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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS, Kugan, Marcelo Pérez y Alice. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 13h., 07m.

Intro

Parte 0 :0
Parte 1 :12345

Round 1-1

Parte 2 :678910
Parte 3 :1112131415
Parte 4 :1617181920
Parte 5 :2122232425
Parte 6 :2627282930

Lunch

Parte 7 :3132333435

Round 1-2

Parte 8 :3637383940
Parte 9 :4142434445
Parte 10 :4647484950
Parte 11 :5152535455
Parte 12 :5657585960
Parte 13 :6162636465
Parte 14 :6667686970

Night 1

Parte 15 :7172737475
Parte 16 :7677787980
Parte 17 :8182838485
Parte 18 :8687888990

Round 2-1

Parte 19 :9192939495
Parte 20 :96979899100

Round 2-2

Parte 21 :101102103104105
Parte 22 :106107108
[Chapter Cover]
Parte 5, Capítulo 25.

PARTE CINCO: DOS GIGANTES CARA A CARA

Capítulo 25

Traducido por Genghis Khan, revisado por Kugan


Cell estaba agotado. El Kamehameha había consumido un montón de energía. Tuvo que admitir que, incluso lesionado, Son Gohan todavía tenía preparado un gran golpe... pero ahora por fin se había terminado. Satisfecho con su victoria, decidió que ahora debería de lidiar con el resto de participantes, para asegurar su supremacía.

Miró a sus oponentes... Estaban completamente angustiados. Sabían que habían perdido. Cell sonrió, sin aliento, y dijo:

—Estoy muy cansado... ¡Es posible que esta sea su última oportunidad!

Vegeta se había arrastrado lejos durante la lucha. Gohan estaba muerto y él era el culpable. Cell, que había regresado de entre los muertos, incluso más fuerte que antes, le había quitado la vida a su hijo también.

El Príncipe de los Saiyanos explotó en ira y corrió hacia Cell, bombardeándolo con bolas de energía, sin siquiera tomar en cuenta las consecuencias de hacerlo. ¿De verdad creía que podía vencerlo? El ataque no tuvo efecto alguno sobre aquel Cell Perfecto, quien podría haber destruido al Príncipe de los Saiyanos anteriormente si Gohan no hubiera intervenido para salvarlo... perdiendo su brazo izquierdo y la mitad de su energía en el proceso. Durante el choque de los dos Kamehamehaha, Vegeta había considerado intervenir para ayudar. En la última instancia, abandonó la idea, pensando que no iba a marcar ninguna diferencia... ¿Qué podía hacer? Quizás debería haber intentado algo, pensó mientras miraba a Cell. Su sangre seguía hirviendo.

—¡Todo es mi culpa! —El príncipe pronunció para sí mismo al tiempo que centraba su energía para transformarse en Super Saiyano—. ¡Haaah!

Era inútil y lo sabía. Kakarotto, Gohan, Trunks; todos habían perecido. Y ahora... sólo él permanecía en pie.

Cell sonrió mientras observaba esa escena. Todavía podía tener un poco de diversión después de todo, y por eso permitió que le atacaran.

Vegeta concentró su energía y asumió la posición de uno de sus mejores ataques. A unas pocas yardas de distancia, Krilin se levantó; parecía claro que esta era su última oportunidad. Se volvió hacia sus amigos.

—¡No debemos quedarnos quietos! —Gritó.

Ten Shin Han y Yamcha asintieron, y como Vegeta, todos ellos prepararon sus ataques más devastadores. Rodearon al monstruo, posicionándose a su lados. Ten Shin Han voló unos metros por encima del suelo y levantó sus manos para formar un triángulo, que iba dirigido al monstruo del Dr. Gero. Yamcha y Krilin concentraron su energía también, cada uno cargando un Kamehamehaha que iba tomando forma de luz en sus manos. Con desesperación, intentaron generar tanto poder como pudieron.

Piccolo había permanecido en su lugar, observando como el saiyano y los terrícolas estaban haciendo todo lo posible, con la última oportunidad que les fue concedida. Los recuerdos de Gohan llenaron los pensamientos del namekian: era su mejor amigo, su único amigo, y ya no estaba. Tenía que atacar, al menos, en honor a su memoria. Se llevó dos dedos a la frente, concentrando su energía. Luego puso en marcha su ataque con todo lo que tenía mientras los demás hicieron lo mismo:

—¡Final Flash! —Gritó Vegeta cuando soltó el ataque más potente que jamás había tenido, con motivo de vengar a su hijo.

—¡Shin Kikoho! —Exclamó Ten Shin Han, disparando su ki en ráfagas como lo hicieron sus amigos.

Yamcha y Krilin dispararon su Kamehamehaha con todas sus fuerzas.

Todos a la vez, atacaron. Fue la primera vez que todos estos guerreros habían unido sus fuerzas en un momento tan crítico, en un solo ataque. Cell sonrió mientras observaba todos sus ataques a medida que se acercaban a él, todos diferentes pero similares en poder el uno con el otro. Los tontos eran tan ingenuos... Llevó dos dedos a su frente y utilizó la técnica que Goku le había «enseñado» justo antes de morir.

A medida que los ataques se estrellaban en donde había estado Cell, explotaban uno a uno. Vegeta, que había logrado seguir el ki de Cell, notó que apareció justo detrás de él. Se volteó y vio con horror que Cell había escapado del ataque.

Cell lo martilló con el puño, negándole al Príncipe de los Saiyanos la oportunidad de defenderse, enviándolo a estrellarse directamente al suelo, y provocando un cráter. El golpe había sido agudo y potente, pero Cell estaba lejos de haber utilizado toda su fuerza.

Vegeta se levantó con dolor, cubierto de heridas causadas por estrellarse contra el suelo con tanta fuerza. Miró de nuevo a Cell, que poco a poco se ponía delante de él, a modo de burla. Él apretó los dientes y cerró los puños, vacilando unos segundos antes de, finalmente, abalanzarse sobre su oponente.

El intercambio de golpes que siguió fue, por supuesto, a ventaja del monstruo de Gero. Podía evitar fácilmente cada golpe de su adversario, divirtiéndose en el proceso. A veces incluso se dejaba golpear, para terminar sin ningún daño. Cell fue tan lejos, que llegó a humillar abiertamente al saiyano, dándole dos bofetadas en la cara. Con la cara roja, Vegeta alzó la vista hacia Cell. Cell lo señaló con el dedo, listo para lanzar un ataque que lo mataría a ciencia cierta.

Piccolo había visto todo, y aunque no apreciaba mucho a Vegeta, sabía que necesitaba ayuda. Rápidamente, puso dos dedos sobre su frente frente y señaló a Cell mientras volaba rápidamente hacia los dos combatientes. El makankosappo golpeó el brazo de Cell, sorprendiéndolo ligeramente con la guardia baja, pero él desvió la trayectoria del ataque. Vegeta había sido salvando a tiempo, y mientras se recuperaba, vio como Piccolo llegaba a toda velocidad, pero Cell lo detuvo golpeándolo con su rodilla en el estómago. El namekiano intentaba recobrar el aliento, cuando fue golpeado de nuevo por un gancho que le envió por los aires.

Mientras Cell observaba a Piccolo en el aire, recibió una patada en la cara por parte del príncipe saiyano, lo que le hizo tambalearse hacia atrás dos pasos. Vegeta continuó el asalto a puntapiés, mientras gritaba de rabia.

Krilin ayudó a Piccolo. Junto a ellos, Yamcha estaba sudando de miedo, temblando. ¿Qué podían hacer? ¡Tenía que haber alguna manera! De repente se dio cuenta que Ten Shin Han, quien todavía estaba en el aire, se acercaba hacia Cell y al saiyano, pero, ¿qué iba a poder hacer? ¿Había perdido la cabeza? ¡Claramente no podía competir contra la fuerza de Cell!

Después de un corto periodo de tiempo, Vegeta se encontró a sí mismo en el suelo una vez más, prácticamente dominado. Cell había recuperado el control de la pelea. Otra vez, el saiyano tuvo que depender de Piccolo, quien violentamente envió un codazo a la cara de Cell, aprovechando el efecto cinético de la velocidad, lo que le permitió a Vegeta la oportunidad de respirar.

Una mirada rápida entre el namek y el Príncipe de los Saiyano era suficiente, sabían que tendrían que luchar juntos... Ante los dos guerreros, Cell se puso de pie con dificultad.

—¡Shin Kikoho! —Gritó Ten Shin Han por encima de Cell mientras lanzaba su ataque... pero Cell ya se había movido para evitarlo. Vegeta y Piccolo se dieron cuenta de esto y procedieron a atacar a Cell juntos. A los pocos segundos, Cell se deshizo del saiyano y se entretuvo con el guerrero verde. Ten Shin Han voló justo por encima de ellos una vez más... Piccolo lo sabía: ¡tenía que inmovilizar a Cell!

Ten Shin Han estaba a punto de perder el conocimiento mientras intentaba concentrar su energía en un nuevo kikoho. Los dos guerreros que luchaban sin descanso, se movieron al mismo tiempo; uno, el de los tres ojos, volaba para posicionarse por encima de Cell, mientras que el segundo, el más alto y de color verde, voló directamente hacia el bio-androide para encararlo. Cell conocía al hombre que volaba por encima de él, y no se permitiría ser golpeado por ese ataque como lo había hecho antes.

Un puñetazo rápido de Cell fue suficiente para dejar a Piccolo en el suelo, escupiendo sangre. El monstruo contempló a Ten Shin Han, el cual pensaba que su corazón podría dejar de latir en cualquier momento… Entonces, sucedió algo inesperado: Vegeta agarró a Cell por detrás, gritándole a Ten Shin Han «¡HAZLO!».

¿Había sido un movimiento desesperado de su parte, o...? De cualquier manera, el terrícola no dudó en lanzar su ataque.

Vegeta hizo todo lo posible para aferrarse a él, pero Cell todavía era capaz de dominarlo, liberándose de las garras del saiyano y golpeándolo por, incluso, atreverse a intentar detenerlo. En una fracción de segundo, se puso dos dedos en la frente y se teletransportó cerca de Ten Shin Han, evitando fácilmente el kikoho, el cual Vegeta apenas fue capaz de evitar por sí mismo.

A medida que la explosión sonó, levantando una nube gigante de polvo, Cell veía directamente a los ojos de los terrícolas, inspirando un gran temor.

—Nunca me vas a ganar de esa manera, miserable tonto... —Aseguró con una sonrisa mientras le agarró del brazo y volvió a tirarlo hacia Krilin, que había comenzado a volar para ayudar a su amigo pero sin buenos resultados; la velocidad era demasiado grande. Después de chocar contra Krilin, los dos cayeron sobre Yamcha, quien intentó amortiguar su caída—. ¡Se acabaron los juegos! —Siguió diciendo Cell en tono alto, más para sí mismo que para los demás.

—¡Makankosappo! —Recitó desesperadamente Piccolo

Cell volvió a ponerse dos dedos en la frente para teletransportarse y evitar el ataque del namekiano, reapareciendo detrás de Vegeta. Colocando una mano sobre la espalda del saiyano, disparó un ataque de ki que lo hirió incluso antes de que tuviera oportunidad de darse la vuelta. Escupiendo sangre, su pelo se tornó a negro nuevamente antes de caer al suelo, muerto. Piccolo y los tres seres humanos que quedaban en aquel páramo estaban temblando.

Cell desató su energía, rodeándose de un aura dorada con destellos azules alrededor de su cuerpo, desafiando a los sobrevivientes:

—¿¿Quién será el siguiente??

Como Krilin se posicionó para ejecutar un ataque desde varios ángulos con Ten Shin Han y Yamcha, Cell se movió rápidamente, apareciendo detrás de Piccolo, sin darle tiempo de reaccionar. Con movimientos rápidos y precisos de la mano, el namekiano fue cesgado en varios trozos, cortándole los brazos y el torso.

—¡¡¡Es horrible horrible!!! —Alcanzó a decir Yamcha, con cada parte de su cuerpo temblando por el miedo.

—¡¡No tiene piedad, nos matará uno a uno!! —Dijo Ten Shin mientras pensaba en Chaoz..., sabiendo que nunca lo volvería a ver. Estaba agotado después de lanzar tantos Shin Kikoho, por lo que sabía que si Cell atacaba, sería el fin.

—¡Adiós, Piccolo! —Dijo la criatura perfecta con sus manos abiertas y los dedos extendidos, listo para lanzar otro ataque.

No había considerado que Krilin intervendría. Estaba enfurecido, pero su mente permanecía clara mientras preparaba rápidamente un Kienzan, lanzándolo con toda su fuerza hacia Cell... Desgraciadamente, este último detuvo el ataque con lo que parecía ser un escudo invisible a su alrededor. Había utilizado su ki para crear una ráfaga lo suficientemente potente como para detener el ataque...

Mientras el Kienzan levitaba frente a Cell, éste incrementó el poder con el que lo había contrarrestado para enviarlo de vuelta a Krilin diciendo:

—¡Te olvidas de algo!...

Con una velocidad impresionante, el pequeño terrícola calvo logró evitar por poco su propio ataque. El disco había fallado por unos pocos milímetros. Cell se sorprendió, pero continuó dirigiendo el camino del Kienzan. Aumentó su velocidad mientras se dirigía hacia Yamcha y Ten Shin Han. Al final, se decidió por el segundo y lo dirigió a Ten Shin Han, quien no pudo esquivarlo como Krilin hizo debido a su cansancio... Fue cortado limpiamente a través del torso, en diagonal.

Horrorizado porque su propio ataque había sido utilizado contra uno de sus mejores amigos, Krilin yacía temblando.

—¡¡¡Ten… Ten Shin Han!!!

Las partes del cuerpo del terrícola cayeron al suelo. Yamcha, que estaba de pie junto a él, no podía creer lo que acababa de ver. Se precipitó hacia Cell, con una rabia superior a cualquiera que jamás había sentido antes.

—¡¡Maldito monstruo!! —Gritó Yamcha, dejando su espirítu en el viento.

Utilizó uno de sus ataques estrella, el Rogafufuken, y aunque lo intentó con toda su fuerza, Cell permitió, sólo por diversión, que los puñetazos lo golpearan, sin inmutarse en lo más mínimo, así como había sucedido cuando Mr. Satán lo atacó antes de su pelea con Goku. Krilin se aproximó a ambos y se unió a los golpes, pero ninguno de sus ataques hizo daño a Cell. Una vez que había tenido suficiente, hizo un ligero movimiento de sus alas, tan rápido, que creó una onda de choque. Krilin estaba impresionado, pero Yamcha se mantuvo firme; enfocando su energía, exclamó:

—¡Toma esto! ¡Sokidan!

Yamcha manipuló la esfera de energía que creó para que se moviera con los movimientos de sus brazos y manos. Junto con el Kamehameha, esta era su mejor técnica.

La esfera golpeó a Cell con fuerza, explotando al contacto. Yamcha estaba agotado; sabía que no iba a ganar esta pelea. Su rabia se desvaneció lentamente, y la aceptación de su derrota se manifestó, pero no por mucho tiempo…

Cell apareció detrás de Yamcha, que apenas podía moverse, y levantó el brazo, listo para atacar. El guerrero perfecto reventó fácilmente al pobre terrícola con los golpes que le siguieron. Quedando con ropas rasgadas y sus huesos rotos, Yamcha finalmente se derrumbó, sin vida.

El único que quedaba en pie ahora era Krilin. Como Vegeta había hecho antes que él, lanzó una ráfaga de bolas de energía a su enemigo tratando desesperadamente de empujarlo durante el tiempo que pudo, pero, por supuesto, fue ineficaz. Cell apareció desde la obscura nube de polvo y se acercó muy velozmente a Krilin, poniéndose durante un momento, cara a cara, para terminar agarrándolo por el cuello. Voló hacia arriba con una velocidad increíble arrastrando a Krilin con él. Así, rápidamente se encontraron los dos en el espacio. Cell también poseía células de Freezer, que le permitían sobrevivir en el espacio exterior, y sabía que este no era el caso para los seres humanos.

La muerte de Krilin fue rápida, pero atroz. Pronto se dio cuenta que ya no podía respirar; la bajísima presión de aire en el espacio hizo que su sangre hirviera, mientras que el vacío ambiental congeló su cuerpo mientras que esta misma falta de presión hizo que sus órganos se expandieran. A medida que sangre salía por su boca, Krilin falleció, con sus ojos fijos en el planeta azul en el que había vivido…

Cell se llevó dos dedos a la frente, una vez más, realizando dicha técnica que, sin duda, había demostrado ser muy útil.

—Ha sido divertido… Sólo me queda una cosa… —Dijo ahora solo, ya que el cuerpo de Krilin flotaba en órbita—. ¡MASACRAR LA TIERRA ENTERA!

Se teletransportó una última vez, reapareciendo en el centro de la capital. La gente de allí lo reconoció de inmediato como el monstruo que había amenazado con destruir la Tierra en televisión hace tan sólo unos días. A pesar de la interrupción de la transmisión durante el torneo, los pobres terrícolas esperaban que su héroe, Mr. Satán, hubiera derrotado al monstruo; pero sólo vieron a la criatura horrible que salió de la nada. Todos gritaron de miedo. Todos ellos estaban condenados ahora; no quedaba nadie que posiblemente pudiera salvarlos o hacerle frente a aquel ser.

Cell contempló por un momento a estos insectos que estaban tratando desesperadamente de huir, aunque de manera inútil... No importaba a dónde corrieran.

—No voy a quedarme toda la diversión para mí solo… —Razonó Cell, con una perversa idea en mente.

Como lo había hecho durante Los juegos de Cell con el fin de desatar la ira de Gohan, Cell dio a luz a varios Cell Juniors.

Y así, la Tierra se convirtió en poco más que un patio de recreo para Cell y sus hijos... y este planeta fue sólo el primero de una larga lista...

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