DB Multiverse

News Lectura Minicomic Fanarts Los autores FAQ Hilo RSS Bonus Eventos Promos Afiliados Torneo Universos
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

DBM Universo 16: La unión de dos vidas

Escrito por Syl & Salagir

Adaptado por Alice

Cuando Vegetto entró en el cuerpo de Buu, tomó una decisión: mantener su escudo (U16) o liberarlo (U18). Esta es la historia de lo que sucedió después... A pesar de que Vegetto ha salvado el universo, Goku y Vegeta, quienes lo crearon, definitivamente han desaparecido...


Parte 1 :12345678
Parte 2 :91011121314
Parte 3 :15161718192021222324
[Chapter Cover]
Parte 2, Capítulo 14.

Capitulo 5:
El significado de la existencia de Vegetto

Traducido por Alice

Pasaron varios meses. El planeta de las senzus se había convertido, en una inmensa parte, en el mayor campo visto por nuestros amigos terrícolas. No se imaginaban que no era nada en comparación con algunos de los planetas agrícolas del ex imperio de Freezer y Cooler, pero tenían derecho a estar impresionados.

Más de veinte namekianos se ofrecieron como agricultores y no dudaron en vivir lejos de sus casas para hacer crecer la plantación. Cuando Vegetto vino a visitarles, se dio cuenta con asombro que ya eran cuarenta namekianos. Unos pequeños jugaban en los campos y ya habían empezado a quitar las malas hierbas.

Otras razas les siguieron, diversos extraterrestres recomendados por los Kaioshins, todos muy simpáticos y a los que no les importaba no ver a sus familias, incluso sólo una vez al mes, a través del transporte de Vegetto. Manteniendo el secreto, sentían un honor por ser capaces de servir al responsable directo del final del imperio de los Demonios del Frío.

Vegetto se había vuelto perfectamente soportable. Se sentó a la mesa con su, bueno, sus familias y sus platos comiendo con avidez como cualquier Saiyano, sin quejarse nunca de la cantidad. Y tratar de que se tragara algunas senzus.

Un día, había ido a dar lo que él pensaba que era su último informe sobre el estado de Last Hope a los Kaioshins: Todo iba bien, la producción se mantenía estable e incluso dio un avance considerable de las próximas comidas del guerrero. Los agricultores estaban contentos, y los que querían un salario, volvían con sus familias cada mes con unos kilos de oro que eran encontrados en una parte del planeta.

En resumen, Vegetto pensaba en acabar con las reverencias y no volver a ver a esos dioses.

“Vegetto, me gustaría que hablásemos,” dijo el anciano Supremo Kaiosama.

¿No acababan de hacerlo? Vegetto se quitó los dos dedos de frente.

“Siéntate.” Dijo el viejo quien ya estaba sentado, mientras que Kibitoshin estaba detrás de él.

Oh-oh... Esto es serio, se dijo Vegetto.

“Vegetto, ya hace casi un año que existes, y he llegado a una conclusión definitiva. Tú no eres un Saiyano.”

“...”

“Si tenemos que poner en una pirámide a los seres vivos de acuerdo a, por ejemplo, su metabolismo, abajo estarían las bacterias, por encima de insectos, los peces, algunos mamíferos, los seres humanos por supuesto, a continuación los dinosaurios, y en lo más alto o casi los Saiyanos. Es... Era la especie que ingiere la mayor cantidad de alimentos para producir más energía que el universo ha conocido. Pero tú no estás en esa pirámide. Tú estás... A varios kilómetros por encima de la cima.

“¿Y entonces?” dijo el Saiyano.

“Tu poder es grande. Es demasiado grande. Gohan, tu hijo a quien subí el potencial más allá de sus límites, debía ser el guerrero más poderoso del universo y de todos los tiempos. Y tú lo sobrepasas, y de lejos.”

“¿Y entonces?” replico nuevamente.

“ Y entonces, Vegetto, ¡tú eres una anomalía universal monstruosa en la gran historia del universo, que pone a Majin Buu o al Saiyano Legendario como una coma fuera de lugar! ¡Eres todo un capítulo escrito al revés! En mi tiempo, ¡este tipo de seres era eliminado en el nacimiento!”

“¿Y entonces? Vosotros no tenéis los medios para matarme. Pero aprecio tu honestidad, Supremo Kaiosama. Por otra parte, también me preguntaba cómo diantres el Saiyano Legendario y Majin Buu podían deambular por el universo, y deduzco que se trata de la gentileza, o mejor dicho, la incompetencia del Supremo Kaiosama del Este. Demasiado “Gokuesco” para matar a gente inocente que un día destruiría el universo, supongo.”

Kibitoshin miró al suelo. Prefirió dejar pasar el insulto, porque no era ni el momento ni el sujeto.

“Exacto, Vegetto... No podemos hacer nada contra ti... O casi nada... Pero he visto tu poder desarrollarse... Te vi enojado... Y vi el final del universo. Yo lo vi convertirse en una masa de partículas, el día en el que decidas que estás harto... Y como Supremo Kaiosama, mi trabajo es evitar eso.”

“Me gusta poner las cartas sobre la mesa, dijo Vegetto. Hace mucho tiempo que me imagino que preferiríais verme muerto, o disminuido. Como inventores de la fusión, sois probablemente los únicos capaces de hacerme daño. Afortunadamente, mi educación, y una parte de mí, hacen que todavía no os hayan matado por seguridad. Después de todo, me caéis bien.”

Una gota de sudor apareció en la frente de Kibitoshin.

“ Pero cuidado, dijo Vegetto extendiendo el dedo. No toquéis mi existencia. Los dos sois seres fusionados y como yo ya no querríais volver a ser las dos iniciales. Los tres sabemos que tras el shock inicial, te sientes como una sola persona. Si noto alguna acción hostil contra mí, estáis muertos, los dos. Aislados como estáis, harán falta 1.000 años antes de que alguien se dé cuenta de que no estáis. No estoy bromeando.”

“Ya lo sé. Dijo el viejo Supremo Kaiosama. No tienes que temer ninguna acción por nuestra parte. Me dirijo a ti con franqueza, porque sé exactamente que podemos llegar a un acuerdo. Creo que tienes suficiente honor para saber que nos debes mucho. Te hemos creado, te hemos dado de comer. Incluso te he dado la vida, dijo, señalando la aureola sobre su cabeza.”

“Entonces, ¿qué quieres a cambio?”

“Queremos que nos obedezcas.”

“¿Señor Supremo Kaiosama, tomará su café con uno o con dos azúcares? ¿Le gustaría que lo arropase? ¿Debo pedir permiso para ir a orinar? Debes estar soñando. “

“¡Idiota! No se trata de eso. Lo que quiero decir es que si voy y te digo que hay un problema en tu comportamiento, me escuches y lo cambies. Qué si un día te llamo para un servicio, que lo hagas. Que antes de tomar una decisión importante que podría afectar tu vida o la de los demás, nos preguntes antes. ¡No vamos a interferir en tu vida, por supuesto!”

“Acabo de oír lo contrario. ¿Qué es una decisión importante?”

“Si piensas construir un imperio y conquistar el universo, primero pregúntanos.”

“Ah, ah, no es probable que eso suceda.” Dijo el Saiyano.

“Si vas a quitarle la vida a tu prójimo, consulta primero con nosotros.”

“Bulma no querrá.”

“Si te entran ganas de arrasar un planeta entero, ven a vernos en primer lugar.”

“Vamos, todo eso se acabó dijo Vegetto, con una sonrisa.”

“¿Aceptas considerarnos como maestros, como Son Goku consideraba y respetaba la sabiduría del maestro Roshi?”

“Sí, sí, os he entendido perfectamente... Si seguirme psicológicamente y tomaros como consejeros basta para que estéis tranquilos, puedo perfectamente venir a veros de vez en cuando. No me cuesta mucho evitar una masacre divina.”

Los dos Kaioshins dieron un suspiro de alivio.

“Podéis pasar a lo siguiente, queridos maestros.”

Kibitoshin se sorprendió. ¿Lo siguiente?

“Has adivinado mis pensamientos, dijo el anciano Supremo Kaiosama... Y sí, es verdad, he pensado en otra cosa. Misiones, me gustaría darte misiones, de vez en cuando.”

“Pero... Dijo el Supremo Kaiosama del Este débilmente. Los Supremos Kaiosamas no deben intervenir en...”

“Bueno, creo que esto debe cambiar. Los Supremos Kaiosamas nunca han tenido a su disposición a un ser tan poderoso como Vegetto. Vegetto, si dos ejércitos de cientos de miles de hombres se te echaran encima con armas en la mano, ¿podrías robarles uno a uno sus armas antes de que pudiesen hacer el menor mal?”

“Mmm sí, teletransportándome junto a cada uno, probablemente en minutos.”

“Eso es lo que estoy diciendo...”

“¿Quieres que me convierta en pacificador?”

“Eso y otras cosas. Es un asunto de redención. ¿Sabes que Vegeta, si muriese ahora, iría directamente al infierno? Y si tú murieses, Vegetto... No sé, pregúntale a Enma.”

“Hey, hey, estoy dispuesto a hacer algunas misiones, podría incluso servir de entrenamiento.”

Una luz brilló en los ojos del Supremo Kaiosama.

“Entonces está decidido. ¡Vegetto, tú serás el mayor héroe de todos los tiempos y del universo!”

De esta forma Vegetto continuó viendo a los Kaioshins muy a menudo.

Él no hizo mucho por ellos al principio. Los Kaioshins preparaban el terreno para decidir misiones buenas. Tuvo que empezar por cosas muy simples, como desplazar a un monstruo demasiado peligroso a otro lugar, como otros Yakons que no se encontraban en el lugar adecuado. Echando mano al escudo, también salvó a una ciudad entera de un enorme tsunami. Todo esto era simple y accesible a cualquier miembro de su familia.

La posibilidad de un verdadero reto en estas misiones comenzó a desaparecer a los ojos de Vegetto. Sin embargo, le dijo el Supremo Kaiosama, todo esto no era en realidad nada todavía.

Cuando Vegetto veía a los Kaioshins, o cuando estaba en una misión para ellos, llevaba su ropa de fusión, y los Potalas. Pero en su casa iba por lo general en camisa. Entonces escondía los Potalas, en un abrir y cerrar de ojos, en una grieta en el extremo norte del universo, donde no había absolutamente ninguna vida. Ya había tenido una pesadilla en la que Bulma los probaba, al mismo tiempo que Puar, o tonterías por el estilo, y que su esposa se convirtiese en un súper gato lleno de pelos muy monstruoso...

“¿No debería devolveros los Potalas?, le preguntó un día al anciano Supremo Kaiosama. Son objetos muy poderosos, yo no debería guardarlos...”

“Oh, dijo, puedes quedártelos. Esos adornos ya no sirven para nada, y nadie más se podrá fusionar con ellos.”

“Pensaba que podían ser utilizados varias veces.”

“Pueden, pero no estos. Los modifiqué cuando se los di a Goku.”

“ Hmm ... Estabas ya paranoico y...”

“No, para nada... Modifiqué los Potalas, porque estos objetos mágicos sólo funcionan si uno de los portadores es un Supremo Kaiosama. Estos pendientes se crearon originalmente para mejorar a los Kaioshins, y sí... Para alargar nuestra vida, mejorar nuestra fuerza e inteligencia. Así que modifiqué estos, teniendo en cuenta el ADN de Goku... Estos pendientes sólo permiten fusionarse si uno de ellos es Goku. Como él ya no existe, ya no sirven para nada.

Y así Vegetto siguió manteniendo esos pendientes.

Eso era lo que Vegetto estaba destinado a ser y vivir.
Tenía dos familias y se encargo de ambas.
No era un ser como ningún otro, pero encontró su lugar.
Siguió entrenando para mantenerse en forma aunque las nubes negras oscurecieran su horizonte:
Nunca encontraría a un oponente que significara un desafió.
Labro su propio camino en el universo con pequeñas misiones para los Kaioshins.
¿Seguramente quieres saber más anécdotas para saber cómo Vegetto se convirtió en el héroe más grande del universo?

¿Seguramente quieres saber las anécdotas que le dieron más poder y una extensa inteligencia?
¿Seguramente quieres saber cómo se hizo cargo de sus dos pequeñas estudiantes y como crecieron?
Bueno, todo a su debido tiempo :)

Tus comentarios sobre la página:

Cargando comentarios...
[es]
EnglishFrançais日本語中文EspañolItalianoPortuguêsDeutschPolskiNederlandsTurcPortuguês Brasileiro
MagyarGalegoCatalàNorskРусскийRomâniaCroatianEuskeraLietuviškaiKoreanБългарскиעִבְרִית
SvenskaΕλληνικάSuomeksiEspañol Latinoاللغة العربيةFilipinoLatineDanskCorsu