DB Multiverse

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DBM Universo 16: La unión de dos vidas

Escrito por Syl & Salagir

Adaptado por Alice

Cuando Vegetto entró en el cuerpo de Buu, tomó una decisión: mantener su escudo (U16) o liberarlo (U18). Esta es la historia de lo que sucedió después... A pesar de que Vegetto ha salvado el universo, Goku y Vegeta, quienes lo crearon, definitivamente han desaparecido...


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Parte 2 :91011121314
Parte 3 :15161718192021222324
[Chapter Cover]
Parte 1, Capítulo 4.

Capítulo 4: Exilio

Traducido por Alice

Desde hacía dos meses, Vegetto vivió escondido en las montañas del norte del país. No tenía ningún contacto con la civilización, y vivía de lo que cazaba. Este exilio le trajo recuerdos de la infancia de Goku, pero también los terribles meses solo en un planeta hostil que había hecho como Vegeta para su formación.

Melancólico, decidió ir a matar a un pez gigante como una parte de su comida, como cuando conoció a Bulma por primera vez. “Se puso la ropa de Adán” y se sumergió en las aguas frías y profundas de aquel lugar. Después de unos segundos nadando en buceo, vio lo que quería, aceleró y mató al pez con un golpe bien dado. Una vez fuera, lo añadió a los tres ciervos, cinco dragones y dos lobos de su cena y encendió una fogata. La noche caía constantemente en torno a las diez de la noche. La comida a la parrilla le recordaba las misiones de Vegeta con Nappa y Raditz. En la época de su adolescencia, él también había tenido que cazar para lograr comida en los planetas que iba a conquistar para Freezer. Vegetto sintió una terrible nostalgia, aunque estrictamente hablando no tenía ninguna experiencia concreta de la vida. Él había nacido dos meses antes. Ciertamente, él tuvo una experiencia prenatal, pero personalmente no tenía ningún recuerdo de él. Aquellos que lo acosaban eran de otras personas. Personas pertenecientes a él, sí, pero que no eran él.

¿Por qué haber nacido? ¿Para matar a Boo? Pero una vez hecho esto, ¿qué podía hacer? ¡El propósito de su nacimiento se había logrado en cuestión de minutos! Una vez que este objetivo se logró, ¿qué debía hacer? Esta pregunta le acosaba desde hacía dos largos meses... Los otros dos tenían su lugar en ese mundo, con sus respectivas familias. Él no era ellos. Pensaba que sus esposas, sus amigos y sus hijos regresaron a él porque era el resultado de ellos, pero ¿era realmente el caso? No llegaría, o difícilmente, a ser aceptado como Vegetto. Los demás lo verían siempre como Goku o como Vegeta. ¡Esa situación lo ponía enfermo! Mordió la pata de un ciervo. Era un sabor amargo, pero se comió todo sin dejar nada, y se quedó dormido, con la cabeza llena de negros pensamientos, una vez más.

Desde hacía dos meses, Vegetto se había ido. Trunks, Gohan y Goten habían iniciado la búsqueda rápidamente, pero Vegetto ocultaba tan bien su ki que no habían percibido ni siquiera una bocanada de su aura. El grupo estaba desesperado.

“¿Qué es lo que sucedió ese día, Bulma?” pregunto Krilin, al que incluso la desaparición de Vegeta había desolado.

“Bueno... Se fue así, sin avisar... Y... Sin decir a dónde iba...” Tartamudeó Bulma, avergonzada.

“Sí, lo sabemos, dijo Krilin, pero lo que pregunto es que es lo que hicisteis antes de que desapareciese. No se pudo ir sin razón.”

Su observación perspicaz provocó un susurro.

“Yo... No sé a qué te refieres...” Respondió Bulma.

“¡No te hagas la inocente! exclamó Krilin. Conozco bien a Vegeta, y a Goku aún más, pero si hay una a la que también conozco bien, es a ti. Y no nos has dicho todo.”

C-18 aprobó la sentencia de su marido con un movimiento de cabeza mientras Bulma daba explicaciones cada vez menos convincentes. Estaba muy unida a Vegeta al que consideraba un verdadero amigo. Recordó los días en los que la banda se reunió y en los que acompañaba a su esposo por obligación. Cuando él se reía con sus amigos, se sentía excluida. Entonces se dio cuenta de que Vegeta también se mostraba muy distante. Fue entonces cuando se dio cuenta de que Vegeta estaba aislado también. Esa repentina semejanza la acercó a ese ser tan reservado.

“Si no quieres estar aquí, ¿por qué vienes siempre? le había preguntado una vez.”

“Por acompañar a mi marido...”

Luego había suspirado, pero no uno de esos suspiros de aburrimiento o molestia. Uno de los suspiros que hacemos cuando algo resulta divertido para nosotros.

“Tenemos mucho en común...” Dijo el príncipe Saiyano con su sonrisa habitual.

Esa frase lanzó una extraña amistad en la vida de la androide 18. Era por eso por lo que ella no podía permanecer de brazos cruzados mientras Vegetto había desaparecido.

“Voy a ayudarles... Le dijo a Krilin. ¡Te confío a la niña!”

Krilin no tuvo tiempo para decir nada antes de que se fuese. Ella no necesitaba dormir, ni comida, ni siquiera agua, lo que le permitió viajar por el norte del país durante una semana sin descanso.

C-18 sabía lo que buscaba: Huellas de un campamento. Con su velocidad, tan pronto como encontraba uno sabía en menos de un segundo si se trataba de acampadores convencionales, de un paso de Scouts... Y si no había nadie alrededor, se le hacía sospechoso. Pero, de nuevo, ella resolvía el enigma de los campamentos que le hacían pensar que habían sido del Saiyano y dejo para cubrir cualquier rastro que lo llevara a él.

Además, se acercaba a su objetivo porque había encontrado un campamento para alguien rodeado de tantos cadáveres de animales que sólo podía ser él. Pero abandonados desde hacía mucho tiempo, otra vez. Obviamente, había sido cuando los demás lo habían buscado. Apenas llagaban a 100 km a la redonda ocultando su fuerza, Vegetto los detectaba y se largaba bruscamente. Para volar hay que utilizar una pequeña parte del ki, y era obvio que eran detectados inmediatamente por la fusión de Goku y Vegeta. Sin embargo, C-18, que podía volar a máxima velocidad, sin soltar nada de ki continúo la búsqueda sin ser detectada...Un día ella encontró pistas. Un fuego reciente, huellas dactilares... Había estado allí muy recientemente. Entonces ella se preguntó: ¿Debía continuar con su investigación en solitario, o alertar al equipo Z, aun cuando eso implicaría perder la pista de nuevo? Decidió continuar. ¡Siempre había sido una persona solitaria, no iba a cambiar ahora! Y se adentro hacia el bosque...

Vegetto se había hecho uno con la naturaleza hasta tal punto que había abandonado la ropa. Deambulaba por el bosque sin siquiera pensar en sus problemas de personalidad. Ahora para él, era un poco más claro: Era él mismo, Vegetto, recién nacido de Goku y Vegeta, heredero de sus recuerdos. No iba más allá. Se inclinó delante de un río a beber un poco cuando oyó el sonido de pasos ligeros. Se volvió para encontrarse cara a cara con la C-18. Parecía alguien que había pasado días sin comer ni beber o bañarse. Cuando vio a Vegetto desnudo, se dio la vuelta.

“Qu... ¿Qué estás haciendo aquí de esta manera? ¡Vístete, imbécil!”

Vegetto tomó el tono tímido de Goku:

“La desnudez es algo muy natural.” Se justificó.

“¿Por qué te fuiste?”

Vegetto se paró a pensar. Por primera vez desde su partida, se encontró directamente de frente al problema.

“Yo... No me sentía a gusto con vosotros...”

“¿Y eso es todo?” exclamó C-18, tan indignada que le devolvió la mirada a Vegetto.

“¿Que quieres decir con "eso es todo"? dijo Vegetto, molesto de que su problema fuese tan poco tomado en serio.”

“¿Me lo dices a mí, que no te sentías aceptado? ¿A mí, C-18? ¡Ni siquiera tengo un nombre de verdad! ¡Ni siquiera soy humana!”

Vegetto recordó las conversaciones entre C-18 y Vegeta. Ella había pasado por muchas pruebas para ser aceptada... Entonces bajó la mirada, avergonzado:

“Tenía necesidad de encontrarme a mí mismo... Yo vivo solo a través de Goku y Vegeta. Yo no existo para vosotros. Soy una especie de reemplazo...”

“Sin embargo, estás bien situado para conocer lo que causa la pérdida de un ser querido, Vegetto. Dijo C-18, con tono serio. Ellos necesitan tiempo para adaptarse a tu existencia. Yo misma, lo confieso, buscaba a Vegeta en ti. Pero observando más profundo dentro de ti, no hay ni Vegeta ni Goku. Sólo tú. Déjales a los demás tiempo para hacerse a la idea. Tarde o temprano sabrán aceptarte por quien eres. Después, serás tú quien decida si quieres volver a tomar sus papeles, con sus familias a mano, o si quieres hacerte valer como un miembro completo del grupo.

Vegetto se sentó.

“Tengo que llevar su legado, a pesar del hecho de que yo no soy ni Goku ni Vegeta... Voy a reflexionar un poco más... No es cuestión de tomar una decisión apresurada... Diles que no se preocupen...”

C-18 se permitió una sonrisa y se fue volando. Cuando aterrizó en su casa, Krilin gritó:

“Dios mío, pero ¿durante cuántos días no has comido? ¿Estás bien?”

C-18 sonrió por las atenciones de su marido, que la trataba como a una muñeca de porcelana cuando ella era mucho más fuerte que él. Entonces, ella dijo:

“Tengo buenas noticias. Vegetto regresará pronto.”

Krilin exhaló un suspiro de alivio. Hay que decir que con un entorno como el suyo, era un milagro que aún no hubiese muerto de un ataque al corazón...

C-18 anunció la buena noticia a todos. Todos se alegraron de saber la buena salud de su amigo y padre. A pesar de una ligera inquietud subsistente, la tensión bajó. Bulma ya había preparado su discurso de disculpa por su comportamiento muy... Extravagante. Chichi, que no se había enterado de la historia, ya había preparado su discurso de protesta por la actitud tan evasiva de Vegetto. Una buena noche, un ki familiar se hizo sentir.

“¡Es él!” exclamó Trunks corriendo fuera de su casa.

“¿Quién?” exclamó Bulma lanzándose en persecución de su hijo.

Vegetto aterrizó delante de ellos. Parecía más tranquilo y también más sabio. Sus ropas remendadas estaban tan sucias como podían, y tampoco parecía haber tomado un baño durante mucho tiempo, pero a pesar de eso parecía estar en forma. Trunks exclamó:

“¡Papá! ¿Dónde estabas?”

“En las montañas del norte. Necesitaba... Cambiar de aires.”

“Papá siempre decía que "un cambio de aire es saludable", rió Trunks recordando la excusa de Vegeta cada vez que se escapaba.”

Vegetto también sonrió. Bulma lo miró confundida.

“Tendremos que hablar...” Suspiró el Saiyano.

“Me lo esperaba...” Dijo Bulma, desanimada.

Trunks sintió que debía celebrar el reencuentro con su padre más tarde. ¡Tanto mejor! Así podría llamar a Goten. Corrió a la casa a llamar a su hermano adoptivo. Bulma se frotó el brazo.

“Mira, estoy...” Comenzó ella.

“No pasa nada.” La cortó Vegetto.

Sorprendida, Bulma se quedó en blanco. Ella balbuceó:

“Pero... Bueno, quiero decir... Euuh...”

“Acabas de perder a tu marido y tu mejor amigo. La pérdida de un ser querido siempre es dolorosa, pero tú la has tenido dos veces peor. Sucede que yo soy la unión de esas dos personas. Así pues, has buscado una manera de encontrarlas a través de mí. Es por eso que sientes un fuerte sentimiento hacia mí. Dijo Vegetto, perspicaz. En realidad es muy comprensible. Yo habría hecho lo mismo si hubiese ocurrido lo contrario. Pero sucede que soy una persona completa. Vais a tener que aprender a conocerme como Vegetto.”

Bulma se quedó sin habla. ¿Qué responder a eso? Vegetto levantó la cabeza.

“Anda, ya llegan los demás...”

Gohan y Videl aterrizaron delante de ellos.

“¡Papá! ¡Estábamos preocupados! ¿Estás bien?”

“Muy bien, Gohan. Vamos a esperar a los demás, tengo algo que deciros, a todo el mundo.”

Gohan frunció el ceño, pero decidió tomar la situación con paciencia. Diez minutos más tarde, Krilin y C-18 aterrizaron.

“¡Sentimos tu Ki, Vegetto!” dijo Krilin.

“¿Estás mejor?” preguntó C-18.

“Mucho mejor.” Respondió el Saiyano de cabello castaño con una gran sonrisa.

Pronunció en silencio "Gracias" a la androide. Krilin se preguntó que había podido ocurrir. Su esposa había guardado un silencio absoluto sobre los acontecimientos. Algo se disparó en Vegetto y preguntó:

“Por cierto, Gohan, ¿cómo has podido llegar tan rápido? ¿Y con Videl?”

Gohan se ruborizó hasta las raíces del pelo y Videl bajó la mirada, avergonzada.

“De hecho... Es... Es decir, que...” Balbuceó Gohan.

“Salimos juntos desde ayer... Admitió Videl poniendo una mano en su mejilla. Y entonces estábamos en la ciudad...”

Gohan se puso rígido, como si esperara a la aprobación paterna. Vegetto se rió:

“¡Pero si yo creía que estabais juntos desde que nací! ¡Por lo menos, Goku y Vegeta se habían imaginado eso al veros!”

Gohan no sabía qué hacer. Bulma y Krilin había comenzado a mirarlo con una gran sonrisa mientras que C-18 lo miró consternado. Ese tejemaneje duró alrededor de cinco minutos. Entonces Goten llegó con su madre en sus brazos.

“¡Papá!” exclamó al aterrizar. Lanzó literalmente a su madre al suelo y brincó hacia el risueño Saiyano.

“¡Despacio, Goten!” exclamó, agarrando a su hijo al vuelo.

Echó un vistazo alrededor. Todo el mundo estaba allí. Entonces, tomó un aire serio.

“Escuchad, he podido darme cuenta de que todos ustedes, cuando me veis, pensáis en dos personas que habéis perdido en esta aventura. Yo soy su fusión, pero yo no soy ni el uno ni el otro. Quiero que volvamos a empezar desde el principio y aprendamos a conocernos realmente. Voy a vivir solo de momento, entonces veremos que sucede.”

“Pero entonces... Tartamudeó Goten, con lágrimas en los ojos. ¿Ya no quieres ser mi padre?”

“¡Por supuesto que sí! exclamó Vegetto. Simplemente, quiero ser considerado como Vegetto, no como Goku o Vegeta.”

Goten parecía entender. Todo el mundo confesó que, cuando frecuentaban a Vegetto, no lo veían así. Krilin dio el primer paso:

“Entonces, Vegetto, ¿en qué te has ocupado durante todo este tiempo?”

“Bueno, he reflexionado mucho. Cuando no vivía como un hombre de los bosques. Por otra parte, cuando C-18 me encontró, estaba desnudo.”

C-18 se sonrojó y se volvió.

“¡No me lo recuerdes, por favor!” gruñó.

“¡Vamos, no te pongas así!” se rió Vegetto.

Todos menos Krilin se echaron a reír. Bulma los interrumpió.

“Oíd, ¡me he comprado una nueva pantalla plana! ¿Qué os parece si le echamos un vistazo?”

“Sí, ya sabemos que tienes pasta... Murmuró C-18, siempre tan mezquina.”

Entraron y el grupo se maravilló con el tamaño de la pantalla: ¡Ocupaba toda la pared de la sala de estar! Krilin le preguntó:

“¿Y la imagen? ¿Está bien o sale toda pixelada?”

“Juzga por tí mismo.” Respondió Bulma lanzándole el mando a distancia.

Krilin lo atrapó y se sorprendió por su tamaño y peso. Lo sopesó algunos segundos antes de pulsar el botón rojo. La imagen apareció, más realista que nunca.

“¡Es genial! se maravilló Goten. ¿Podemos tener una como esta, mamá?”

“No...” Dijo Chichi, asombrada.

En la pantalla, se veía a un presentador con un micrófono, entrevistando a Satán.

“¿Cómo mató al monstruo, entonces?”

“¡Fue muy sencillo! Cuando vi todo el daño que estaba haciendo, me enfadé, y liberé todo mi poder. ¡Lo desintegré, así!” exclamó, levantándose.

Él hizo una básica secuencia de puñetazos que terminó en una patada lateral. Entonces gritó y saltó tan alto como pudo para dar una patada en el aire y aterrizó en un salto mortal. Se levantó, sin aliento.

“Y así fue... Mmm... Como... Hala... Acabé... De una vez por todas con... ¡Ese demonio rosa!”

Terminó la entrevista con su famosa pose de la victoria. Los periodistas parecían impresionados.

“¡Una vez más, Satán ha salvado al mundo!”

Krilin apagó la televisión disgustado. Vegetto tenía la boca grande y abierta.

“¿Ha vuelto a contar que fue él quien hizo todo el trabajo sucio?”

“Sí. Suspiró Krilin, fatalista. Siempre son los mismos los que se llevan los honores... Mientras otros realizan toda la faena...”

“¿Se lo habéis dejado hacer?” preguntó Vegetto atónito.

“Sí. Tendríamos demasiados problemas si las personas se enterasen de quiénes son los verdaderos héroes. Dijo Gohan, filósofo. Tal vez sea mejor para nosotros que Satán se lleve toda la gloria, nos permite estar en paz.”

“Sí... Aún así no estoy de acuerdo con que sea este miserable el centro de atención...”

“¿Querrías ocupar su lugar?” dijo Bulma maliciosamente.

“No, nunca he dicho eso...”

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