DB Multiverse

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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 5 dias, 11h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108109110
Parte 23 :111112113114115

Night 2

Parte 24 :116117118119120

Round 3

Parte 25 :121122123124125
Parte 26 :126127128129130
Parte 27 :131132133134
[Chapter Cover]
Parte 8, Capítulo 37.

PARTE OCHO: ¡EL PRIMER ENCUENTRO CON EL SAIYANO LEGENDARIO!

Capítulo 37

Traducido por Chewys; corregido por Kugan


Unos días antes de los Juegos de Cell...

Gohan se despertó temprano por la mañana. Aquel día era de descanso, una pequeña fiesta en un parque con karaoke y barbacoa iba a tener lugar, y casi todos sus amigos se reunieron para la ocasión. ¡Gohan lo esperaba con impaciencia! Se levantó con fuerza y se desperezó apretando los puños luego de unos segundos. Formó un halo dorado a su alrededor; su pelo y sus ojos cambiaron de color. Entonces, abriendo las manos, el aura desapareció, pero mantuvo su pelo y sus ojos con el color característico de un Super Saiyano. De esta manera, aplicaba escrupulosamente las recomendaciones de su padre: estar convertido todo el día, excepto para dormir.

Ahora estaba listo para comenzar el día, se dio una ducha y se puso la ropa que Piccolo le había ofrecido. Comió su desayuno y fue a reunirse con el resto del grupo: Bulma, Krilin, Yamcha, Piccolo, Oolong, Muten Roshi, Trunks y Vegeta.

Gohan en realidad no quería cantar, pero eso no importaba, ya que los demás lo harían bien en su lugar.

Afortunadamente prometía ser un día hermoso. Sin embargo, era lamentable que sus padres salieran de casa mucho antes con el propósito de enlistarlo a esa escuela de mucha fama... cuyo nombre incluso ya había olvidado. Después de todo, si perdían contra Cell, todo terminaría, así que no era la prioridad de Gohan pensar en estudiar por ahora.

Después de llegar al lugar, no vio inmediatamente a Vegeta, quien había salido recientemente de su segundo día en la sala del Espíritu y el Tiempo. En cuanto a Piccolo, se quedó un poco aparte, como de costumbre. Krilin, Yamcha y Muten Roshi trabajaban en la preparación de un pequeño «escenario» para el karaoke, y el padre de Bulma, acompañado por su esposa, se acercó a ellos con un micrófono en la mano.

Esta celebración era en honor a la llegada de la primavera, y el nombre del festival —Hanami— significaba, literalmente, «mirar las flores». Al igual que Gohan y sus amigos, otras familias se reunieron bajo los árboles de cerezo para un picnic. Una flor de cerezo, con pétalos rosas cayó lentamente en el suelo por el viento. La primavera, asociada generalmente como un símbolo de renovación y renacimiento, tenía una connotación especial para aquel año, 767. Ellos lucharían en los Juegos de Cell, y dependiendo de quién ganara, podría, finalmente, llegar una era de paz a la Tierra, o bien sobrevenir una ola de obscuridad, terror y destrucción a manos de Cell, que no sólo acabaría con el planeta Tierra, sino, más que seguro, con todos los planetas que se encontrara a su paso. Ya sea uno o el otro, quizá esa era su última oportunidad de reunirse sin pensar en la amenaza que se cernía sobre ellos.

Ten y Chaoz, no estuvieron presentes: habían declinado la invitación. Es cierto que a Ten no le gustaba la multitud y veía con poca frecuencia a la pequeña banda. Pero más importante aún, seguramente querían descansar y pasar entre ellos ese día. Gohan esperaba que Dende se uniese a ellos más tarde, aunque este último también se había negado a ir para cumplir adecuadamente su función de Dios de la Tierra.

Después de saludar a todos, el pequeño grupo comenzó con los festejos mientras charlaba de un montón de cosas agradables. Todo el mundo evitó mencionar a Cell, el propósito de ese día era descansar.

Finalmente llegó el momento del karaoke. Yamcha fue el primero en subir al escenario, mientras que Bulma estaba ansiosa por Vegeta, que todavía no aparecía, para obligarlo a participar junto con el resto. Mientras cantaba Yamcha, todo el mundo se sentó a escuchar. Para la grata sorpresa de todos los allí presentes, no fue un mal cantante. Cuando terminó, él dejó su lugar a Krilin. Antes de que Krilin comenzara a canta, Bulma finalmente consiguió atraer a Vegeta al grupo, aunque fue incapaz de convencerlo para, aunque sea mínimanente, socializar con cualquiera. Ella sintió que ya fue suficiente llevarlo cerca del grupo, así que lo dejó solo en su rincón, y se sentó en el suelo cerca del escenario improvisado, con su bebé en brazos. Su hijo del futuro no estaba muy lejos: al igual que su padre, se encontraba de pie, pero más cerca del resto.

Krilin empezó a cantar, y aunque si bien todos los que restaban escuchando aquello lo consideraban como un desastre disonante, muchos entre ellos lo encontraron, de igual manera, divertido. Gohan miró en dirección hacia donde se encontraba Vegeta, quien, desde que Krilin comenzó a canta, parecía desprender un aura asesina. El hijo de Son Goku gritó al padre de Trunks:

—Vegeta, siéntate con nosotros, ¡disfruta la fiesta!

Sin embargo, Vegeta no estaba allí para divertirse. Y la ingenuidad de Gohan, que le recordaba a la del idiota de su padre, le molestaba aún más. ¡Y si este chico se imaginaba que el Príncipe de los Saiyanos iba a ridiculizarse cantando y bailando, entonces lo conocía muy poco!

—Salgo de la Habitación del Espíritu y el Tiempo, ¿y qué veo? ¡A Kakarotto y su hijo perdiendo el tiempo! ¡En vez de desperdiciar su tiempo aquí, deberían utilizarlo en un segundo día en la Cámara del Espíritu y el Tiempo, entrenando para derrotar a ese engendro arrogante!

Descruzando los brazos Vegeta miró a Gohan. Aquel método de mantener el estado de Super Saiyano en calma, le intrigaba un poco. Pero para él no sería suficiente contra Cell. Por encima de todo, detestaba el hecho de no haber descubierto el secreto para mantener la transformación lo más posible, e intentaba controlar su frustración ante ese hecho, ¿cómo no se le había ocurrido a él?

—Vegeta, no te preocupes, ¡aún tenemos muchos días antes del torneo de Cell!

Por lo menos, era lo que su padre le había dicho. Gohan confiaba en él.

Por desgracia, una amenaza mucho mayor estaba a punto de visitar la Tierra... Mientras que la canción de Krilin estaba llegando a su fin, una nave espacial cilíndrica masiva llegó de repente y cayó cerca del grupo con un ruido ensordecedor como un trueno.

Gohan se puso de pie, Piccolo se acercó al grupo y Krillin dejó caer el micrófono. Bulma rápidamente se puso detrás de su hijo proveniente del futuro —el cual, tiempo después, sería referido por cierto organización como «Universo 12»— confiando en que la protegería a ella y a su bebé. El ruido del motor se detuvo y una rampa salió de la nave rápidamente. Pronto, decenas de soldados con armadura se dirigieron hacia el grupo para colocarse frente a frente con Vegeta.

Después de haber sentido algo inusual, Son Goku utilizó la teletransportación para aparecer de repente junto a su hijo, dejando a Chichi sola en la ciudad.

Sin decir una palabra, todos esperaban en estado de alerta... Después de los soldados, fue el turno de su líder para descender por la rampa, y se dirigió a continuación con paso firme hacia Vegeta, el Príncipe de los Saiyanos. Mientras se le acercaba, miraba atentamente a los demás... Goku, Gohan, Trunks y Piccolo.

Al llegar al frente de Vegeta, el sujeto se inclinó ante él, siendo imitado después por todos sus hombres....

Llevaba una armadura que era una reminiscencia del ejército de Freezer. Sin embargo era bastante diferente. El color era todo verde, excepto que su camisa era de color rojo. Las hombreras no eran tan grandes como las de las armaduras que conocían, aquella sólo le cubría los hombros. También tenía un protector que cubría el muslo izquierdo hasta la rodilla. Aferrada a esta armadura, una capa blanca flameaba detrás de él, simbolizando su notable estatus.

Todo el mundo estaba sorprendido por la repentina llegada de un hombre que les recordaba tanto a su pasado. Una sonrisa se formó en la comisura de los labios de Vegeta que se mantuvieron serenos, halagado por esa señal de respeto. Habían pasado tantos años sin que nadie le tratara con el respeto merecido por su rango de Príncipe... Esperó a que el misterioso desconocido hablara, que no fue mucho tiempo.

El hombre se presentó como un saiyano, uno de los últimos supervivientes de la masacre perpetrada por el tirano Freezer. Su nombre era Paragus. Él continuó su monólogo y les dijo sobre un nuevo planeta Vegeta, un planeta que había colonizado para revivir en él a los saiyanos...

—Majestad, usted es nuestro príncipe, le pido que me siga para convertirse en el rey de este nuevo planeta Vegeta.

—A mí no me interesa —respondió secamente el padre de Trunks antes de dar vuelta sobre sus talones.

Paragus se mostró sorprendido por esta respuesta, estaba convencido de que Vegeta iba a aceptar... Mientras se enderezaba, decidió finalmente decirle la verdadera razón por la que vino a la Tierra.

—Prefería contarles un poco más tarde sobre esto, pero dada la situación actual usted debe saber una cosa… ¡Ha aparecido el Super Saiyano Legendario!

A Vegeta se le heló la sangre. Se detuvo en seco y se dirigió hacia Paragus.

—Ya ha destruido y aniquilado planetas y sistemas completos —continuó el saiyano con capa—. Pronto, podría estar alrededor de este planeta, ¡o el nuevo planeta Vegeta! Majestad, usted, el Prodigio Vegeta, es el único ser capaz de derrotar al Super Saiyano Legendario.

Al oír estas palabras Vegeta encaró a Paragus. Lo miró con un poco más de interés. Este hombre, mayor que Nappa, llevaba una cicatriz en su ojo izquierdo, dándole un cierto carisma, un equilibrio. Sin embargo, estaba claro que este hombre no tenía la capacidad para convertirse en el rey de todo un pueblo, y mucho menos derrotar al Super Saiyano Legendario... ¡Sólo podía pensar una cosa! ¡Aquel legendario guerrero no podía ser rival para el Príncipe de los Saiyanos! ¡Especialmente con su nuevo poder adquirido en la Sala del Espíritu y el Tiempo! Vegeta estaba muy familiarizado con la leyenda. Cada mil años, aparecía un saiyano cuyos poderes estaban fuera de la imaginación. Con un crecimiento de poder ilimitado y lleno de una insaciable sed de destrucción, este saiyanos vivía sólo para la violencia y los combates. Este ser temido y respetado, fue llamado el Super Saiyano Legendario. Este es el mito por el que Freezer se había preocupado hasta el punto de decidir erradicar al pueblo saiyano para que nadie cuestionara su supremacía. Vegeta, en Namek, tenía la esperanza de ser ese hombre, y había tenido miedo de que se tratara más bien de Kakarotto. Pero no era ninguno de los dos. Y aquel día, finalmente, sería capaz de competir con alguien de su nivel.

Vegeta estuvo de acuerdo en seguir a Paragus a pesar de las protestas de Goku:

—Debemos estar concentrados en el Torneo de Cell, ¡no es momento para irse! —Decía un poco inquietado.

—No voy a seguir órdenes de ti —dijo Vegeta, sin mirar siquiera a su rival—. ¿Quién está perdiendo el tiempo en esta ridiculez en lugar de estar entrenando? Ahora es mi turno para divertirme ,sin preocuparme de Cell al derrotar al Super Saiyano Legendario, ¡hoy mostraré que soy mejor que tú!

Ante la determinación de Vegeta, el grupo entero —o casi—, decidió ir con él. Paragus no pudo evitar que abordaran la nave. Vegeta se mostró reacio con la compañía. Después de todo, ¡era a él, y a nadie más, a quien habían pedido ayuda! ¡No necesitaba a nadie para hacer frente al Super Saiyano Legendario! Sin embargo, Goku podía teletransportarse, habilidad que resultaría muy beneficiosa para volver a tiempo para los Juegos de Cell, así que Vegeta terminó dejando que los otros lo siguieran. Incluso Muten Roshi y Oolong fueron con el grupo. No era demasiado preocupante lo que podría suceder. Este viaje no le atraía mucho al cerdo, pero como estaba lleno de tipos fuertes entre sus amigos, confiaba en que todo estaría bien.

El viaje no duró mucho tiempo y llegaron a salvo al nuevo planeta Vegeta. El panorama no era nada especial... Un palacio construido en un acantilado. Al verlos llegar, varias decenas de hombres gritaron «¡Viva el Rey Vegeta!». Paragus no dudó en mencionar que esos hombres eran unos «inútiles» cuando Vegeta le preguntó quiénes eran los que parecían tan orgullosos de servir. Una cosa estaba clara: ¡no eran saiyanos supervivientes! El Príncipe se preguntó entonces cómo había podido conseguir tantos hombres para su causa. Paragus también le presentó a su hijo, Broly, como un guerrero a su servicio. Él sí era en un saiyano real, pero de bajo nivel según lo sintió Vegeta.

Mientras que los días siguientes, Vegeta junto con Broly y Paragus viajaron a los planetas de alrededor en la búsqueda del Guerrero Milenario, Gohan visitó la zona fuera del palacio, con Yamcha, Trunks y Krilin. Allí descubrieron un paisaje devastado por la guerra, ciudades en ruinas... y un pueblo esclavizado que se había enfrentado con el famoso guerrero legendario... Además de eso, Paragus se enfrentó a un problema imprevisto... Son Goku. Su sola presencia hizo a Broly inestable, incontrolable. De niño, el llanto de Son Goku, que yacía junto a él, había dejado una imprenta en su mente. Hoy en día, ese recuerdo era un disparador de su locura. La mera presencia de Goku hizo que Broly fuese completamente incontrolable.

Hasta ese momento, Paragus había dominado a su hijo con un control remoto en la mano que le permitía, a través de una corona sobre la cabeza de Broly, manipularlo a su antojo, reduciendo su fuerza. Tenía que hacer esto para protegerse de la locura de su hijo, quien a veces explotaba. Había visto el potencial de este aparato. Con este equipo, Paragus se había convertido en el maestro indiscutible del universo... Él necesitaba a su hijo, el guerrero más poderoso que jamás había visto. Desde muy temprana edad, había sido dotado de una fuerza sobrenatural, una sed de destrucción sin igual que lo volvía loco. Varias veces estuvo a punto de matar a su propio padre. De esa manera fue como Paragus perdió su ojo izquierdo...

Pero el encuentro entre Broly y Goku estaba a punto de cambiar todo eso. Estos dos seres, nacidos el mismo día, estaban relacionados. Esto despertó los instintos del guerrero legendario Broly, a pesar del equipo que frenaba sus poderes.

Si Broly se despertaba por completo, ¡todos los esfuerzos de su padre corrían el riesgo de ser en vano! Tenía que aguantar un poco más... Sólo un poco más… El cometa que chocaría con el planeta se acercaba. Paragus quería usarlo para matar al Príncipe Vegeta, y así vengarse de su padre, el ex Rey Vegeta.

El Rey Vegeta había intentado matarlos a Broly y a él. Afortunadamente, cuando era un recién nacido, Broly supo despertar el poder latente de su interior para protegerlos a ambos. Hoy, ¡la hora de la venganza por fin había llegado!

A pesar de la hospitalidad de Paragus y la de sus súbditos en el castillo, Piccolo, a diferencia de los terrícolas que disfrutaron de aquellas exquisitas comidas servidas, se mantuvo precavido. Siempre con un ojo sobre Paragus y su hijo.

Como en la primera noche en el planeta, cuando Goku y Broly se cruzaron frente al namekiano. Esa vez, Broly no estaba acompañado por su padre. Piccolo se dio cuenta de que cuando se cruzaron los ojos de los dos saiyanos, la expresión de Broly pareció cambiar. Era como si estuviera tratando de reprimir algo. ¿Un impulso? De todos modos, no duró mucho. Pronto en un segundo encuentro había atacado a Goku. En este breve enfrentamiento Piccolo comprendió que el Guerrero Legendario del que hablaba Paragus era su propio hijo, y que su fuerza era impresionante. Piccolo había entendido esto muy bien por la observación del breve duelo que terminó con la intervención de Paragus.

Al día siguiente, pocas horas antes de que el cometa chocara contra el planeta, Piccolo informó de sus sospechas a Goku y Vegeta. El Príncipe de los Saiyanos no creyó una sola palabra:

«¿Por qué es que Broly estaría interesado en Kakarotto? —pensó. »

Algo empezaba a oler mal, y Gohan decidió contar lo que había visto en aquel planeta, acerca de la destrucción y la esclavitud. Vegeta llamó entonces a Paragus para pedir explicaciones. Al ver que el engaño se había descubierto, éste decidió confesar la verdad.

Él no quería que la Tierra se convierta en un campo de batalla, porque él quería construir allí su propio imperio. La Tierra, la joya de la galaxia, un planeta que se encontraba a pocos años luz del nuevo planeta Vegeta. Atraer a todos los presentes a un planeta que estaba condenado a desaparecer para conservar su nuevo imperio, eliminar a los únicos capaces de oponerse a Broly y, al mismo tiempo, vengarse del viejo Rey Vegeta.

Y como si su batalla estuviera predestinada, se confirmó en ese momento el potencial de Broly. El Super Saiyano Legendario, que pareció perder el control de sí mismo de nuevo, no podía mirar la cara de Goku sin que su corazón comenzara a latir más rápido. La sangre fluía rápidamente por su cuerpo, tanto así que parecía hervir con una rabia increíble. Murmuró palabras irreconocibles, acercándose a Goku. Cuanto más se acercaba a él, el limitador de potencia de Paragus era menos eficaz. Broly gritaba el nombre saiyano de Son Goku todo el tiempo, y cada vez más fuerte: «¡Kakarotto!». De repente un gran aura verde le rodeó el cuerpo en frente de su padre, que aturdido trató de frenar su máxima potencia. Vegeta le atacó primero con una patada seguida de una poderosa bola de energía, que para su sorpresa, demostró ser menos que ineficaz. Broly se enojaba más y más a medida que se acercaba a Goku. Su cabello se levantó y se volvió de un color morado oscuro. Esta transformación fue diferente a la experimentada por los saiyanos de la Tierra. Tras esto, parecía haberse convertido en un Super Saiyano. Gracias a su energía descomunal, que abrumaba a su mismo padre, finalmente el controlador en la cabeza de Broly estalló ante su inmenso ki. Ahora, ya no siendo un títere controlado por Paragus, la apariencia del saiyano perturbado empezó a cambiar drásticamente. Después de una significativa expansión de sus músculos seguidas de unas radiantes y agresivas olas de energía, la forma de Super Saiyano Legendario de Broly fue, finalmente, desvelada.

Ante tal poder destructivo, Vegeta se dio cuenta entonces de que todo estaba perdido y que era una locura creer que podía haber puesto fin a la leyenda...

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