DB Multiverse

News Lectura Minicomic Fanarts Los autores FAQ Hilo RSS Bonus Eventos Promos Afiliados Torneo Universos
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

Hanasia, Reina de los Saiyanos

Escrito por Salagir

Adaptado por Alice

Esta historia tiene lugar en el planeta de los Saiyanos, hace 1000 años, mucho antes de que se convirtieran en los asesinos de poblaciones enteras que sembraron el miedo en toda la galaxia, en la era del Rey Vegeta...
Si alguna vez te has preguntado cómo estas personas tan poderosas vivían como una sociedad, si quieres saber cuál fue el destino de los guerreros legendarios antes de Broly, si las aventuras de un luchador frenético y emocional en un mundo de matones te tentan, entra en el mundo de la saga de Hanasia.

Próxima página en: 38 dias, 20h.


Parte 1 :123
Parte 2 :456789101112131415
[Chapter Cover]
Parte 2, Capítulo 6.

Entrenamiento

 

Traducido por Alice

 

Muchos Saiyanos abrieron los ojos con sorpresa al ver a Nizouki entrar al pueblo nuevamente. Probablemente estaba loco para hacer tal cosa. Había sido culpable de la pelea, había sido desterrado y ahora estaba de regreso como si nada hubiera pasado.

En tales condiciones, no había ninguna deshonra en atacarlo y matarlo.

Y eso era lo que iban a hacer.

Cuando el general del rey llegó a la plaza principal, la mitad de los aldeanos ya lo tenian rodeado, rompiendo sus nudillos o simplemente con los brazos cruzados sobre el pecho, mirándolo con desprecio. Estaban esperando una orden que les permitiera atacarlo. Pero ninguna palabra fue pronunciada.

Hanasia llegó a toda prisa, volando.

— ¿Tú otra vez?

Nizouki se volvió hacia ella y le sonrió.

— Bueno, sí. Yo otra vez. Pero no estoy aquí para pelear. Más bien, me gustaría hablar contigo en privado.

— No tendrás la mandíbula en buena forma para hacerlo -dijo mientras se acercaba a él, levantando el puño-. Tampoco pulmones para respirar. Comprenderás que en los minutos que vienen, te faltarán ambos.

Todos los Saiyanos de la aldea estaban muy tranquilos, listos para lanzar rafagas de ki e intervenir a favor de Hanasia. En cuanto a Nizouki, él simplemente se elevó en el aire. Todos los aldeanos fueron tomados desprevenidos. Y como muy pocos de ellos sabían cómo volar, sólo Hanasia fue tras él.

— Soy un general en la ciudad del rey. He sido maestro de muchos Saiyanos y tú, niña, tienes un potencial tal como nunca había visto antes.

— ¿Y por eso has vuelto?

— Con mi entrenamiento, serás la Saiyana más fuerte. Más fuerte que yo, más fuerte que el Rey...

— Pfff.

— Más fuerte que el Saiyano milenario.

— ¡No existe tal Saiyano, es una mentira!.

— Claro que existe. Han pasado mil años desde el último aparecio. Puede aparecer en cualquier momento. Y sólo tú podrás derrotarlo.

— ¿Por qué estas tan seguro de eso?

— Mi trabajo es pensar confiar en tus poderes. Esa es la misión que me han dado.

Hanasia le dirigió una mirada extraña, aparentemente molesta. No tenía ganas de pegarle. Qué pena. Además su padre vendría pronto. Tenía que tomar una decisión.

— Pensé que tu trabajo era matar a gente que no te agradaba.

— Mentí. Estaba buscando a un Saiyano para entrenarlo y para desbloquear su fuerza.

— Mmm…

Varias semanas más tarde, Nizouki fue tolerado en la aldea y daba lecciones a Hanasia todos los días. Un montón de aldeanos estaban allí también. Algunos estaban allí para ayudar a su 'casi-líder' por si este 'casi-fuera de la ley' se comportaba algo extraño, otros estaban aquí para disfrutar del privilegio de asistir a una lección de lucha [con alguien] de la capital [ciudad]. Hartich no venía a menudo. Pero hoy estaba aquí.

— Jefe, dijo un Saiyano, mientras señalaba a Hanasia que generaba una técnica extraña.

— ¿No aplastaste a Kumppin, el jefe de la aldea occidental, con esa técnica?

— Sí, es esa técnica, respondió. Lo aprendí en la capital.

— ¿Por qué no se lo enseñaste a tu hija entonces?

— Le enseñé mejores técnicas. Oye, ¡¡Hanasia!! ¡¡Toma y rompe su jodida pierna!!

Los dos combatientes se detuvieron por un momento.

— Si lo hago, no podré protegerme papá.

— Tendrás un puñetazo en la boca, seguro, pero también tendrás que romperle algo... o patearle las bolas, como quieras. Definitivamente esa técnica es defectuosa en combate, usala sólo contra idiotas.

 

 

El entrenamiento continuó, basandose en los reflejos esta vez. Unos cuantos Saiyanos lo observaban e imitaban. Ellos sabían que su líder, el más fuerte Saiyanos de la región, era el más fuerte en parte debido a sus viajes y su entrenamiento en la ciudad.

— Hartich, ¿crees que Hanasia podrá superar a ese tipo algún día? Ese viejo... es aterrador, esquiva todo. Un poco como tú... pero diez veces mejor.

— No es tan fuerte -respondió el jefe. No comparado con...

— ¿Qué? ¿Todos los habitantes de la ciudad son tan fuertes?

— No, muchacho. Quiero decir, comparado con él hace veinte años. Debería haber sido muy fuerte. Ya sabes, no hay muchos generales. En cuanto a Hanasia... no es imposible que llegue al nivel de un general, pero... tampoco será una perdedora.

Varios días después, Nizouki y Hanasia quedaron solos al fin. Estaba lloviendo abundantemente y los Saiyanos se quedaron tranquilos en su casa. La lluvia era dolorosa, incluso para un Saiyano, ya que caia a gran velocidad en este mundo donde todo era pesado. Además, como tenía muchos minerales, algunas gotas eran incluso casi sólidas y sucedió que una casa mal construida fue destruida por la lluvia.

Un muy pequeño Saiyano corrió lejos del pueblo y hacia los otros dos, sosteniendo un hueso del omóplato sobre su cabeza como un paraguas.

— Pequeño Harik, ¿qué haces aquí? Preguntó Hanasia.

— Le pedí que viniera, dijo Nizouki. Necesito un rehén.

— ¿Un qué? -exclamaron los otros dos al mismo tiempo, justo cuando el general cogió al chico y lo sostuvo alto, deshaciéndose de su paraguas. Harik puso sus manos delante de su cara, gimiendo de dolor. "Ouch, ouch”…

— Déjalo ir, gritó Hanasia. ¡Es joven para tomar la lluvia por tanto tiempo!

— ¡Si lo quieres, tendrás que mostrarme tu fuerza, mi estudiante! Cuando aparezca el Saiyano milenario, estoy seguro de que el poder que se muestra cuando se quiere ayudar a alguien aparecera, pero tendrá que ser mucho más alto de lo que me mostraste con anterioridad. Será todo el entrenamiento que tendras, sera mejor que sea algo más impresionante que la última vez.

— ¿Quieres dar un buen golpe, eso es todo? ¡Como hija del jefe, protegeré a los niños de mi pueblo!

— Me encantaría ver eso, gritó Nizouki quien, en este momento, lanzó una esfera de energia terriblemente poderosa con su mano libre hacia Hanasia. Como no estaba lista, la tomó directamente y no lo vio venir en su dirección. Él la golpeo directamente en su estómago y cayó al suelo agarrándose en la zona del golpe.

— ¡Muévete!, ordenó su atacante. ¿Crees que el Saiyano milenario golpeará tan débilmente como yo? Y terminó con una patada en su rostro haciendo que la chica volara varias yardas hacia atrás y rodara en varios otros metros en el barro.

Sacudida, sólo podía ver algo en la noche oscura. Sólo podía distinguir la figura del Saiyano, de lejos, y que estaba haciendo algo. Oyó los gritos de Harik cada vez más fuertes. ¡ Nizouki lo estaba derrotando!

— ¿Sabes? Gritó para que ella lo oyera. Creo que va a morir. Y siguió golpeando al niño.

Hanasia trató de levantarse, pero estaba muy herida. La hembra enojada logró levantarse de un salto, pero se deslizó en el barro y volvió a caer pesadamente. La incesante lluvia golpeó sus heridas, aumentando el dolor que sentía.

— Detente... por favor, detente...

— ¿Qué estás diciendo? ¡No puedo escuchar nada! Gritó. ¿Así proteges tu pueblo? ¡Qué absurdo! Lanzó a su rehén en el aire y lo golpeo con la rodilla, golpeándolo en el estómago. Harik gritó y en vano trató de luchar libremente, mientras se limitaba a pedir ayuda.

— ¡¡Altooooooooooo!! Exclamo Hanasia, mientras se levantaba y volaba. Ya no sentía el dolor ni la fuerte lluvia en su piel. Su energía subió y volvió a elevarse. Ella levantó los puños, centrándose en la figura negra indistinta de dónde provenía el grito. El viento apareció de pronto y las gotas cambiaron de dirección a su alrededor, como si fuera una tormenta.

 

— Maldición... Tal poder es fascinante... Pero si piensas que el Saiyano milenario va a esperar... Nizouki de repente paro y lanzó una esfera de energia hacia ella.

Sorprendida, sólo tuvo tiempo de verlo venir y, en un soyoso de derrota, cayó hacia atrás. Ese anciano todavía tenía mucha energía de sobra.

Al oír sólo la lluvia que la golpeaba aún más violentamente, Hanasia sintió que estaba a punto de desmayarse. La oscuridad estaba empezando a invadir su vista cuando un pensamiento cruzó violentamente su mente. ¡Harik!

— Es imposible, pensó. Estoy tan cansada, ya no puedo moverme…

— ¡Harik, Harik!

— No puedo detenerlo, no con este poder…

— ¡Harik, Harik va a morir!

— Estoy herida, estoy cansada...

— Harik... Harik no tiene siquiera 4 años. Escúchalo... ¡Está gritando de nuevo!

— Pequeño Saiyano, tu salvadora no está en buen estado para ayudar, dijo el ahora sádico Nizouki.

— Creo que se va a ahogar sola en ese charco de agua. Y tendrás que irte con ella. Amenazante sin medir las censecuencias. Si ella no vuelve a…

Un golpe poderoso. Justo en la cara, como la primera vez.

No la había visto, no había notado su llegada, no noto siquiera cuando se levanto del charco de agua. Dejó ir a Harik por el poder del golpe, pero se agarró inmediatamente a sí mismo. No iba a dejar que lo golpeara de nuevo. Nizouki voló para controlar su caída y puso sus brazos en una posición de defensa en anticipación para el próximo golpe.

Hanasia voló a toda velocidad detrás de él y le dio una patada. El volvió y le lanzó un ataque de energia, pero se estrelló en Hanasia sin dañarla mucho más de lo que haría una gota de lluvia.

El guerrero no le estaba pegando por el momento. Nizouki podía ponerse de pie y verla. No creía en sus ojos.

Había un cráter de barro a sus pies, un viento sobrenatural la rodeaba y sus ojos eran tan duros como el hierro.

— Aaaaah, dijo complacido. La ira te anima más que nada. ¡Pero quiero más!

El guerrero le dio un puñetazo, pero ella fácilmente lo paró y le dio un golpe. Se apaño de sus ataques furtivos que había aprendido en la capital, pero ella era demasiado rápida cada vez, y cada vez que ella le veía caer.

Después de unos minutos, el poder de Hanasia seguía siendo el mismo y Nizouki apenas podía ponerse de pie. Luego caminó lentamente hacia él. Se inclinó hacia adelante, tratando de entrar en una postura de lucha, pero Hanasia lo cogió y lo tiró en el aire.

Ella había usado tanto poder para lanzarlo que él atravesó las nubes. Bajo el repentino sol, se sentía como si una carga estuviera a punto de explotar en su pecho y sus tímpanos perecían cerca del escenario de la explosión. Eso era lo que siempre sucedía cuando uno volaba para ir hacia el cielo. Trató de volar para mantenerse al mismo nivel y acostumbrarse a esta carga, que sólo fue el cambio de presión.

Hanasia tomó a Harik del barro y se aseguró de que estuviera vivo. Lentamente, y manteniendo su cuerpo sobre el suyo para protegerlo de la lluvia, voló. Cuando estuvieron cerca de la nube, sintió el habitual zumbido del cambio de presión y se desaceleró.

— Cierra la nariz y la boca y sopla -le dijo a Harik-.

Hizo lo que dijo y descubrió sus oídos. Subieron de nuevo por encima de la capa de nubes. A la luz del sol, comprobó cuánto había sido herido. No parecía tener muchos huesos rotos. Al menos, sobreviviría.

— Eres muy fuerte... gracias a mí, dijo orgullosamente el pequeño mientras escupía un diente de leche.

Volvió la cabeza para ver a Nizouki, a lo lejos, limpiando la sangre que corría de su nariz. La miraba con furia en sus ojos, la misma furia que solían ver en los ojos de un perdedor y eso significaba que odiaba a su oponente. En realidad parecía peor que el chico.

Hanasia voló lentamente, sintiéndose segura de sí misma, hacia él.

— Sé lo que estás pensando... pero no habrá una próxima vez. Si alguna vez vuelves a mi aldea, te mataré, no importa cuál sea tu excusa.

Nizouki sonrió internamente. Por lo tanto, incluso varios minutos después de su ira, ella todavía mantuvo un poco de su "impulso". De hecho, ella era tan poderosa como lo era cuando estaban en tierra firme. Y sería un error mortal tratar de atacarla ahora.

Y ella lo dejaba vivir nuevamente. Increíble, especialmente después de lo que había hecho.

Me hubiera gustado enseñarte más cosas. Oh, sí, mucho más... Pero como me dejas vivir más tiempo, prefiero ir a decirle al Rey que he encontrado a la chica Saiyana que puede derrotar al Saiyano milenario. Y volveré. Tenlo en cuenta, ¡volveré!

Tus comentarios sobre la página:

Cargando comentarios...
[es]
EnglishFrançais日本語中文EspañolItalianoPortuguêsDeutschPolskiNederlandsTurcPortuguês Brasileiro
MagyarGalegoCatalàNorskРусскийRomâniaCroatianEuskeraLietuviškaiKoreanБългарскиעִבְרִית
SvenskaΕλληνικάSuomeksiEspañol Latinoاللغة العربيةFilipinoLatineDanskCorsu