaba de su hermano mayor:

—¡Jo, jo, jo, jo! En qué estado más deplorable te encuentras, Cooler. ¡Hacía mucho tiempo que no te veía así! De hecho, la última vez —continuó Freezer, fingiendo que pensaba—, ¡fue cuando no pudiste tener un hijo!

—¡Silencio, Freezer! —Replicó Cooler con una voz grave pero distorsionada, y un poco mareado—. ¡No tienes ni idea de nada!

—Bah —dijo Freezer encogiéndose de hombros—. Esto explicaría por qué mi imperio siempre ha sido más extenso que el tuyo. Te crees mejor que yo sólo por haberme ganado en nuestro último combate, ¡pero que sepas que tu delirio por el alcohol frenará tu progresión y ralentizará tus reflejos!

—Freezer —intervino su padre Cold—. Deja de comportarte como si fueras un crío. Es vergonzoso.

—¡Si la situación hubiese sido a la inversa él hubiese hecho lo mismo! —Protestó Freezer calmadamente.

—Y tú, Cooler, deja de beber... —continuó mecánicamente Cold con una mirada severa.

Al fin y al cabo, no le gustaba ver a su hijo mayor de esa manera. ¿Desde cuándo le gustaba tanto beber esa especie de bebida? Causaba un efecto extraño en su hijo. Mientras más bebía, más quería y más se quejaba. Acabaría siendo insoportable.

—Bueno, ya te mostraré qué es la fuerza auténtica —prosiguió Freezer—. Venceré a Nappa en un periquete. ¡Lo humillaré! ¡Ese saiyano asqueroso no será capaz de tocarme!

Freezer se puso a reír como un bobo. Aunque fuera prácticamente imposible que Nappa le ganara, al menos él había llegado a la segunda ronda. ¡Eso era una victoria frente a Cooler! Después de Nappa se enfrentaría a otro saiyano cuyo nombre no recordaba, o contra un humanoide con un número como simple nombre. A priori, no había peligro. Pero no se fiaba, puesto que Cooler había perdido contra un tipo aparentemente débil...

Al lado de los tres conquistadores del Universo 8, el comando Ginyu discutía acerca los combates. Desgraciadamente, ninguno de ellos seguía en el torneo. Hablaban de derrotas, humillaciones y deshonores.

—¡Ojalá no hubiera tenido tanta mala suerte! —Se quejó Jeice comiéndose un gran trozo de carne—. ¡Podría haber ganado si no me hubiera tocado contra el Señor Freezer!

—Nuestra fuerza y nuestras oportunidades se esfumaron hace mucho tiempo —suspiró Burter, bebiéndose de un sólo trago su bebida.

—Sois unos inútiles —intervino súbitamente Kiwi—. ¡Sois patéticos! ¡Y pensar que fui obligado a no participar!

—¿Qué insinúas? —Se defendió Jeice—. ¡Tu tampoco tendrías nada qué hacer contra los luchadores de este torneo! ¡Lo echamos a suerte y perdiste!

Kiwi pensó en la apuesta que hicieron entre ellos unos días antes, justo cuando los vargas llegaron con la idea del torneo multiversal. Los tres miembros del comando Ginyu y Kiwi estaban presenciando un combate a muerte entre dos luchadores, o más bien dicho, entre dos esclavos. Un evento de ese tipo no era inhabitual. Todos sabían quién sería el ganador de ese combate. Rikum, Burter y Jeice apostaron a favor del buen guerrero y, cuando Kiwi se disponía a hacer lo mismo, le dijeron:

—No puedes apostar exactamente lo mismo que nosotros ya que para que sea una apuesta de verdad, alguien tiene que apostar a favor del lado contrario. Si no lo haces, te criticaremos delante del Señor Freezer.

Tal y como era habitual, no tenía más opción. Hacía mucho tiempo que aquel equipo le hacía la vida imposible. Quien perdiese la apuesta, tendría que anular su participación en el torneo de los vargas. ¡Y eureka! ¡Ahora él no podía participar, y los otros tres habían perdido!

—¡Miraos! —Se defendió Kiwi burlándose de los tres perdedores—. ¡Un gallina que abandona, otro que se cree el más rápido del universo y que ha sido vencido con solo un golpe, y el último que ha sido malherido por un simple namekiano! ¡Lamentable!

Jeice y Burter no dijeron nada. Después de todo, Kiwi tenía razón...

—Si el capitán Ginyu aún estuviera aquí, nada de esto habría pasado —remarcó Jeice, consciente que todo lo que les había pasado era debido a la ausencia de su líder—. Con él... no habríamos perdido... él nos habría dado fuerza y coraje... Él era el más fuerte... ¡y habría ganado su combate y los siguientes!

—Sin él —intervino Burter—, nuestra pose ya no es la misma. Al igual que sin Guldo. Sin ellos hemos perdido credibilidad y nuestra efectividad en el combate se ve mermada...

—Podría haber sido peor... —dijo Jeice tratando de reconfortar a Burter y a sí mismo—. El comando de Cooler también ha perdido. ¡Además, su único participante, Sauza, se ha hecho matar por un viejo despreciable!

Los dos miembros del comando Ginyu miraron hacia el otro lado de la mesa. Los dos compañeros de Sauza lloraban la muerte del líder de su equipo. Las dos mitades de su cuerpo habían sido transportadas a la nave...

Burter recordó algo. Mucho tiempo atrás, Sauza y Ginyu fueron enfrentados para designar al líder de las tropas de Freezer. El combate fue apasionante, largo y duro para los dos soldados de élite y, finalmente, Ginyu se llevó la victoria. Pero sus fuerzas estaban igualadas. Sauza era más fuerte que Rikum y Jeice, y más rápido que Burter, y había perdido contra ese viejo del Universo 9. ¿Significaba eso que Sauza se había debilitado? ¿O que aquel viejo tortuga era realmente fuerte? ¿Los dos compañeros que habían aparecido junto con él eran tan fuertes también?

Burter miró en dirección al espacio de su izquierda, el Universo 9. Tenía curiosidad por saber con exactitud el alcance de sus poderes.

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