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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 5 dias, 13h.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
[Chapter Cover]
Parte 10, Capítulo 50.

PARTE DIEZ: LOS ÚLTIMOS RECURSOS DE VEGETTO

Capítulo 50

Traducido por Genghis Khan; revisado por Kugan


A-18 y Yamcha permanecieron cara a cara a unos cuantos metros uno del otro. Ella se paró firme, brazos cruzados, con una expresión de hastío en la cara. Él tenía los puños cerrados, pero estaba quieto. Los dos adversarios se tomaron unos cuantos segundos para observarse mutuamente de cerca.

Para la cyborg, esa pelea era una pérdida de tiempo. Su hermano ya había matado al Yamcha de su universo al redirigir un Kienzan de Krilin —un amigo del bandido— hacia él. Este peleador era débil, ni siquiera lo pudo esquivar. No era ningún reto. Yamcha, por otro lado, ni siquiera la conocía. Aunque no tenía idea de quién era, sabía más o menos lo que debía esperar. No tenía miedo. Al contrario, estaba agradecido de pelear contra ella.

—No quiero golpear a una chica —dijo con genuina seriedad—. ¿No puedes rendirte?

Número 18 movió la cabeza. Yamcha siguió coqueteando incómodamente:

—Iremos por un trago juntos —agregó con una cara traviesa.

La chica bostezó, soltando sus brazos y estirando su mano derecha hacia Yamcha, extendiéndola completamente. Un rayo de energía aceleró desde su palma hacia Yamcha, quien saltó, esquivando el ataque fácilmente. Impulsándose hacia delante rápidamente, aterrizó a unos cuantos pasos de la mujer. Se tornó hacia delante.

—¡Ahora estoy seguro!

Sorprendida de ver a su oponente a solo un paso, por puro reflejo retrocedió. 18 no perdió tiempo; a esa distancia, podría golpearlo con toda su fuerza. Pero su derechazo solamente rozó el aire. Yamcha retrocedió tranquilamente, evitando el golpe sin problemas. Mientras esquivaba, continuó hablando:

—No desprendiste nada de energía al atacar, tu nombre es un número…

Esquivó una patada del cyborg que iba hacia su estómago. Girando alrededor de ella, se paró a sus espaldas.

—Esta insignia en tu chamarra... —Yamcha saltó unos cuantos metros y cayó parado—. Eres un humano artificial.

Número 18 estaba sorprendida. Pero no era la revelación lo sorprendente: en su mundo, Yamcha sabía quién era... al menos hasta que su hermano lo mató. Entonces, ¿por qué el del Universo 9 buscaba evidencia sobre algo de lo que ya era perfectamente consciente? Rápidamente recuperó su astucia y sonrió.

—Sí, ¿y qué? —respondió.

El antiguo bandido se pausó por un segundo antes de responder, escogiendo sus palabras cuidadosamente:

—Debiste haber sufrido lo peor. ¡Incluso olvidaste tu verdadero nombre! ¡Déjame ayudarte!

La sonrisa de 18 desapareció. ¿Quién se creía que era ese hombre? Ella era más poderosa que cualquier ser humano, no requería de su ayuda.

—¿Ayudarme? ¡Vete a la mierda! —le gritó, abanicando sus manos juntas hacia el frente. Cincuenta rayos de energía explotaron desde sus palmas, colisionando violentamente con la barrera de energía que los vargas pusieron para resguardar a los espectadores. La gente directamente tras la barrera se cubrió los ojos, temiendo que el escudo fuera vencido de la misma forma que sucedió cuando Vegetto peleó contra Broly, pero se mantuvo firme; #18 estaba en otro nivel, uno más bajo. Continuando el ataque, gritó:

—¡He matado más gente de la que incluso puedes imaginar! ¡No necesito a nadie!

—Puedo leer el dolor en tu cara. —Yamcha apareció repentinamente tras ella. Estaba tranquilo y completamente intacto; había logrado esquivar el ataque del cyborg sin problemas.

Número 18 saltó hacia atrás, mientras Yamcha continuaba tratando de razonar con ella:

—Te arrepientes de las masacres cometidas, pero tienes miedo de decirlo. Sufres porque no conoces a tu pasado. Todo ese dolor, lo conozco muy bien.

Tenía una cara amigable y una sonrisa sincera... no tenía ninguna mala intención. Pero 18 no iba a caer en su trampa.

—Ah, ¿sí? ¿Qué puedes saber tú de eso? —preguntó mientras agitaba su puño con coraje.

Sin dudarlo, Yamcha reveló su verdadera identidad... algo que nadie en los otros 18 Universos pudiera haber concebido:

—¡Yo también soy un androide! ¡Me llamaban Número 17! —confesó con una sonrisa, apuntándose a sí mismo con el pulgar.

Con cicatrices en la cara, cabello largo y presencia imponente... realmente era un competidor apuesto. Era incluso más alarmante el hecho de que fuera un cyborg… ahora era un oponente interesante para 18. La esbelta mujer no se movió, preguntándose si en realidad era cierto. Eso explicaría cómo pudo esquivar sus ataques... Pero ¿cómo fue que paso eso? ¿Cómo era posible?

En el espacio del Universo 14, su hermano, Número 17, estaba igualmente sorprendido. En casa, y en muchos otros universos (11, 12, 16, 17, 18...) los gemelos habían sido capturados simultáneamente por Gero para ser conejillos de indias para sus experimentos. En el Universo 9, ¿cómo pudo él haber terminado en su lugar? Si él era el número 17, entonces ¿dónde estaba número 18? No tenía sentido.

Cell encontró interesante la secuencia de eventos yvolvió a pensar una idea que ya había tenido antes: si tan solo el Dr. Gero hubiera planeado la existencia de otros cyborgs los cuales pudiera, de una forma u otra, absorber e integrar en su sistema... Si tan solo hubiera duplicado la cantidad de androides, como aquel poderoso Yamcha… ¿Qué tipo de poder hubiese obtenido en su tiempo? Nuevamente, Cell criticó internamente a Gero por no pensar en excéntricos escenarios como el de esta hipótesis...

En el espacio del Universo 18, la sorprendente revelación dio lugar a una satisfacción ante la gran mayoría del grupo: Vegeta estaba riendo descontroladamente, a Trunks y Goten les encantó la idea, al igual que a Goku. Este último estaba feliz de que su antiguo amigo fuera un hombre fuerte, tanto como le agradaba ver a Krilin como un valeroso sucesor del Maestro Roshi. Gohan y Piccolo fueron un tanto más reservados. Si Yamcha era un androide, cabía la posibilidad de que hubiera asesinado a mucha gente en su universo previamente antes de regresar, obviamente, al «lado bueno». Probablemente era un pasado muy lejano; sin embargo, aún era preocupante.

—¿Tú? ¿Un androide? ¿Y qué? —gritó A-18 con la decisión de tomar al toro por los cuernos, cambiando su táctica de lucha a un simple cuerpo a cuerpo. Yamcha evitó, por poco, todos sus ataques.

—No podrás tocarme. Nuestros cuerpos son los mismos, pero nuestra fuerza está a kilómetros de distancia.

A-18, enfureciendo internamente mientras continuaba su ataque, no quería escuchar más. ¿Ese tipo siendo más fuerte que ella? ¡Imposible! Era demasiado humillante para ser verdad.

Yamcha continuó su discurso mientras repetidamente esquivaba el asalto de la androide.

—Primero que todo, soy un luchador de verdad. Mi técnica es muchísimo superior a la tuya. —Paró un ataque de #18 y se puso tras ella, mandándola al suelo de rodillas—. Y he aprendido a superar los límites de mi cuerpo. Pero incluso sin eso...

Yamcha se detuvo. Esperaba un nuevo ataque de 18, quien se levantó enojada.

En el espacio del Universo 12, Trunks le dijo a A-16:

—Está diciendo la verdad. Está en un nivel mucho más elevado que cualquier cosa que un humano pudiese lograr, y es mucho más fuerte que #18 —dijo Trunks sin quitar sus ojos del ring.

Trunks pensó por un momento. Según lo que sabía, Gero había capturado a los gemelos para vengarse de Son Goku quien destruyó a la Red Ribbon Army. En el Universo 9, secuestró a Yamcha, o sea que… ¿O sea que? ¿Qué significaba esto? ¿Quién era el otro cyborg? Krilin había envejecido, al igual que Ten, aunque no era tan notable en el último. ¿Entonces quién era el segundo?

18 volvió a atacar. Pero su golpe fue detenido rápidamente con una mano por el cyborg del Universo 9, quien continuó hablando, pero ahora con aires más serios:

—Vas perdiendo poder con el tiempo. La energía infinita... eso no existe. —Apretó su mano estrechamente sobre el puño de su contrincante, atrapado por una llave. Con un solo movimiento de su brazo hizo que la androide cayera en una rodilla frente a él—. Nuestra energía decrece con el tiempo, haciéndonos progresivamente más débiles… Pero no te has dado cuenta porque el proceso es extremadamente lento.

18 trató de resistir, pero incluso con la fuerza de la otra mano libre, no tenía la suficiente como para librarse de la llave de «17». ¡La estaba ridiculizando! Trató de ignorar lo que él decía, pero era la única explicación para su diferencia de poder.

—¡Si no haces un chequeo a tu cuerpo, en diez años, como máximo, ni siquiera podrás andar!

¡Pero 18 no requería ayuda! ¡No de él, al menos! Nunca necesitó ayuda de nadie, solo tal vez de su hermano, pero esto era algo enteramente distinto. Su hermano, el «otro» #17, permaneció estático en su lugar, viendo cómo avanzaba la pelea. En el pequeño planetoide, los ojos de ambos cyborgs se encontraron.

—¿Entonces? ¿Aún no deseas mi ayuda?

Con su mano libre, 18 intentó un ataque de energía dirigido a la cabeza de su oponente, pero el guerrero de larga cabellera lo desvió a un lado. Como castigo, le retorció los brazos aún más, colocando su rodilla sobre su espina dorsal, y la estampó violentamente contra el suelo. El impacto dejó un ligero anillo en un cráter. Tiró del mismo brazo con la mano derecha y lo pegó contra su codo izquierdo. Con esta posición, la dominó por completo; no podía moverse ahora. Si trataba de hacer fuerza, se rompería el brazo.

En el centro de control vargas, el temporizador estaba configurado para apagarse inmediatamente. Uno de los vargas se sentó allí, mirando a su regazo e informó a sus amigos emplumados que todavía había algún tiempo antes de que pudieran declarar a Yamcha como vencedor.

—Si la mantiene en el suelo de esa manera durante 13 segundos, ganará.

El cyborg de las cicatrices contó hasta los diez segundos. Tenía la expectación de que habría más tiempo. Le insistió a la bella mujer rubia:

—Confía en mí, estoy de tu lado.

—¡¡¡No ganarás este enfrentamiento!!! —gritó simplemente como respuesta.

—Cinco... cuatro... tres... —contó regresivamente el pequeño varga, listo para presionar el botón que anunciaría la victoria del Universo 9.

La victoria de Yamcha se aproximaba con rapidez. Al último segundo, sonrió.

—Me rindo —pronunció Yamcha justo a tiempo, para sorpresa de todos los espectadores, peleadores, amigos, y, especialmente, los dos «androides» del Universo 14.

Yamcha la soltó y se levantó. Voló suavemente, pausándose en el aire. 18 permaneció en el suelo, aún encarándolo, sin poder entender lo que había ocurrido.

—Diviértete en el torneo. Y cualquier cosa que necesites, ven a buscarme al ala del Universo 9. —Voló hacia su espacio, donde Krilin, Ten, Videl y su hijo Trunks estaban esperando.

—Pfff, ¡ese idiota cayó por sus hermosos ojos azules, claro! Qué ingenuo —dijo el «nuevo» Ermitaño Tortuga—. ¡Mírenme! ¡Yo no estaba babeando como ese simplón al primer vistazo de esa rubia! Erf, qué vergüenza…

Estaba decepcionado de que su amigo no había pasado a la siguiente ronda, algo que Tenshinhan sin fallar remarcó:

—En serio, Yamcha es incapaz de pasar de la primera ronda...

¿Habría alguna maldición sobre Yamcha en este torneo?

—Ese es mi padre —dijo Trunks a espaldas de los otros dos—. Siempre queriendo rescatar doncellas en peligro.

—¡¿Y tú lo dices?! —intervino Videl, parada a su lado—. ¡Hiciste exactamente lo mismo conmigo!

—De tal palo, tal astilla. Y estoy orgulloso de ello —respondió Trunks sin percances.

—¡Lo siento chicos! ¡Cambié de parecer! —se disculpó Yamcha al llegar a su lugar—. En vez de divertirme en el torneo, salvaré a esas almas perdidas

—Siempre y cuando no hagas algo estúpido... —replicó Krilin.

En el espacio del Universo 14, A-17 recibió a su hermana. No hablaron, pero la rubia arriesgó una mirada al Universo 9. Este Yamcha era muy diferente de lo que ella podía creer. ¿Qué era realmente? ¿Estaba diciendo la verdad? ¿Realmente quería ayudar? ¿O era solo una trampa? Perder así... podría demostrar que estaba diciendo simple y llanamente la verdad, en lugar de manipularla.

Y ella odiaba ser manipulada... Ya había tenido suficiente de eso con Gero, que les prometió una vida mejor antes de convertirlos en cyborgs. Pero Yamcha parecía... feliz. Él estaba mucho más feliz en su lugar que ella... Fue muy divertido destruir todo en la Tierra, pero... ¿Tenía él razón? ¿Esperaba ella más? ¿Alguna otra cosa, para acabar con el asesinato y la destrucción? Y el pequeño anciano de su grupo... Verlo hirió el corazón de Dieciocho. Sin embargo, fingió ignorarlo...

No sabía si debía comentarlo con su hermano. No sabía cómo podría reaccionar. Ella misma, no supo cómo reaccionar. Solamente miraba al espacio del Universo 9...

Tenía que decidir. Algo era muy cierto: su poder era bastante inferior al de Yamcha. ¿De verdad sería incapaz incluso de caminar si no le daba algo de «mantenimiento» a su «oxidado» cuerpo?

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