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DBM Universo 16: La unión de dos vidas

Escrito por Syl & Salagir

Adaptado por Alice

Cuando Vegetto entró en el cuerpo de Buu, tomó una decisión: mantener su escudo (U16) o liberarlo (U18). Esta es la historia de lo que sucedió después... A pesar de que Vegetto ha salvado el universo, Goku y Vegeta, quienes lo crearon, definitivamente han desaparecido...


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Parte 2 :91011121314
Parte 3 :15161718192021222324
[Chapter Cover]
Parte 1, Capítulo 2.

Capítulo 2: El dilema de Vegetto

Traducido por Alice

Goten y Trunks se miraron, perplejos. En realidad, no entendían nada. Creían que algunas cosas eran sólo para adultos. Trunks se decidió a hablar:

“No he entendido. ¿Dónde está mi padre?”

Un silencio sepulcral siguió a la inocente pregunta. Bulma momentáneamente volvió en sí y dijo:

“Yo te lo explico, cariño.”

Ella respiró hondo para darse coraje

“El padre de Goten y tu padre han tomado cada uno un pendiente para fusionarse, sólo que con este método la fusión es irreversible.”

“¿Qué quiere decir irreversible?” Goten preguntó ingenuamente.

“Quiere decir que... Es para siempre.” Dijo Trunks con el ceño fruncido.

Trunks miró oblicuamente a Vegetto, que no sabía qué hacer porque estaba muy incómodo. Dentro de él, la conciencia de Vegeta pedía una reacción mientras que la de Goku, contradictoria, quería más bien esperar, para estar seguro de actuar bien. Goten, por detrás, finalmente se inclinó. El pequeño sacó las manos de detrás de la cabeza para preguntar, incrédulo:

“¿Eso significa que mi papá y Vegeta son esta persona, entonces?”

Señaló con el dedo a su nuevo padre. Padre que respondió:

“Sí, así es.”

Goten suspiró. Era cierto que iba a echar en falta a su padre en cierta manera, pero solamente lo había conocido un día. Todo lo que sabía de él, era acontecimientos relatados por los miembros de su familia. Pensándolo bien, esta nueva situación no le incomodaría demasiado. Además, unos pocos días antes él no tenía padre, así que salía ganando. Él sonrió, feliz de estar así, pero Trunks no lo veía de esa manera.

“Quiere decir que yo... No volveré a ver... Nunca a mi... “ Balbuceó Trunks.

Sintió una especie de emoción que le estrujaba las entrañas, pero trató de controlarse. Su padre no querría que lo mostrase en público.

“Por supuesto que sí. Ahora, él es tu padre” dijo Bulma, que no se parecía creer lo que ella misma estaba diciendo, pero que tenía suficiente talento de actuación para ser capaz de convencer a su hijo. A pesar de que ya no tiene el mismo aspecto, y más exactamente el mismo carácter, está ahí.

Vegetto, con ganas de recrear los sentimientos que Vegeta habría podido expresar, tomó la palabra:

“Es cierto que no soy Vegeta. Ni siquiera soy Goku. Soy las dos cosas, y que sepas que te querré como antes. Yo soy tu padre para siempre.”

Trunks asintió con la cabeza. Por supuesto, esa noticia no podía ser aceptada en tan poco tiempo, sobre todo por un niño de esa edad, pero Trunks tuvo la prudencia de dejar para después las preguntas demasiado embarazosas.

Después de un embarazoso silencio, una voz familiar se escuchó:

“¡Felicitaciones, chicos! ¡Una vez más, habéis triunfado!”

“Gracias, Kaiosama.” Dijo Piccolo, todavía estoico.

“Enma realmente terminará odiándonos de llevaros y traeros de vuelta al mundo del más allá. Los acontecimientos recientes lo han desbordado completamente. Creo que quiere hablar contigo también, Vegetto.”

“¿Qué es lo que él quiere de mí?” dijo el mencionado con humor, cruzando los brazos.

“No lo sé. Ve a verlo con Dende cuando tengas tiempo. Bueno, no inmediatamente, porque ahora tiene que cancelar las fichas de todas los terrícolas resucitados... Bueno, lo que quiero decir es que estará ocupado por un tiempo.”

“De acuerdo...” Dijo Vegetto, pensando en la solicitud que hizo antes de la muerte del monstruo.

“¡Ahora es el momento de celebrar, chicos! ¡Habéis salvado la Tierra! ¿Por qué esas caras de funeral? ¡Sacad el champagne!”

Detrás de Kaiosama, Bubbles y Gregory llevaban sombreros de fiesta y encendían fuegos artificiales. Kaiosama tenía razón, habían derrotado al enemigo más peligroso del universo, ¿por qué deprimirse? Una vez que la conexión con Kaiosama se cortó, comenzaron a charlar de cualquier cosa entre ellos, felices de que su calvario hubiese terminado, y fingiendo olvidar el incidente que entristecía a todo el mundo de todos modos. Videl, la más curiosa y menos incómoda del grupo, mantuvo la conversación con Vegetto, lo cual no le molestaba en absoluto.

“Pero, en realidad… ¿Cómo... Te sientes? Hay un diablo y un ángel en tu hombro, como en un dibujo animado o...”

“En absoluto, dijo Vegetto sonriendo ante la imagen de Goku con un halo y alas en su hombro derecho y una pequeño Vegeta, con cuernos y una cola bifurcada en el otro.”

Él suspiro y luego explicó:

“En realidad, sólo tengo una conciencia, sólo una voz en mi cabeza. Lo que pasó durante la fusión fue una verdadera fusión de cuerpo y mente. Me explico, en realidad las dos personas que yo solia ser antes ya no son más que una: Yo. Yo soy ellos y sin embargo tengo muy poco que ver con Goku y Vegeta. Yo soy una mezcla de su carácter y su apariencia muy armoniosa, especialmente teniendo en cuenta que eran dos personas completamente opuestas. Tengo los recuerdos de cada uno, tengo su pasado en mí, pero aún así, yo soy uno.”

“Es complicado...” Dijo Videl, cogiéndose la cabeza entre las manos.

“Lo sé.”

“Pero, ¿Qué piensa hacer respecto a la señora Son y la señora Brief? Bueno, tú eres uno, pero cada uno tenía una esposa.”

Y ella puso el dedo en un problema muy espinoso. ¿Qué hacer? ¿Vivir con ambas? ¡De ninguna manera! Era demasiado raro... Pero, ¿cómo elegir? Creía que se sentiría más apegado a Chichi, pero la aversión natural a la ama de casa histérica de Vegeta y el amor inesperado que este último le tenía a su compañera reequilibraba en gran medida la balanza. Y además Goku, muy apegado a valores tales como « no engañar a su esposa » y « Bulma es mi amiga, ni tocarla », no hizo la tarea más fácil. En resumen, Vegetto estaba completamente perdido. Se rascó la cabeza pensativo, como a veces lo hacía Goku, y luego dijo:

“¿Sabes que no lo había pensado? Realmente no sé qué hacer con eso...”

Tenía pinta de estar muy confundido, entonces Videl exclamó:

“¿Te he metido en un aprieto? ¡Lo siento, de verdad!”

“No, que va, era necesario que pensase en eso...”

Le dio vueltas a la pregunta en su cabeza. Había buenas razones para estar inquieto por la pregunta. Reflexionar sobre lo que sentía cuando él había nacido sólo dos horas antes... Trató de analizar los sentimientos de sus dos creadores. En cuanto a Goku, estaba muy unido a su esposa y adoraba a su mejor amiga. Vegeta era el que complicaba el debate. También amaba a su esposa con pasión, pero casi le repelía Chichi a la que él consideraba una mujer estúpida que sólo servía para cuidar de su casa. Para satisfacer su lado "vegetesco" era a Bulma a la que debía dirigirse, pero el leal y fiel Goku gritaba casi hasta el escándalo en su cabeza a la sola idea de Bulma más... Íntimamente descubierta. Técnicamente, los dos estaban en contra de una relación con una de las dos mujeres. Vegetto levantó la vista y miró a Chichi. Una cara amable, sonriente, simpática... Entonces sus ojos se posaron en Bulma. Bulma es dinámica, divertida, tierna ... Un poco violenta a veces, pero ... No más que Chichi por otra parte...

“Entonces, ¿ya te has decidido? preguntó Videl, atenta a su debate interno.”

“Sí...”

“¡Dime! exigió la joven mujer, deseosa de saber.”

“Yo... Vegetto vaciló antes de decidir lo que tenía que decir. Me siento más atraído por... Bulma, personalmente.”

“¿Eso significa que Vegeta amaba a su esposa más que Goku? preguntó Videl desconcertada.”

Ella se mostró incrédula. Por lo que ella conocía del buen hombre y lo que se le había contado de Goku, habría estado más inclinada a pensar que Vegetto se inclinaría hacia Chichi, pero bueno... ¡Así es la vida!

“¡No, no, no es eso! dijo Vegetto apresuradamente. ¡Los sentimientos de los dos para cada persona cuentan!”

“¿Entonces, el odio de Vegeta a Chichi es igual al amor de Goku a su esposa?”

“No, Goku es también el mejor amigo de Bulma, así que...”

Vegetto suspiró acerca de la dificultad que tenía para explicar sus sentimientos. ¿Cómo describir lo que la mezcla de Vegeta y Goku había creado sin entrar también en una complicación similar?

El buen humor había logrado borrar toda huella de dolor en sus corazones con respecto a la doble pérdida que habían sufrido por la victoria. Goku, al que pensaban haber recuperado por fin, y Vegeta, que había logrado ser apreciado a pesar de su carácter especial, se habían ido a la vez... Bueno, tenían a Vegetto, que los más optimistas habían descrito como "dos en uno". Los más sensibles a esta pérdida eran Trunks, quien apenas había recibido el afecto paterno, Bulma, quien había descubierto que sus sentimientos eran mucho más fuerte de lo que creía, Chichi, quien había incluso pensado en hacerle la comida preferida a su esposo a su regreso, y Gohan que, a pesar de que estaba acostumbrado a la ausencia de su padre, tenía la esperanza de pasar con él más de 3 años (recordemos que este es el tiempo máximo durante el cual Goku había estado allí antes de desaparecer durante X número de años...).

Una vez que el malestar se disipó, Vegetto había sido incluido en el grupo de discusión. Los que le hablaban eran los que menos lo habían conocido, como C-18 (a pesar de que apreciaba mucho a Vegeta, ya que estaban en la misma onda), Videl y Satán. Algunos estaban con ellos, como Krilin, Dende y Goten, pero la familia íntima no pudo hacerse a la idea de esta fusión. ¡Goku y Vegeta juntos, era impensable! ¡Uno de ellos era todo lo que se podía llegar a ser de amigable, mientras que el otro era la encarnación del estoicismo! ¡Parecía en contra de la naturaleza!

“¿Entonces, te vienes a vivir con nosotros?” le preguntó Goten.

Vegetto se quedó en blanco.

“¡Por supuesto que no! replicó Trunks. ¡Se vendrá a vivir con mi madre!”

“¡Pero también es mi papá!” exclamó Goten, indignado.

“¡Es más mío que tuyo! contestó el descendiente de Vegeta. ¡Además, el tuyo estaba muerto! Ni siquiera notarás la diferencia.”

El pequeño Goten se sorbió los mocos ruidosamente.

“¿No me digas que vas a llorar?” dijo Trunks, algo molesto.

“Pero... Estaba contento de tener un papá, yo... balbuceó el pobre chico al borde de la crisis.”

“¡Y yo acabo de perder el mío! ¡Ni te atrevas a quitármelo para tu placer personal! gruñó Trunks.”

“¡Chicos, basta! dijo Bulma, interviniendo. ¡Trunks, te prohíbo que hables así! ¿Te das cuenta del dolor que le provocas a Goten?”

“¿Porque ahora esto recae sobre mí? No es culpa mía que si papá se...”

Se detuvo porque sentía que ya no podía hablar sin que su voz temblase. Bulma suspiró ruidosamente. Aunque el buen humor había logrado por fin imponerse sobre el ambiente pesado, sólo había faltado que esos niños lo estropeasen todo. Si bien evitar eso no habría funcionado. Le lanzó a Vegetto la mirada de "tendremos que hablar luego". Él asintió con la cabeza.

Unas horas más tarde llegó el momento de decir adiós...

“¡Bye bye a todos!” se despidió Krilin echando a volar con su esposa, con su hija en los brazos.

“¡Adiós!” dijeron Satán y Videl a su vez, yéndose con una cápsula.

“Sólo una cosa... Dijo Piccolo a Vegetto, antes de que él se encontrase cara a cara con los que quería evitar a toda costa. Sólo quiero ver qué poder has podido desplegar para matar a Buu, así que... ¿Podrías aumentar tu ki, sólo para hacer una pequeña demostración?”

“Euuuh... Está bien. Dijo Vegetto,” pillado desprevenido.

“¡Espera! gritó Gohan. ¡Quiero luchar!”

Piccolo lanzó una mirada interrogativa a Gohan. ¡No era costumbre del joven meterse en combates, sobre todo sin ninguna razón! Sin embargo, el joven tenía en la mirada una determinación indescriptible, un deseo inquebrantable de ver hasta qué punto su padre había podido cambiar durante esa aventura. El namekiano finalmente se sentó asintiendo con la cabeza:

“Como quieras.”

El pequeño grupo se alejó, ansioso por el espectáculo. Gohan se colocó en posición de combate, como su padre le había enseñado. Vegetto sin embargo no se movió un pelo.

“¡Vamos!” Dijo Vegetto, provocándolo.

Ver un rostro tan parecido al de su padre con el rictus de Vegeta provocó una rabia inesperada en Gohan que de un golpe saltó hacia Vegetto. Lanzó su puño con todas sus fuerzas hacia su oponente con un grito. Fue parado con facilidad. Ahí comenzó una serie de puños y pies sin que ninguno alcanzase su objetivo. Moviéndose lo mínimo Vegetto inactivó cualquier intento ofensivo de Gohan. Este último se molestó hasta un punto en el que un aura blanca le rodeó. Lanzó un golpe en el vientre de Vegetto, que se dobló. Creyendo haberle tocado por fin, Gohan se permitió sonreír, pero una mano le agarró su puño. Vegetto levantó la cabeza, satisfecho, y arrojó a Gohan al suelo, haciendo que se estrellase al mismo tiempo.

“¡Esto no es un juego!” exclamó el hijo, indignado.

“¡Es un combate!” replicó su oponente.

Gohan, indignado de ver esta expresión de orgullo iluminar el rostro de su rival, se precipitó fuera de su área de confort, listo para pegarle. El hecho de que Vegetto se encontrase todavía en su estado normal le hería en su orgullo de guerrero.

“¡Pero transfórmate!”

“No es necesario. Respondió simplemente Vegetto enviándole un derechazo a la cabeza.”

Gohan rodó varios metros. Piccolo, aparentemente tranquilo, quedó profundamente impresionado por la actuación del guerrero. Gohan se precipitó hacia delante, pero fue recibido por una onda de ki. Cuando el polvo se despejó, vio a Vegetto, con una mueca de victoria en los labios y los brazos cruzados. Gohan aterrizó, perturbado. No podía imaginarse al hombre frente a él como su padre. No con esa cara. Volvió a tierra y volvió a la normalidad.

“Ya he visto lo que quería ver...” Dijo Gohan.

Todo el mundo estaba muy impresionado por el espectáculo que acababa de tener lugar. Los invitados se intercambiaron miradas penetrantes, señal de su admiración, mientras que Dende avanzó hacia Vegetto:

“Antes de que te vayas, te voy a llevar a ver a Enma.”

“¡Está bien!” dijo Vegetto que volvió a tener una cara amigable.

Puso la mano en el hombro del joven namekiano y desaparecieron.

Aparecieron delante de Enma.

“¡Así que tú eres el que dobla mi trabajo!”

“Lo siento...“ Murmuró Vegetto, rascándose la cabeza.

“Te he hecho venir para advertirte: La tierra habría tenido que desenvolverse por sí sola. ¡Has violado una ley universal llamando al planeta Namek!”

“Yo... Lo siento pero... Se trataba de una emergencia.”

“¡Que sea la última!”

“¡B... Bien!”

Vegetto pensaba haber acabado cuando recordó el deseo que había hecho cuando mató a su adversario:

“ Euuuh... En cuanto a mi deseo...”

“Sí, te oí hace un rato.”

“Querría saber si...”

“¿Y por qué te lo mereces?”

Vegetto permaneció en silencio ante la pregunta retórica.

“Bueno... Por todo lo que hice para...”

“¿Tú? preguntó Enma que por primera vez en la conversación apartó la vista de sus hojas.”

“Bueno... Sí, yo... Yo hasta...”

“No, no fuiste tú. Fue Son Goku.”

“Pero Goku es una parte de mí...”

“Sí, pero tú no eres el. No olvides que tú también tienes uno de los mayores criminales del universo en ti. ¡Tal vez Goku ha hecho grandes cosas, pero Vegeta ha matado a tanta gente como Goku ha salvado, o incluso más! Por Goku... Lo habría hecho. Pero por ti no, punto final.”

Decepcionado y enojado, Vegetto se despidió de Enma y se reunió con Dende. Reaparecieron en el palacio del dios, que todavía mostraba las secuelas de su reciente batalla. Ahora tendría que enfrentarse al peor de sus enemigos: Su familia...

Algunas decenas de minutos más tarde, el sol comenzó su declive, así que era hora de irse, pero ¿con quién volvía? Vegetto, que no era un cobarde, tomó la decisión de llevarlas aparte a las dos para que pudiesen hablar de esta... Complicación. Hizo una seña a Chichi y Bulma para que se acercaran. Gohan también esbozó un movimiento, pero Vegetto le ordenó permanecer en su lugar de una mirada. Una vez lo suficientemente lejos, Bulma le preguntó:

“¿Qué es lo que está pasando?”

“Bueno... Comenzó Vegetto. Es bastante complicado, pero me ha hecho falta pensar mucho sobre lo que quería hacer...”

“¿Con respecto a qué?” dijo Chichi esperándose de todos modos la respuesta.

“Con respecto a vosotras. En mí, están vuestros dos maridos... Por eso, tengo que hacer algo con respecto a vosotras…”

Bulma y Chichi se avergonzaban. Ellas sabían que tendrían que hacer frente a esta situación, pero tan pronto... Y tan de repente...

“Podrías vivir con nosotras dos...” Sugirió Bulma.

Vegetto frunció el ceño y se cruzó de brazos, en señal de reflexión. El mismo gesto que Vegeta, se dio cuenta Bulma.

“En realidad, me parece un poco sórdido... Por supuesto tengo obligaciones hacia las dos, pero... Hay demasiados sentimientos contradictorios en mí. Me incliné más hacia Bulma, internamente, en un principio, confesó con franqueza Vegetto.”

Chichi hizo una mueca conmocionada.

“¿Cómo?” Exclamó ella.

“Bueno, tengo el sentimiento de profunda amistad de Goku y el amor de Vegeta en mí, mientras que para ti, por supuesto tengo el amor, pero también un profundo desprecio...”

Chichi parecía ulcerada.

“¡Tu marido no era realmente recomendable! exclamó atacando a Bulma. ¿Ves cómo me veía?”

“En realidad no me extraña...“ Dijo Bulma, neutral.

Chichi se ahogó de rabia.

“Vamos, calma... Vegetto intento calmar la situación en vano.”

“¿Entonces qué piensas hacer? continuó Bulma haciendo caso omiso de la ira de su amiga.”

“Bueno, vivir más contigo, pero también pasar tiempo con Chichi... De vez en cuando... Después de todo, también soy su marido... De alguna manera...”

“Sigo pensando que deberías vivir con las dos...” Dijo Bulma.

“¿Cómo?”

“Bueno, explicó Bulma, nuestras casas están muy separadas, hay aproximadamente cinco horas de diferencia horaria entre nosotras, puedes teletransportarte a una hora determinada...”

“¿Y yo cuándo duermo, me lo explicas?”

“Recuerdo que Vegeta tenía verdaderamente un sueño corto. Dormir tres horas cada noche era más que suficiente. Cuando se entrenaba en la sala de la gravedad, se pasaba varios días sin dormir...”

“Pero, cortó Chichi, por fin calmada. Goku era una verdadera marmota. A él le hacían falta cada noche ocho horas como mínimo...”

“Tú, ¿qué piensas?” preguntó Bulma a Vegetto.

“Bueno... No sé... No he dormido todavía como yo mismo a decir verdad...”

“Lo veremos esta noche. Concluyó Chichi con una sonrisa.”

“¿Esta noche a qué casa vas?”

Vegetto pensó. Su estómago sin fondo, heredado de los dos Saiyanos, gruñó. Un recuerdo olfativo le vino a su memoria. La de un guiso de carne de buey con hortalizas de otoño con arroz tibio y una serie de pinchos de pollo. Goku exigía la comida de su esposa, y Vegetto no iba a objetar. Así que dijo, sonriendo un poco estúpidamente:

“Me gustaría ir con Chichi, porque tengo hambre y...”

Bulma se lo esperaba. Chichi era mejor cocinera que ella y Son un verdadero estómago con patas. Vaya, Vegetto que se parecía tanto a Vegeta en el carácter tenía también algo de Son… Chichi parecía satisfecha. ¡Sabía que todas esas horas perdidas en la cocina para elaborar platos deliciosos se pagarían un día! Ella avanzó e hizo una audacia en toda regla Vegetto agarrando el brazo como lo hacía antes con Goku. Ella sonrió. Detrás de ella, Bulma echaba chispas. Ella sentía que Chichi le robaba a su marido.

Una vez que llegaron, Chichi empezó a calentar las impresionantes ollas en el fuego. Vegetto ya empezaba a salivar. Puso la mesa y comieron todos de buen humor, con excepción de Gohan, que se sentían incómodo. Llegó el momento de ir a dormir. Vegetto, como buen padre, le contó una historia a Goten:

“Así que... Había una vez un príncipe en un planeta lejano. Comenzó con drama.”

“¿Cómo se llamaba el príncipe? preguntó el niño fascinado.”

“Euuuh… Vegeta.”

Gohan se estremeció.

“Pues bueno, el príncipe, tenía un gran reino y el reino era el de los guerreros más fuertes del universo. Todo el reino prosperó debido a que eran inmensamente ricos. Trabajaron en nombre de un hombre muy influyente, y eran sus empleados de primera mano. Nadie les ganaba...”

“¿Y?” Goten impaciente.

“Un día, él fue a una misión con su subordinado, Nappa, y un soldado prometedor, Raditz. Pensaba que un día volvería a ver su planeta con su familia y amigos, pero...”

“¿Pero qué?” preguntó Goten, desconcertado por la tristeza que estaba percibiendo en su nuevo padre.

“Pero el hombre para el que la gente trabajaba en realidad era un tirano despiadado. Sin previo aviso, destruyó el hermoso planeta, matando a todos sus habitantes, excepto al príncipe y sus dos aliados...”

“¿Por qué?”

La pregunta había salido por sí sola, y Goten se arrepintió cuando vio la figura de su padre transformarse en una mezcla de tristeza y odio.

“Porque tenía miedo de esa gente. Era poderosa... Quería erradicarla antes de que tuviesen la fuerza para sublevarse...”

Hizo una pausa, pensativo. Goten se mantuvo paciente, y en Gohan se encendió una luz. Realmente le había agradado Vegeta en los últimos años, pero no lo suficiente como para quererlo como padre... Pero por primera vez llegó a comprender lo que le acosó día y noche. Vegetto pareció despertarse y abrazó a Goten entre sus brazos.

“¡Buenas noches, hijo! Dulces sueños.”

Besó en la frente a su hijo menor. Gohan se vio a sí mismo una década antes, mimado de la misma manera. Vegetto se dirigió hacia él. Gohan literalmente lo agarró y lo abrazó, diciendo:

“Buenas noches a ti también, papá, ¡te quiero!”

Decir que el padre estaba sorprendido hubiera sido un verdadero eufemismo. Él sonrió, complacido con este cambio de actitud. Gohan finalmente se fue a la cama feliz. Había reencontrado a su padre en Vegetto e incluso sabía un poco más de Vegeta, tenía igualmente sus lados buenos, más ocultos. La fusión lo había liberado al parecer de la vergüenza que le impedía revelarlo. Gohan se comprometió a aceptar su nuevo padre por lo que era, a pesar de que se necesitaría mucho tiempo para esto... Y durmió tranquilo.

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