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DBM Universo 16: La unión de dos vidas

Escrito por Syl & Salagir

Adaptado por Alice

Cuando Vegetto entró en el cuerpo de Buu, tomó una decisión: mantener su escudo (U16) o liberarlo (U18). Esta es la historia de lo que sucedió después... A pesar de que Vegetto ha salvado el universo, Goku y Vegeta, quienes lo crearon, definitivamente han desaparecido...


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Parte 2 :91011121314
Parte 3 :15161718192021222324
[Chapter Cover]
Parte 1, Capítulo 8.

Capítulo 8: Desahogo

Traducido por Alice

Vegetto no se lo creía. Había tenido la oportunidad de ver paisajes hermosos de su vida, pero éste sobrepasaba absolutamente todos sus recuerdos. Y pensar que este planeta era ahora para él... Shibito interrumpió sus pensamientos:

“Este planeta es ideal: La tierra nunca se ha utilizado, por lo tanto es muy fértil, el aire es tan puro como el del reino de los dioses y, bueno, somos las primeras personas que ponemos un pie aquí. Por lo tanto, no hay riesgo de que te descubran. Hay unos pocos animales aquí y allá, algunas bestias extrañas, pero nada peligroso. No es un planeta grande, pero hay espacio de sobra para que te alimentes. Hemos estimado que cada año podrían crecer más de un millón de senzus.”

“Genial... Fue la única palabra que vino a la cabeza de Vegetto mientras lanzaba miradas furtivas, en el límite del temor, a su alrededor, como un niño que apenas se puede creer que tiene el juguete de sus sueños para la Navidad. Shibito rió:”

“Volveremos después. Procura memorizar este lugar.”

Vegetto asintió con la cabeza, grabando el lugar en su memoria, y luego desaparecieron. El Saiyano abrió los ojos en el reino de los dioses. Entonces le dijo a Shibito:

“¿Puedo volver a casa por ahora, entonces?”

“Sí. Dijo su maestro, sonriendo. Ponte de acuerdo con tu familia, luego vuelve y dime qué piensas hacer con tu planeta. Entonces ya decidiremos, según...”

“¡Muy bien!”

Vegetto se llevó sus dedos índice y mediano a la frente y concentró su trayectoria en el salón de Cápsula Corp. Dirigió una última sonrisa a su maestro antes de desaparecer. Cuando se fue, Shibito dejó escapar un gran suspiro. El anciano, saliendo de la nada, se dirigió hacia él y le preguntó:

“¿Entonces? ¿Le ha salido bien?”

“Muy bien... Por otra parte, tengo algo de suma importancia que comunicaros...”

El anciano frunció el ceño con aire serio. Murmuró:

“Creo que sé lo que es, pero por favor, dímelo.”

Shibito se sentó e invitó a su superior a hacer lo mismo con un gesto con la mano, antes de soltar con gravedad la información, recibida con asentimientos con la cabeza y fruncimientos del ceño...

Bulma, lánguida en su sofá, pensaba en Vegetto y su futuro. ¿Qué sería de él? ¿Qué sería de ella? ¿Y Trunks, Chichi, Gohan y Goten? ¿Qué pasaría con ellos también? Sabiendo que sólo iba a obtener una respuesta con el tiempo, se dio la vuelta cuando sintió como una corriente de aire. Ella levantó la cabeza en un gesto de cansancio extremo para saber de dónde venía esa sensación y se encontró con Vegetto, con dos dedos en la frente y una leve sonrisa en su rostro. Le hizo un pequeño guiño. Bulma, con felicidad, saltó a sus brazos:

“¡Ya has terminado! ¡Sabía que lo harías rápido! ¿Y qué pasó? ¿Tienes hambre?”

“¡Hola! interrumpió Vegetto. Una cosa tras otra. ¡Sí, he terminado, tengo mucho que contarte, y sí, tengo mucha hambre!”

Bulma se rió y dijo, devolviéndole el guiño:

“¡Entonces Bulma la cocinera hará los mejores platos para ti! Y mientras tanto, ¡me contarás esos cuatro días!”

Se fueron a la cocina, donde Vegetto le contó en detalle su formación, mientras Bulma cocinaba quince platos diferentes al mismo tiempo. Dos horas más tarde, acabaron y se pusieron a comer. El Saiyano decidió ir al grano:

“Escucha, Bulma, tengo que decirte algo muy importante. Dijo entre dos bocados del pollo.”

“¿De qué tipo?” le preguntó Bulma, aunque sabía exactamente a dónde quería llegar.

“Del tipo sentimental. Hace ya varios meses que nací, y he podido hacer balance en mi cabeza: Lo que quería, adonde voy, lo que pienso y... También lo que me gusta.”

“¿Y entonces?” presionó Bulma con ganas de saber.

“Ya te dije que ese beso del otro día no fue realmente accidental, fue porque yo lo quise. Y ahora, quiero venirme a vivir contigo y tener una relación a plena luz contigo. No es Vegeta quien te ama a través de mi corazón, soy yo.”

En ese momento, Bulma sintió una intensa felicidad invadirla. Ella también había aprendido a amar a Vegetto, y no al Vegeta en él. Le gustaban sus manías, sus gestos y rasgos. Estaba segura. Ya había hecho su duelo. Ella tomó las manos de su compañero, y le dijo con lágrimas en los ojos y una sonrisa pintada en su rostro:

“¡Yo siento lo mismo! Quiero decir... Es como un cliché, pero ¡sé lo que sientes, porque yo tengo los mismos sentimientos en mí! Yo también quiero que te vengas a vivir aquí...”

“Pero... ¿Aguantarás que me tenga que ir cada dos días? ¿Y mi condición de "marido" con Chichi?”

“Ya lo soporto. Respondió Bulma. Y francamente, no me importa. ¡Estarás aquí uno de cada dos días, ya es suficiente!”

Vegetto sonrió, consciente de que Vegeta rara vez estaba en casa. Decidieron contárselo a todos a la vez, de modo que la noticia pasase de golpe. Por lo tanto, esa misma noche invitaron a la banda completa a venir. Una hora más tarde, el equipo Z estaba allí en su totalidad. Bulma les hizo sentarse en la sala de estar, como cada vez que ella anunciaba noticias, y se puso al lado de Vegetto cuando éste habló:

“Escuchad, he decidido tener una relación con Bulma. Ella es la persona que amo.”

Todos sonrieron, sin sorpresa. ¡Aquello estaba cantado! dijo Chichi, lanzando una mirada de excusa a Krilin quien respondió con un encogimiento de hombros.

“¿Pero a ti te parece bien? preguntó Bulma a Chichi, preocupada.”

“¡Por supuesto! ¡No estoy enamorada de Vegetto, se parece demasiado a mi marido! Bromeó entre risas.”

Bulma suspiró con alivio. Ella había pensado en una crisis, como cuando se enteró de que se habían besado, pero al parecer Chichi también había hecho un balance sobre sus sentimientos. Bulma había cocinado pinchos, que todo el mundo se apresuró a comer antes de que el hambriento Saiyano los devorase por completo. La velada se pasó con alegría y felicidad en todos. Al final, Vegetto reunió a los invitados con una cara un poco más seria. Quería hablar de su nuevo planeta. Les dijo:

“Escuchad, ahora tenemos que ponernos de acuerdo para organizar mi planeta.”

Hizo una pausa para asegurarnos de que todos le prestaban atención y, a continuación, siguió:

“Necesito ayuda para el comienzo. Chichi, podrías ayudarme a definir los límites, los chicos podrían ayudarme a plantar...”

“No te preocupes, Vegetto. Dijo Chichi con una sonrisa. ¿Sabes lo que vamos a hacer? Todos vamos a ir a ese planeta durante un tiempo indefinido. Una vez allí, plantaremos las bases, entonces veremos si quieres hacer trabajar a gente...”

“¡Yo podría hacerme cargo de los sueldos! dijo Bulma.”

“Bueno, no te preocupes. Dijo Chichi. Has hecho tanto por nosotros que es lo de menos.”

Todo el mundo asintió y aseguró que todo estaría bien. Vegetto les devolvió la sonrisa con alivio. Antes de salir, C-18 hizo un leve guiño a Vegetto, a lo que respondió con una sonrisa y un gesto de la mano.

Al menos ya lo tenía en la conciencia, ya era un gran paso adelante.

A la hora de acostarse, Vegetto era un poco tímido. Bulma le preguntó:

“¿Qué te pasa?”

“Bueno... Es que probablemente he perdido la costumbre...”

“¡Vamos! ¡No te voy a comer! se rió ella, acariciando el lugar vacante a su lado.”

Vegetto resopló y se quitó la camisa y los pantalones antes de meterse en la cama. Bulma le pasó un brazo por encima de su torso y comenzó a jugar. Curiosamente, el Saiyano se sintió un poco nervioso. Bulma le preguntó:

“¿Qué te pasa?”

“No lo sé... Balbuceó Vegetto.”

La terrícola se rió, divertida, y bajó un poco hacia el vientre de Vegetto. Tembló ligeramente. Ella le resopló en el cuello y lo sintió estremecerse. Ahora que estaban juntos, dónde está lo malo en... Ella lo besó en el cuello. Lanzó un suspiro. Ella decidió entonces besarle la oreja. El suspiro fue más fuerte. Ella sonrió, maquiavélica. Al parecer, sus encantos estaban lejos de dejarle indiferente. Se puso encima de él. Él la miró caliente. Al parecer, él no lo veía mal, tampoco. Él puso sus manos sobre sus caderas y comenzó a acariciarlas suavemente mientras ella le daba una serie de pequeños besos en el pecho. La noche prometía ser larga...

Cuando nuestro Saiyano abrió un ojo, lo cerró, deslumbrado por la claridad del lugar. En efecto, Bulma tenía un gran ventanal en su habitación que daba a un gran balcón: Ideal para que el sol inundase la habitación. Vegetto se pasó la mano por la frente y sonrió por los acontecimientos de la noche anterior. Bulma seguía dormida, acostada sobre el pecho de su amante. En un arrebato de ternura, Vegetto acarició la mejilla de su amada y le besó la frente con suavidad. Ese toque suave le despertó. Mariposeó y bostezó dulcemente y luego, lentamente, levantó la cabeza para besar a Vegetto. Este último se levantó y dijo en voz baja:

“Debo ir a ver a Shibito”...

Vegetto abrió los ojos y se llevó los dos dedos a la frente. Fue otra vez al reino de los dioses. El lugar estaba por el momento abandonado, pero podía sentir la energía de Shibito, alertado por la presencia de su ki, llegar. Unos segundos más tarde estaba delante de él, sonriendo como siempre.

“Entonces. Dijo. ¿Has pensado en cómo vas a cuidar de tu planeta?”

“Sí. Respondió Vegetto con una pequeña sonrisa. Mi familia y yo iremos allí por un período aún indefinido, nos ocuparemos de las plantas, de la instalación de lo que sea...”

“¿Cuándo piensas partir?”

“Tan pronto como sea posible. Cuanto antes se haga, más lento tendré ocasión de morirme de hambre...”

“Entiendo. Que así sea. Ahora que has dominado mi técnica, encárgate del planeta como mejor te parezca.”

Vegetto le dio una mirada llena de gratitud. Él puso su mano sobre el hombro de su compañero, y dijo, con una sonrisa sincera pintada en su rostro:

“Nunca podré agradecerte lo suficiente lo que has hecho por mí.”

“No es nada. Sonrió Shibito. Ya sabes, en comparación con destruir a Buu, es lo de menos.”

Vegetto le dio las gracias a Shibito otra vez antes de desaparecer. Fue entonces cuando el anciano dios apareció y le dijo:

“No parece malvado...”

“Lo sé, pero...” Murmuró Shibito que había perdido todo rastro de sonrisa en su rostro.

“Entiendo. Su poder, ¿es eso?”

Shibito asintió con la cabeza, con los puños apretados.

Bulma se sentó, esperando que al que ahora fuera su amante. Sabía que no tardaría mucho tiempo, pero todavía tenía miedo de lo que pudiese suceder. Se levantó y comenzó a caminar, consumida por la espera, cuando apareció ante ella. Ella lanzó una mirada inquisitiva a lo que respondió con un gesto. Sabía lo que eso significaba. Ya podían partir...

Trunks siempre había sido un muchacho tranquilo e inteligente. A una edad en la que algunos corren en todas direcciones y golpeaban los objetos con los que no querían implicarse, él estaba sentado y analizaba tranquilamente el problema en su cerebro infantil. Fue él quien ayudó a Goten a terminar su primer puzzle de quince piezas, quien había encontrado las llaves que había perdido su madre, el que fue el primero en saber cómo volar, el que tuvo la idea del disfraz en el Budokai Tenkaichi, y también el que había entendido primero los movimientos de la fusión. En resumen, Trunks era un niño superdotado. Era con conocimiento de causa que había decidido espiar a sus padres para aprender un poco más. Por supuesto, informó a Goten de todos sus descubrimientos. Así, los dos amigos estuvieron al corriente de la salida antes que nadie. Cuando regresó Vegetto, fueron los primeros en saber que la salida era inminente. Goten saltó de alegría detrás del sofá. Trunks se entusiasmó por igual. Las primeras palabras que pronunció a su regreso Vegetto fueron:

“¿Habéis terminado de espiarnos, vosotros dos?”

Los dos chicos se asustaron tanto que el sofá se cayó hacia atrás. Vegetto dijo:

“¿No os pensaríais que no iba a sentir vuestras fuerzas, por muy reducidas que estén, no?”

“Euuuh...” Balbuceó Trunks.

“¿Cuándo salimos?” dijo Goten, encantado.

“Cuando llegue todo el mundo. ¿Cuento con vosotros para ir a buscarlos o tendré que llamarlos yo?”

“¡Cuenta con nosotros! gritaron los dos niños al unísono corriendo afuera.”

Vegetto suspiró profundamente.

“Así tendremos al menos dos horas de paz...”

Fuera, los dos jóvenes se lanzaron a toda velocidad por las nubes.

“¡Escucha, Goten! ¡Tú se lo dices a tu familia, yo me encargo de Krilin!”

“¡Sin problema! ¡Hasta luego, Trunks!”

Y así los caminos de los dos niños se separaron.

Goten sintió el viento azotar su cara con alegría. Su corazón se llenó de alegría y emoción, si bien se transformó para acelerar el ritmo. Después de sobrevolar diversos paisajes, desembarcó enfrente de su casa. Entonces, Chichi salió.

“Ah, cariño mío. ¿Cómo ha sido tu fin de semana con Trunks?”

“¡Mamá, papá ha regresado, nos vamos!”

“De acuerdo, déjame prepararme. Y Goten...”

“¿Sí?”

“Deja que tu cabello sea negro otra vez. Ese color te da un aire de delincuente.”

El pelo de Goten se hundió mientras éste se ponía la mano detrás de la cabeza con una amplia sonrisa, diciendo:

“Ah, sí, lo siento...”

Por su parte, Trunks aceleró como una flecha hacia el cielo. Acompañó durante un tiempo a una bandada de aves que volaban por encima del mar cuando vio la isla del maestro Roshi. Aterrizó gritando:

“¡Krilin! ¡Kame Senin! ¡C-18!”

Las tres personas salieron afuera, con Marron en los brazos de su madre. Ésta le dijo:

“Trunks, ¿qué te trae por aquí?”

“¡Ya nos vamos! ¡Papá ha vuelto del reino de los dioses y todo está bien!”

“¡Genial!” dijo Krilin con una gran sonrisa.

“Pero yo tengo que quedarme.” Dijo el maestro Roshi con pesar.

“¿Por qué, maestro?” preguntó el cabeza de familia.

“Si me voy, ¿quién se encargará de la tortuga?”

“Pero puede venirse con nosotros. Respondió el discípulo.”

El maestro Roshi movió tristemente la cabeza de izquierda a derecha.

“No puedo acompañaros razonablemente... ¿A menos que C-18 tenga interés en que vaya? dijo el viejo lujurioso, con las mejillas enrojecidas y la nariz sangrando.”

La androide le dio un duro golpe al viejo antes de decir:

“¡Ni en sueños, viejo loco pervertido!”

Kame Senin, con la cara en el suelo, lanzó un suspiro de decepción y dijo:

“En ese caso, iros... Ya sé lo que valgo para vosotros ahora...”

Entonces se fueron volando, no sin un último vistazo a la Kame House. Cuando ya no eran más que una estrella en el firmamento, el maestro Roshi se levantó y salió corriendo, riendo, a encender su nuevo PC.

“Jejejeje... ¡La casa está tranquila por un tiempo, lo que significa...!”

Sonriendo como un tonto se fue a su nuevo sitio favorito, meetic.ball. Empezó a meter sus características:

Hombre dinámico busca a mujer joven con pechos grandes para un amor en la playa. Preferiblemente mujer no violenta con una pasión por las tortugas.

Kame Senin rió aún más fuerte cuando entró en su bandeja de entrada.

Mientras tanto, Trunks, Krilin, C-18 y Marron sobrevolaban el mar...

“¿Crees que el maestro Roshi se sentirá solo durante nuestra estancia? preguntó Krilin con culpabilidad.”

“¿Estás de broma? Ese anciano tiene recursos. Dijo C-18, sin piedad.”

Media hora después aterrizaron en Capsule Corporation. Trunks se dio cuenta de que Goten ya estaba allí, pero faltaba alguien a quien llamar...

“¿Dónde está Gohan?” preguntó.

“No lo sé.” Respondió su hermano de corazón. Cuando fui a buscar a mi madre, él no estaba allí.

“Creo que tenía prevista una cita con Videl.” Dijo Chichi.

“¿Y no te molesta que tu amado hijo salga con una chica? dijo Krilin, burlonamente.”

Todo el mundo sabía que Chichi no aceptaba a Videl en la familia porque ella era rica. Chichi no pareció entender el comentario y le dijo a Vegetto:

“Deberías ir a buscarlos.”

El Saiyano asintió con la cabeza antes de ejecutar el gesto automático que lo llevaría a su hijo. Detecta el Ki y se fue.

En la habitación de Videl, la atmósfera era electrizante como poco. Gohan estaba colocado a horcajadas sobre su novia y la besaba apasionadamente. Videl tomó su mano y lo colocó sobre su pecho. Gohan se detuvo, rojo de deseo y de vergüenza:

“¿Quieres... Que... Ahora?”

Videl se mordió el labio inferior y asintió con la cabeza, diciendo:

“Lo quiero, sí. Te amo, Gohan.”

Envalentonado, el medio Saiyano empezó a quitar la camiseta de su novia cuando sintió un ki justo detrás de él. Dio un salto y se levantó a toda prisa al reconocer el Ki de su padre. Este último, con los ojos como platos, los miró. Gohan balbuceó:

“P... P... ¿Papá? Pero, ¿qué estás haciendo?”

“Lo siento. Nunca pensé que os iba a sorprender a punto de... ¡Menos mal que no he venido diez minutos después!”

Videl se había bajado rápidamente la camisa, avergonzada. Vegetto dijo:

“Salimos ahora a nuestro nuevo planeta. ¿Te vienes?”

“Euuuh... OK...” Dijo Gohan.

“Permitidme solamente que prepare algo de ropa. Dijo Videl, tomando un saco.”

Los dos hombres salieron de la habitación, evitando la mirada el uno del otro. Vegetto rompió el silencio:

“Siento haber llegado así...”

“No pasa nada... “Dijo Gohan, muy avergonzado.

“Sí, sobre todo porque te he estropeado tu primera vez.”

Gohan pasó de muy avergonzado a extremadamente avergonzado. Él se ruborizó hasta las raíces del cabello y de repente encontró sus zapatillas de deporte muy interesantes. Se las quedó mirando hasta que Videl llegase.

“¡Ya está, todo está listo! ¿Vamos?”

Los amantes pusieron sus manos sobre el Saiyano que se teletransportó delante de la Corporación Cápsula. Todo el mundo estaba finalmente allí. Vegetto se fue a coger la reserva de semillas Senzus que Karin-sama le había preparado. Por fin, todo estaba listo para salir. Chichi comentó:

“Por cierto, no han pensado en un nombre para el planeta.”

“Ah... Es cierto. Se dio cuenta Vegetto. Pero no tengo ideas...”

“Como cultivas Senzus, llámalo Senzu. Propuso Krilin.”

“No eres original. Suspiró Bulma. ¡Llámalo por lo que representa, es mucho más poético!”

Vegetto miró al suelo, mientras que Krilin le lanzó una mirada asesina a Bulma. Luego el Saiyano levantó la cabeza, con aire decidido.

“Ese planeta es mi última esperanza para la supervivencia, porque si no estoy condenado a morir de hambre. Propongo llamarlo Last Hope...”

“Suena bien. Dijo Chichi con una sonrisa.”

“Es un poco melodramático, pero sí, está bien.” Dijo Bulma.

“¡Entonces, marchemos a Last Hope!” exclamó Krilin, tomando la mano de las dos personas a su alrededor.

Bulma finalmente puso su mano sobre el hombro de Vegetto quien le dedicó una sonrisa antes de llevarse dos dedos a la frente. Vio otra vez el verde, el cielo puro, los árboles majestuosos, la belleza de ese lugar con olor a primavera...

Y desapareció.

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