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Dragon Ball Multiverse: la novela

Escrito por Loïc Solaris

Adaptado por Killcrom, Bardock, Genghis Khan, Yoshio, NappaSSJS y Kugan. Agradecimientos a Adrián_Traductor y King Suguru

¡Redescubre la historia de Dragon Ball Multiverse cargada de nuevos detalles y matices! Esta novela está confirmada como canon por Salagir, quien también ha incluido sus propias adiciones, las cuales no han sido vistas en el manga. Por lo tanto, ¡esta novela es un anexo casi necesario para todo fan de Multiverse!

Próxima página en: 4 dias, 5h.

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[Chapter Cover]
Parte 10, Capítulo 47.

PARTE DIEZ: LOS ÚLTIMOS RECURSOS DE VEGETTO

Capítulo 47

Traducido por A Real Fucking Vampire (Frartan117); corregido por Kugan


Nadie en el centro de control de la arena podía imaginarse que algunos de los competidores podrían optar por luchar fuera de los límites del estadio, a cientos de miles de kilómetros.

Una de las principales razones por la que los vargas no pudieron prever este tipo de circunstancias, era que no imaginaban que pudiera haber algún competidor tan estúpido como para romper una de las reglas más elementales del torneo: fuera de un combate oficial está totalmente prohibido luchar, incluso aunque sea lejos de la arena.

Los vargas se lo habían dejado claro a los participantes antes de empezar el torneo; cualquier violación de las reglas del «Torneo Multiversal» supondría no sólo la descalificación del infractor, sino también de todos los miembros de su universo.

No obstante, los pequeños pajarracos no eran conocedores de la batalla que, en ese mismo instante, estaban librando Vegetto y Bu en el espacio. No podían saberlo; nadie se había tomado la molestia de instalar cámaras de vigilancia a millones de kilómetros de distancia.

Sin embargo, los vargas habían monitorizado la trayectoria de Broly durante unos pocos minutos. Tras esta breve observación, centraron su atención en coordinar las reparaciones de la arena y en sanar a aquellos que habían resultado heridos durante la lucha entre Vegetto y Broly.

Uno de los vargas, el cual llevaba una camisa roja, un overol azul y una bandana blanca en la cabeza en lugar de una gorra roja, volvió a la sala de control sosteniendo unos pocos utensilios metálicos con la mano derecha.

—¡He conseguido las piezas de recambio! —exclamó justo antes llevarse la mano izquierda a la frente para limpiarse el sudor. Su fatiga estaba totalmente justificada, ya que había llegado corriendo desde un almacén que, a escala varga, estaba bastante lejos de la sala de control.

Este varga era considerado un técnico especialmente dotado entre los suyos, y estaba especialmente familiarizado con la tecnología de teletransportación multiversal. Los otros vargas estaban deseando que reparara el mecanismo que había fallado en devolver a Broly a su universo. El técnico comenzó de inmediato a dar su diagnóstico de la situación:

—Puedo reparar esta cosa en alrededor de 5 minutos —dijo después de tomar aliento. Claramente seguía muy fatigado por la carrera.

—Por favor hazlo tan rápido como sea posible —pidió otro varga que era el supervisor principal del personal de la sala de mando—. Necesitamos regresar a ese monstruo de vuelta a su universo lo más rápido posible.

El supervisor permaneció en silencio mientras el técnico seguía trabajando. A pesar de su preocupación, se sentía mucho más relajado ahora que, al menos, Broly se encontraba aparentemente lejos de la arena, sensación que compartían muchos de sus compañeros. Sin embargo, no quería confiarse en sobremanera con la situación, y se aseguró de que nadie interfiriera con el trabajo del técnico.

El técnico abrió parte de la consola de comando visualizando un grupo de circuitos, los cuales eran de quince diferentes colores brillantes. Aunque no poseía los diagramas de diseño para esta unidad particular, aplicaría sus avanzados conocimientos de ingeniería a la situación.

Un namekiano se acercó al supervisor mientras el técnico aún estaba en medio del trabajo.

—Señor, parece que la siguiente pelea no podrá tener lugar; uno de los luchadores ha abandonado junto al resto de su universo.

—Lumaca del Universo 10, ¿no es así? —preguntó el supervisor.

—Sí, y, desafortunadamente, esta es la cuarta pelea programada de momento que…

—Lo sé —respondió el supervisor interrumpiéndolo—, pero de todos modos anunciaremos que Lumaca ha perdido, aunque ni siquiera haya llegado a participar. Eso mantendrá a la audiencia expectante sobre quién podrá ser el próximo competidor. Mientras tanto, seguiremos trabajando en la reparación del dispositivo de transferencia entre universos.

El namekiano asintió con la cabeza y se volvió hacia otros dos vargas, quienes estaban hablando con uno de los comentaristas del torneo —cuyos ojos quedaban opacados por unas gafas de sol relucientes— que parecía angustiado.

—¡No queremos volver a estar cerca de la arena! —dijo el comentador, sumamente nervioso—. ¡Cuando muchos buenos compañeros de mi especie y yo estuvimos de acuerdo en ayudar a promocionar este torneo, no pensamos que estaríamos jugándonos la vida! Ya hemos perdido a muchos de nuestros compatriotas, y no queremos seguir arriesgándonos a estar tan cerca de la arena y de todas esas ráfagas de energía. Si no fuera por su promesa de revivir a todo el mundo tras la finalización del torneo, nosotros estaríamos teniendo una conversación muy distinta ahora mismo.

El locutor estaba especialmente asustado de lo que podría sucederle, dado que había visto cómo muchos de sus compañeros eran asesinados por los ataques erráticos de Broly, y no se encontraba para nada seguro de lo que podría acontecer en los siguientes combates.

—Necesitamos remplazarte por otra persona —dijo uno de los vargas tranquilamente.

—Realmente podríamos comentar la batalla directamente desde la sala de control, solo tendríamos que venir aquí —dijo el segundo varga—. Podemos usar el micrófono de la sala de control que está conectado con los altavoces del estadio para transmitirlo todo, y seremos capaces de ver todo lo que está ocurriendo a través de nuestras cámaras de visualización de alta calidad.

—Esto podría haber ahorrado mucha sangre derramada… —agregó el locutor, con aire apesadumbrado.

—Nos disculpamos por todo lo que ha pasado, pero recuerda que los traeremos de vuelta a todos con las Dragon Balls después del torneo —se dio el lujo de decir el segundo varga, intentando tranquilizar a su compañero.

—De eso pueden estar seguros —intervino el namekiano—. Y ahora, mi amigo plumífero, cuando uses el micrófono por primera vez aquí, en la sala de control, puedes anunciar el resultado de la próxima pelea. Uno de los luchadores ha perdido por abandono.

Ambos vargas asintieron. Ellos ya sabían a qué varga pedirle que anunciara los eventos del Torneo Multiversal, sin necesidad de conversarlo entre ambos. Uno de los vargas que se había encargado de ello durante el principio del torneo estaba revoloteando por ahí, y era a él a quien habían seleccionado para reasumir su tarea, ahora en la sala de control.

Sería muy bueno para él convertirse en el único comentador del torneo. ¡Sin duda aumentaría su popularidad entre las chicas!

Después de que le pidieran al varga que volviera a anunciar (cosa que aceptó encantado), los dos vargas se dirigieron a sus posiciones cerca de la consola de mando, cada una de las cuales ofrecía una excelente vista de la arena.

Después de pulsar un botón en la computadora frente a él, y mientras hablaba por el micrófono, el locutor varga reveló el resultado de lo que habría sido la próxima pelea:

—Ahora podemos anunciar la siguiente pelea, y, de hecho, ya tenemos un resultado: XXI, del Universo 5, iba a pelear contra Lumaca, del Universo 10, pero como todo el Universo 10 ha dejado el torneo, Lumaca ha perdido automáticamente.

El comentador luego desactivó el micrófono y observó la lista de participantes que aún no habían luchado con nadie todavía. Deseaba ver las capacidades que demostrarían muchos de estos participantes en el ring.

Mientras el comentador estaba absorto en sus pensamientos, el técnico varga todavía estaba en pleno trabajo de reparación del transportador multiversal.

Las reacciones del público eran diversas sobre el hecho de que otro de los combates seleccionados aleatoriamente no hubiera podido suceder, debido, de nuevo, al abandono de otro participante, en este caso de Lumaca.

Muchos estaban bastante disgustados; se morían de ganas de ver otra pelea tan grandiosa como la que acababan de ver.

Otros, sin embargo, le dieron la bienvenida con los brazos abiertos a tener un respiro entre la pelea que acabaron de contemplar —la cual fue considerada demasiado intensa para muchos de los espectadores— y la siguiente. El recurrente pensamiento de que alguien fuera capaz de destruir con tanta facilidad a otra persona con uno solo de sus ataques, provocaba pavor en algunos de los espectadores, y la exhibición de Broly y Vegetto había transmitido este miedo a otras personas del público.

En el espacio del sexto universo, Bojack miró hacia su izquierda, directamente hacia la localización del quinto universo, sólo para percatarse de que aparentemente no había nadie. Llevaba tiempo sin ver al participante del Universo 5; su nombre era XXI según recordaba Bojack.

—¿Es que acaso no saben que el tipo del Universo 5 también se ha ido? —preguntó Bojack a sus compañeros de piel azulada.

—Esos pajarracos no son capaces de controlar nada —dijo Zangya con una expresión de aburrimiento.

Bojack, Zangya y Bujin habían visto a XXI antes de que comenzara el torneo, poco después de que llegaran a su espacio por primera vez. XXI también había estado presente cuando el gigante verde del Universo 7 había llegado, pero después no lo habían vuelto a ver desde entonces.

Para Bojack, XXI había dejado casi con toda seguridad el torneo. Supuso que seguramente se había largado después de ver la demostración de fuerza de muchos otros participantes, de forma similar a como había ocurrido con el Universo 10. Aunque ellos habían sido testigos de las capacidades de sus adversarios, Bojack aún seguía confiado en sus habilidades y pensaba que podría ganarle a cualquiera, bajo su punto de vista XXI no habría sido un rival a tener en cuenta.

—¿Por qué nos molestamos en permanecer aquí? —inquirió Bujin de repente—. En adición a mi derrota, pudimos ver qué tan poderosos son otros de los combatientes presentes. Ese monstruo que combatí, Majin Bu, era extraordinariamente peligroso, y Bojack, tú ya has visto de lo que es capaz ese Vegetto. Tú y Zangya son muy fuertes, pero no podéis pretender ganar esto.

—Tu falta de cojones me está sacando de quicio, y no, no nos iremos —sentenció Bojack manteniendo los brazos cruzados y mirando hacia delante—. Voy a aplastar al resto de participantes, y el deseo de las Dragon Balls será mio.

—Sí, claro, yo me rindo —dijo Zangya—-. Si quieres quedarte a morir, es tu problema. Tú podrás volver a nuestro universo en una caja de pino.

—Yo no perderé. Y olvídate de rendirte, Zangya. Si tú no luchas en la arena, te haré desear haberlo hecho—.

Bujin observaba a sus dos compañeros con suma atención, y observó que la tensión entre ellos era mayor de lo que parecía. Él, al menos, se sentía en cierto modo agradecido por haber perdido, ya que Bojack no podría forzarlo a seguir combatiendo en el torneo. Bujin reconoció el callejón sin salida en el que estaba metida Zangya: Si seguía combatiendo podía ser asesinada si se encontraba con un oponente especialmente temible, pero si se negaba a combatir, Bojack podría matarla igualmente.

Zangya decidió pensar algo para hacer frente a la situación, era consciente de que mientras Bojack siguiera obsesionado con el torneo su vida correría peligro. Se había sentido tentada en muchas ocasiones por el deseo de superar el poder de Bojack y de quitarle el sitio de «El ser más fuerte del universo». Sus últimas palabras habían alentado aún más a Zangya en emprender dicho objetivo, y se estaba considerando seriamente si había llegado el momento de implementar sus planes. Ella se guardaba sus pensamientos para sí misma, aunque le gustaría cooperar con Bujin para lograrlo, pero no se arriesgaría a contarle sus planes al no confiar del todo en él.

Zangya miró hacia el grupo de cuatro chicas que también pertenecía al Universo 6, entre las que se encontraba Kat, la valiente que antes se había enfrentado a Kakarotto del Universo 13. Las cuatro chicas estaban contra la pared de su espacio, Kat estaba sentada en una posición curvada. Estaban discutiendo la pelea entre Vegetto y Broly, expresando el asombro por lo que habían visto.

—Es difícil de creer que esos tipos hicieran todo eso —dijo una de las chicas.

—Sí, todo ellos tienen un poder inmenso —dijo otra.

Lo cierto es que no tenían ni la experiencia ni la habilidad suficientes para distinguir las diferencias de poder entre Vegetto en Super Saiyano 3, Broly El Super Saiyano Legendario, y muchos de los que habían luchado antes que ellos, incluyendo a Cell y a Bojack. Para las cuatro chicas ya existía una tremenda brecha entre sus niveles de poder y los de la mayoría de los demás en el torneo, de tal manera que las diferencias leves o significativas de poder de aquellos que eran mucho más fuertes que ellas pasaban totalmente desapercibidas.

En el ala del Universo 12, A-16 se volvía hacia Trunks.

—¿Quieres abandonar? —preguntó el androide.

—Desde el principio ya tenía prácticamente claro que no iba a ganar —respondió Trunks—. Por lo tanto nada ha cambiado, yo todavía quiero luchar contra mi padre. Ese es mi objetivo principal de momento, quiero luchar contra él dándolo todo.

A-16 sonrió al ver la determinación de Trunks y se dio cuenta de que éste tenía claro su objetivo.

No obstante, ¿él tenía claro el suyo propio?

Hubiera querido matar a una de las versiones alternas de Son Goku, pero parecía tremendamente improbable que tuviera la oportunidad de hacerlo. Sabía que, aunque se las arreglara para luchar contra Vegetto en la semifinal de su lado del torneo y ganara milagrosamente, este mismo no se parecería lo suficiente a Goku, además de que realmente no era él. Así que sus ansias de asesinar no se verían del todo disipadas con ello. De hecho, Vegetto probablemente lo derrotaría fácilmente, así que ni siquiera tendría posibilidad de contentarse con una victoria contra un ser semejante a Goku. Pero incluso si sus procesadores eran incorrectos, y su oportunidad de victoria sobre Vegetto era por lo menos algo más que un porcentaje infinitesimal por encima de cero, luchar contra una versión completa de Goku dependería de que Goku del Universo 18 o Kakarotto del Universo 13 fueran capaces de alzarse con la victoria de la otra rama del torneo, cosa que era bastante discutible que aconteciera.

Lo cierto es que incluso había perdido la oportunidad de luchar contra Bardock del Universo 10, quien se parecía tan excesivamente a Goku que matarlo podría haber satisfecho el anhelo de la máquina.

Como resultado de todas estas divagaciones, A-16 decidió que participaría únicamente por diversión, como tantos otros habían decidido que harían, sin expectativas de poder matar a un Son Goku.

Otros simplemente estaban luchando con el mero fin de ganar, sin importarles un bledo la diversión. Ese era el caso de Babidi, el cual sólo quería ganar para conseguir más poder, usando a Majin Bu para dicho propósito.

—Todos están sorprendidos por la pelea que acaban de ver, pero Bu puede hacerlo mejor. ¿No es cierto, Bu? —le preguntó Babidi, con las manos en las caderas mientras se volvía hacia su monstruo.

—Umm… —contestó Bu usando la onomatopeya como substituto de una palabra de verdad.

Bu a menudo no proporcionaba una respuesta clara a las preguntas de Babidi, bien porque no las entendía completamente o bien porque tenía el presentimiento de que habría algun tipo de consecuencia según su respuesta. Él no era la única entidad de todos los universos presentes con el mismo tipo de habito; en realidad, muchos de los presentes en aquel asteroide que se mofaban de la actitud infantil de Majin Bu recurrían al mismo hábito de no responder directamente una pregunta.

Majin Bu participaba en el torneo simplemente porque Babidi se lo había pedido, y durante toda su vida desde que había resurgido en la Tierra en el Universo 11 había entendido que su papel era el de cumplir todos los deseos de Babidi cuando éste se los pidiera, Incluso si sus órdenes eran a veces muy desagradables de cumplir.

La experiencia de Bu con Babidi le decía que responder honestamente a su pregunta, y expresar su propia opinión sobre si él era más poderoso que Broly o Vegeto podría conllevar a que Babidi le gritara, así que concluyó que abstenerse de responder a la pregunta sería la mejor opción.

En el espacio del octavo universo, los Demonios del Frío estaban en medio de una conversación en la cual evaluaban sus propios niveles de poder en comparación con los de sus competidores, y en un tiempo asumieron la evidencia.

—¡Padre, yo creo… que hemos sido superados! —dijo Freezer.

—Parece imposible, pero aun así… —empezó a decir Cooler mientras permanecía inmóvil y parecía casi asustado

—Todo esto parece un verdadero problema —dijo Cold mientras cruzaba sus brazos.

Freezer entonces decidió susurrar un plan que se le había ocurrido a su padre, se acercó a él para que pudiera recibir el mensaje.

—Sin embargo, no debemos olvidar que nuestro objetivo no es necesariamente ganar el torneo, sino hacernos con las Dragon Balls sin importar quién gane. —Cold asintió con la cabeza en reconocimiento.

¡Si lograban hacerse con las Esferas, podrían satisfacer cualquiera de sus deseos!

Cerca, en el espacio del séptimo universo, el súper namekiano estaba en medio de sus pensamientos, unos muy distintos.

—Si comparamos a Broly y Vegetto con el resto de luchadores, podríamos decir que ambos tienen una energía prácticamente infinita —se dijo mientras observaba el cielo estrellado—. Pero la fuerza no lo es todo. Necesito mi deseo. Mi determinación permanecerá intacta.

El súper namekiano sólo tenía un único deseo que pedir, única y exclusivamente uno. A diferencia de los Demonios del Frío, no era la clase de persona que robaría las Dragon Balls para cumplir su deseo a cualquier precio. No era malévolo, sino que, más bien, era alguien inteligente, fuerte y... solitario.

En el espacio del primer universo, los Kaio Shins estaban reconsiderando si habían tomado una decisión acertada, no solo permitiendo el Torneo Multiversal sin protesta alguna, sino también decidiendo participar en él. Ellos habían reconocido el riesgo potencial del torneo incluso desde antes de que comenzara, después de todo, los luchadores más fuertes de veinte universos habían sido agrupados en un único lugar.

Ellos habían considerado antes del comienzo del torneo si debían intentar «cerrar» los universos para que los viajes ya no pudieran continuar entre ellos, pero al final habían decidido no restringir los viajes.

Lo que ya estaba hecho no podía deshacerse, y el Torneo Multiversal había proseguido su desarrollo. Sin embargo, el torneo les había mostrado a los Kaio Shins el verdadero peligro que se corría al dejar que los mortales transportasen libremente entidades de un universo a otro.

—¡Éste es el motivo por el cual cerraremos los universos después de este torneo! —clamó el Kaio Shin del Norte.

—Sí, cuanto antes mejor —aceptó el Kaio Shin del Sur, mientras el Gran Kaio Shin se mostraba de acuerdo.

Todos ellos esperaban que ninguno de los luchadores que aún restaban por participar resultaran ser tan dementes como Broly, o incluso peor…

En el espacio del Universo 18, Trunks y Goten demostraban su desgana por seguir participando en el torneo.

Presenciar la pelea entre Vegetto y Broly les había dejado impactados.

Después de todo, ambos pensaban, «¿Por qué deberíamos seguir luchando si es casi seguro que vamos a perder?»

—Bueno, había olvidado que tenía algunos papeles que firmar —dijo Trunks mientras empezaba a dirigirse hacia la salida.

—¡Y yo tenía una cita con mi novia! —agregó Goten con la misma intención que la de su mejor amigo.

Vegeta y Son Goku se dirigieron rápidamente hacia sus hijos, y antes de que Trunks o Goten pudieran parpadear, Vegeta ya estaba agarrando la parte de atrás de la camisa de Trunks, y Goten había sido retenido del mismo modo por Goku.

Vegeta y Goku eran conscientes de los desafíos con los que se encontrarían a lo largo del torneo, pero después de todo, ese era el motivo de que estuvieran allí como participantes: superar nuevos retos. Eso es lo que hacía que un combate fuese interesante.

Tras un extenso repaso mental de todo lo que había visto hasta ahora en el torneo, Ub se acercó a Goku.

—Maestro, hemos sido totalmente sobrepasados en poder, ¿o acaso cree lo contario? —preguntó Ub—. ¿Por qué vamos a seguir participando?

—Debemos continuar precisamente por eso mismo, por las dificultades que encontraremos al encarar a muchos de nuestros próximos adversarios. Cuanto más grande es el desafío, mayor es la victoria —respondió su maestro—. Nos encontraremos con Vegetto en la final, ¡y estoy seguro de que para entonces seremos mucho más fuertes!

Goku transmitía tranquilidad y confianza, y estaba verdaderamente seguro de que después de varias batallas, él y sus compañeros guerreros del Universo 18 serían más fuertes.

Sin embargo, reconoció que sería muy difícil mejorar tanto, con tan solo cuatro rondas más por delante, antes del combate final contra Vegetto.

Pan prestó atención a las palabras de su abuelo, aunque sabía que las magnitudes de poder que Vegetto y Broly habían exhibido eran mucho mayores de las que ella había presenciado a lo largo de toda su vida.

—Abuelito… es imposible que mejoremos tanto en tan poco tiempo… —comenzó a decir Pan con un tono claro de preocupación en su voz.

Goku finalmente soltó la camiseta de Goten y procedió a intentar consolar a su nieta recordándole que la fuerza que se puede mejorar en una batalla depende del grado en el que se sea capaz de aprovechar dicha batalla.

Mientras Goku estaba hablando con Pan, Vegeta meditaba sobre todo lo que había podido observar de su contraparte fusionada:

«”No debería estar sorprendido de que Vegetto sea más fuerte que nosotros… ¡pero esto es demasiado! —pensó para sí mismo—. ¡Afortunadamente, podré combatir con Goku antes de la final!”»

En el espacio del Universo 17, otro luchador reflexionó en voz alta sobre lo que había oído de las conversaciones del Universo 18.

—Me tocará enfrentarlo en la final… Sí, ¡muchas cosas pueden ocurrir hasta entonces! —se dijo Cell—. ¡Gracias a mis células saiyanas, podré aumentar mi fuerza si me enfrento a rivales poderosos! Espero que esos dos idiotas me den un buen desafío, ¡porque de veras que necesito uno! Primero derrotaré a Vegeta, y luego, a Son Goku. ¡Después venceré a Vegetto! ¡Es una cadena de combates perfecta, definitivamente saldré victorioso!

El técnico había terminado de reconectar todo el hardware que necesitaba ser ajustado, y después de reconfigurar los códigos de software, el dispositivo de transferencia multiversal estaría de nuevo en funcionamiento.

Después de que la reparación fuera completada, lo único que se necesitaría pare mandar a Broly de vuelta a su universo sería tan solo apretar un botón.

—Parece que la gravedad está funcionando normalmente, al menos —mencionó uno de los vargas desde su asiento por la consola de mando.

—El dispositivo de transferencia multiversal está casi listo dijo otro varga—. ¡Todo parece ir bastante bien!

El varga supervisor pensó entonces cuál sería la mejor manera de proceder con el resto de los enfrentamientos.

Los preparativos para la siguiente batalla ya estaban casi terminados, y reconoció que había pasado más tiempo sin pelear desde el final del último combate del que era deseable.

Se preguntó seriamente si debía comenzar la próxima pelea, especialmente porque sabía que el dispositivo de transferencia multiversal estaría reparado pronto al completo. También consideró que ninguno de los combatientes que habían sido seleccionados al azar para el próximo combate parecían ser capaces de causar un infierno del mismo modo en que Broly lo había hecho.

Aunque sabía que seguía existiendo un pequeño riesgo, le dijo al locutor que pronto podría iniciar el siguiente combate.

—Ya no debería haber ningún riesgo... —dijo el supervisor.

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