DB Multiverse

Hanasia, Reina de los Saiyanos

Escrito por Salagir

Adaptado por Alice

Esta historia tiene lugar en el planeta de los Saiyanos, hace 1000 años, mucho antes de que se convirtieran en los asesinos de poblaciones enteras que sembraron el miedo en toda la galaxia, en la era del Rey Vegeta...
Si alguna vez te has preguntado cómo estas personas tan poderosas vivían como una sociedad, si quieres saber cuál fue el destino de los guerreros legendarios antes de Broly, si las aventuras de un luchador frenético y emocional en un mundo de matones te tentan, entra en el mundo de la saga de Hanasia.

Próxima página en: 38 días, 5h.


Parte 1 :123
Parte 2 :4567891011121314151617
[Chapter Cover]
Parte 2, Capítulo 17.

Paréntesis, universos 1 y 10

 

Traducido por Alice

 

Si recuerdan el capítulo de introducción, habrán notado esta oración:

Los universos donde esta historia no tuvo lugar son los siguientes: 1º, 2º, 5º y 10º.

 

El Universo 2 está excluido porque no es solo un universo, sino un delirio que va más allá de las leyes de la física de Dragon Ball.

En el universo 5... bueno, aún no podemos decir las razones de su divergencia por el momento.

Universos 1 y 10, sin embargo, como ustedes saben, son idénticos aparte de la creación de los viajes interuniversales por los Vargas en el primero. Su principal diferencia con todos los demás universos es que los cinco Kaioshins siguen vivos porque eliminaron la amenaza de Majin Buu en su huevo o en su capullo.

Pero creo que ya lo saben.

 

La historia que conté en este fanfic, sin embargo, ocurrió de manera idéntica en ambos universos, del Capítulo 2 al 13. Y ocurrirá de forma idéntica en los capítulos que siguen.

Esto se debe a que las acciones de los Kaioshin han tenido poco impacto directo en este planeta, al menos por el momento.

Pero en los capítulos 14 y 15 (y quizá el 16), sera diferente.

 

Entonces, descubramos qué sucedió en esta realidad alternativa...

 

La coalición de las fuerzas armadas (último párrafo)

 

Anteriormente, en Hanasia: Nuestra heroína Super Saiyana ha recibido una serie de golpes fatales por parte de Romanesco. Ella yace en el suelo esperando la muerte. El general Nizouki llamó la atención del Saiyano Milenario y, montando una pequeña nave Tsuful, lo atrae hacia el ejército de los Saiyanos. Mientras tanto, en la sede de los Tsuful...

 

Cinco nuevos elementos aparecieron en el radar.

— ¿Qué son estas nuevas energías? Preguntó Chiin-Lee trayendo una gran pantalla de video frente a ella. Otros Tsuful también se sorprendieron y dieron la orden a las cámaras para que apuntaran en la dirección correcta.

— ¡Mira esos números en el medidor de energía! Se acercan a los otros dos, ¡es aterrador! ¿Qué son ellos?

— ¡¡¡Son unos... monstruos, no son ni Tsufuls ni Saiyanos!!!

 

 

Ayuda inesperada

 

— Ya es un campo de batalla horrible, dijo el viejo Kaioshin del Norte.

 - Evitaremos que se expanda, dijo el Kaioshin del Oeste. Puedo ver al monstruo que emite este terrorífico poder. Pero, ¿dónde está el otro?

 - El otro, o mejor dicho, la otra esta acabada, dice el Gran Kaioshin. Veo su cuerpo allí.

 - Ya veo, lucharon uno contra el otro, dijo el Kaioshin del Sur, el más fuerte de los dioses. Pero el ganador es impulsado por la ira anormal. Él matará a sus otros camaradas ahora.

 El Gran Kaioshin, su líder, se separó del grupo.

 - Me ocuparé del otro. Ustedes cuatro, lidien con el monstruo y mátenlo antes de que pueda dañar a otros.

 - ¿Qué hay de las cámaras que nos observan? Dijo el viejo Kaioshin del Norte.

— No importan. Nuestra prioridad es el monstruo.

Él siguió su camino y los dioses de los cuatro puntos cardinales del universo se separaron del suelo.

— ¿Nosotros cuatro contra ese monstruo? ¿No está sobreestimándolo un poco?

 - ¿Puedes sentir el poder que está liberando? Está aumentando, y está a punto de superar al nuestro, dijo el Kaioshin del Este, quien tembló con la simple idea.

— Sigue siendo una broma en comparación con el del Sur. Como se decidió que esto debería ser colectivo, sugiero turnarnos para golpearlo, mientras que el del Sur le da el golpe final.

— Muy bien, confirmaron los otros tres.

 

Romanesco detuvo su embestida y se dio la vuelta. Estas nuevas energias que acababan de aparecer despertaron su curiosidad. ¡Eran muy rápidos!

Estos eran seres que nunca había visto, pero el Saiyano Milenario no estaba en condiciones de hacerse preguntas. La cara de su oponente apenas importaba, siempre y cuando pudiera aplanarlos bajo su puño.

Iba a golpear al primero para alcanzarlo, pero este último evitó hábilmente su golpe y voló justo por encima de él sin dejar de golpearlo en la cara al hacerlo. Romanesco se volvió para atraparlo, pero uno de los otros le dio una patada en el estómago. Y un tercero, que había ido detrás de él, le plantó el pie en el cuello. Este oponente se sorprendió de no haber roto su espina dorsal, pero se retiró de todos modos.

Y, de repente, el último, que resultó ser un gigante, tal vez incluso más grande que Romanesco después de su transformación, se le acercó con más velocidad, más poder y metió el puño en el estómago del guerrero, doblándolo por la mitad .

 

Este dolor era muy diferente, pero el cuerpo de Romanesco había resonado con todo su ser por el impacto. Fue empujado hacia atrás, lo que nunca había sucedido desde su transformación, se había doblegado bajo el golpe. Él fue sorprendido por tal poder.

Este último que llegó era incomparablemente más fuerte.

 

El Saiyano Milenario no fue el único en estar estupefacto. El Kaioshin del Sur se mantuvo a corta distancia, observando a este guerrero. Sus ojos estaban muy abiertos y ni siquiera sabía cómo reaccionar. ¿Qué era este ser?

Los Kaioshins de los otros tres puntos cardinales, un poco más distantes entre sí, permanecieron en el cielo para sitiar a su oponente. El espacio entre ellos era el mismo. Se habían colocado allí por reflejo, pero al igual que su amigo, no podían entender.

¿El del Sur no logro golpearlo? No, lo hizo. ¿No lo golpeó con fuerza? ¡Imposible! el del Sur, como todos los Kaioshin, siempre hacía lo que se le ordenaba diligentemente, y no era alguien que jugara con sus oponentes. Los otros también habían seguido el movimiento aéreo y la fuerza utilizada por el Kaioshin del Sur en su golpe. Fue con su máxima fuerza. Este golpe estaba destinado a acabar con él. Además, el del Sur no había subestimado de ninguna manera al oponente, ya que era motivo de preocupación para el Gran Kaioshin. Él había puesto todas sus fuerzas en su golpe.

Si el Kaioshin del Sur hubiera golpeado un planeta, este no existiría más. Si hubiera golpeado al más poderoso de los demonios del frío, no quedaría ni un solo átomo de él. Si hubiera golpeado al inmortal de Pandora, el pobre ser quien poseia la maldición de la eternidad, el guerrero más poderoso del universo conocido hasta la fecha, habría obtenido un gran agujero en su pecho con todos sus órganos volando en todas direcciones ( Aunque no estaría muerto, se habría reconstruido lentamente).

Vamos a romper la cuarta pared de los universos y a compararlo con otros personajes que conoces.

Si el Kaioshin del Sur hubiera golpeado a "Mystic Gohan" de la misma manera, incluso si estuviera preparado para recibir el golpe, se habría doblado y sería arrojado lejos. Le cortaría la respiración por un momento y necesitaría unos segundos para recuperarse. Lo mismo aplica para Goku en SSJ3... Debería bastar con el nivel de Vegetto para que este golpe resultará, "débil".

Era físicamente imposible para el Milenario resistir el golpe que le propicio el del Sur. Para el Kaioshin del Sur era difícil de admitir, ¡pero estaba rodeado por un escudo de resistencia que bordeaba lo absoluto!

 

Cuando Hanasia abrió los ojos, delante de ella, descendio un ser extraño, uno que nunca había visto en su vida. Era muy grande, su cara era parecida a la de un Saiyano, pero completamente diferente. Ojos más pequeños que estaban lejos el uno del otro, orejas extrañas, etc... etc... No era un Saiyano. ¿Tal vez era un Tsuful? ¿Pero no se suponía que eran muy pequeños?

Y luego recordó lo que estaba haciendo en el suelo. Inmediatamente sintió inmensos poderes. Y notó que no estaba herida.

— Mis fracturas... mi cuer... ¡Debería estar muerta!

— Te he curado, dijo el extraño ser.

— ¿Eres un Tsuful? Cuestiono la Saiyana.

— Ah, no...

Hanasia buscó los poderes que ella había sentido. A lo lejos, el extraordinario y aterrador poder del Saiyano Milenario había... ¡sí, había aumentado aún más! Y había otros, también enormes, pero ahora inferiores al Milenario. Y, por último, poder completamente increíble... Uno de estos recién llegados estaba muy, muy por encima de los demás... Era tan fuerte que ya no podía tener un sentido lógico de cómo se sentía... es decir, ahora ella se sentia ridículamente débil.

— Hiciste un trabajo increíble contra ese monstruo Luchaste para salvar a tu gente, a tu mundo... ¡Excelente! Continúa así, pequeña jovencita... Sé que te esperan otros desafíos, pronto. En cuanto a este monstruo, nos estamos ocupando de eso personalmente. Pero no estaremos aquí para lo que viene después.

Hanasia se levantó. Sabía que bajo el aire despreocupado y amistoso de este misterioso sanador, estaba ocultando un gran poder, pero quizás no de batalla.

Los dos se miraron el uno al otro por un momento, luego se levantaron lentamente. Al mismo tiempo, volaron hacia el campo de batalla y, al mismo tiempo, se detuvieron a una distancia rezonable.

Hanasia había entendido que, de hecho, había sido superada.

— ¿General? ¿Qué está pasando allí?

— El ejército de los Saiyanos llegó. Cientos de soldados contemplaron puntos brillantes moviéndose a gran velocidad. Fue una pelea que ni pudieron ver ni imaginar. Las formas borrosas crearon vientos, ondas de sonido brutales y otras ondas de choque que sacudieron toda la atmósfera.

Si bien no podían percibir la potencia de salida, sus instintos les servían bien: los seres paranormales estaban peleando a un nivel prohibido para los simples mortales, y lo mejor sería no acercarse a ellos.

— El Saiyano... Milenario es invencible... y creo... creo que otros seres invencibles de otro mundo han venido a patearle el trasero.

— ¿Estan ganando, General?

—  ... no, han pasado demasiados minutos desde que estuvieron peleando, y hace dos minutos no puedo percibirlos más.

 

 

La lucha espacial de los grandes Dioses

Los golpes fueron aunmentando Con el paso del tiempo, los tres dioses menos poderosos redujeron su presencia en la batalla, y la frecuencia de sus ataques fue disminuyendo. No solo fueron ineficaces sus ataques, estando tan cerca de la bestia los ponía en peligro. Y su velocidad estaba aumentando. Si uno de ellos fuera golpeado, es probable que sufrieran heridas graves.

Solo el del Sur todavía lo dominaba con facilidad. Sus golpes, a diferencia de los demás, tuvieron un efecto en el oponente. Podría moverlo, obtener una reacción de él. Pero tampoco podía lastimarlo realmente.

 

Telepáticamente, el plan se estaba formando.

— ¡Esto no puede continuar! Si esto continúa, eventualmente será más poderoso que todos nosotros, incluso más que el del Sur.

— ¡Bombardearlo con tantos golpes como sea posible! Cuanto menos respira, ¡menos aumenta su fuerza!

— ¡Todavía tenemos que encontrar una alternativa!

— ¡Tenemos que aniquilarlo, con un ataque de energía más fuerte que su escudo!

— He usado mi ataque concentrado más poderoso, dijo el del Sur. ¡Y él todavía esta de pie!

— Necesitamos algo aún más poderoso que eso. ¡Algo tan intenso en energía que disociará los átomos de su cuerpo y los campos que lo protegen colapsarán!

— ¿Dónde vamos a encontrar el poder aún mayor de lo que el del Sur puede generar?

Dieron una mirada hacía al cielo.

— ¿Qué hay del sol de este planeta? ¡Aunque esta demasiado lejos, podría funcionar!

— Tendremos que sacarlo de aquí, luego empujarlo hacia el sol. ¡Estará demasiado perturbado por los peligros ambientales del espacio!

— ¡Estoy listo! gritó telepáticamente el Kaioshin del Sur. ¡Lo enviaré allí fácilmente! ¡Haz un pequeño espacio para mí...!

— No. Huye.

— ¿Huh? Se sorprendieron los cuatro Dioses.

— Vuela en dirección hacía el espacio, le dijo el Gran Kaioshin. Te perseguirá y, en su estado, le tomará tiempo darse cuenta del cambio en el entorno. Él es del tipo que no piensa antes de actuar.

Ahora, ¿qué pasaría si él decidiera dejarlos en paz y comenzara a destruir el planeta? Pero si el Gran Kaioshin lo propuso, es porque confiaba en que la respuesta vendría de su oponente. Juntos, los cuatro Kaioshins entraron en la estratosfera.

 

De repente, sin oposición, Romanesco tomó aliento, y pronto tuvo la sensación de estar sano de nuevo. Su poder todavía fluía en sus venas...

Las "aves" voladoras ya no le disparaban. Había cambiado mucho de oponentes, y habían desaparecido en gran medida, o mejor dicho, se había olvidado de ellos. Había Saiyanos, allí... ¡De hecho, habían muchos!

Mientras miraba a su alrededor, Hanasia se puso en una posición defensiva. ¿Por qué los otros seres se fueron? ¿A quién atacaría ahora? Ella y su extraño compañero, estaban más cerca de él...

— No puede vernos, hice invisibles nuestras firmas energéticas, dijo el compañero.

Ella había escuchado su oración, pero él no movió los labios.

Pero nadie iba a dejar que Romanesco decidiera. El Kaioshin del Sur ya había enviado muchas explosiones de energía, que fueron directamente a irritar la parte superior de la cabeza del Saiyano Legendario y Milenario.

¡Su origen estaba claro ahora, y el guerrero voló cada vez más alto para atrapar a esos fugitivos molestos!

 

Los Kaioshins habían ido más bien despacio, para asegurarse de que los seguirían. Ahora que estaban un poco lejos, progresivamente aumentaron su velocidad poco a poco, de acuerdo con la del monstruo. Todos podían competir con él vuelo.

La aceleración fue constante y el plan funcionó. Menos de dos minutos después, Romanesco de repente notó que estaba oscuro. Hacía frío. Y luego sintió muchas otras cosas extrañas...

Sin saberlo, siguió volando lejos del planeta a gran velocidad, la gravedad se redujo significativamente, y el aire ya no estaba allí para frenarlo.

 

No podía oír nada. Él ya no podía respirar. La sensación era extraña, tendía dolor en todas partes. Sin embargo, no había sentido dolor real en mucho tiempo.

El cielo nocturno, estrellado, estaba sobre él, abajo, a sus lados, en todas partes. En un momento, había un objeto como la luna, pero muy grande, y no del mismo color. Trató de hacer movimientos para moverse, pero no funcionó. Él se sintia más frío. Sus ojos parecían querer explotar y sus venas estallaban por dentro. Usó todo su poder para prevenirlo. En su cuerpo, sintió una agresión perpetua. Fueron los rayos sin filtro del sol. Había sudor en su cuerpo, pero el sudor ahora estaba hecho de hielo.

Él lanzó su energía de una vez, pero no paso nada. Comenzó a lanzar algunas esferas de poder, y luego en este nuevo lugar, se movian más y más rápido. La gran luna giró a su alrededor muy rápidamente. La gran esfera de poder , que ahora estaba lejos a gran velocidad, también giraba a su alrededor. El mundo entero giró en torno a él rápidamente.

 

— De acuerdo, esta todo listo.

— Sin embargo, debemos ser cautelosos. Es posible que él se adapte. Él todavía tiene una gran resistencia.

— Algunos movimientos bien colocados, y él tendrá la trayectoria deseada. Me ocuparé de todo, tomarás el control si consigue un darme un golpe.

Entonces, el Kaioshin del Sur fue hacia el Saiyano Milenario. Girando sobre sí mismo, se perdió, y veia cada segundo del acercamiento de su oponente. Trató de golpearlo, a pesar de su desventaja, pero el Kioshin permaneció con la guardia alta y la lucha se mantuvo desigual, bajo el control total del Dios.

Después de un momento, Romanesco sintió que giraba menos. Vio a su formidable oponente frente a él, retrocediendo lentamente.

Esta era una oportunidad imperdible. El guerrero abrió sus manos delante de él, y envió hacia él grandes ráfagas de energía.

Del mismo modo, el oponente frente a él también estaba preparando un ataque de energía.

Perfecto. En esta clase de juegos, Romanesco nunca perdia.

 

Y el dios disparó. Romanesco hizo lo mismo. Las esferas de poder se acercaron cuando los dos oponentes se alejaron. Luego se tocaron. Sus puntas se aplanaron una contra la otra y juntas empujaron a quienes habian disparado.

Romanesco y el Kaioshin del Sur fueron empujados aún más rápido. El del Sur continuó enviando su energía para propagarse más rápido. Su oponente no sospechaba nada. Ambos ya se estaban separando a miles de kilómetros por segundo. El Saiyano Milenario no lo sabía, pero nunca antes había alcanzado una velocidad tan increíble... relativa, por ejemplo, al sol al que se acercaba.

Romanesco sintió que su espalda ardía más y más. Él quería volver la cabeza, pero su cuerpo no respondia. Luego continuó su ataque, pero extendió la energía en todas direcciones, y giró de nuevo...

Vio adónde iba, qué ardía. Él vio un momento y luego no vio nada en absoluto. Gritó cuando sus ojos blancos fueron destruidos. Quería enviar esferas de poder a esto, pero ya no lo veía, debería haber enviado ataques perpendiculares a las partes del cuerpo que eran más ardientes, pero ¿cómo llegar e incluso adivinar cuándo no tienes sentido de ti mismo?

 

Él no lo sabía, pero iba más rápido, atraído por la atracción de esta gigantesca estrella. El efecto que sintió fue que se quemó más.

 

El shock fue tan grande que se desmayó. Perdió su transformación milenaria y volvió a ser mortal. El dolor lo despertó.

 

Sintió que estaba cayendo en algo, entonces logro articular sus últimas palabras; ¡Nooooo...! y murió instantáneamente, su cuerpo se había derretido sobre unos pocos millones de grados.

(He visto esto antes en alguna parte...)

 

— Se acabo, por fin está muerto. Ya no puedo sentir su energía, dijo Hanaria quien miraba hacia el cielo desde hace unos minutos, frustrada por no poder seguir nada de la pelea.

— Ya no tienes que preocuparte por eso. Ah, aquí vienen, bajando.

El aliado inesperado de Hanasia se reincorporó a sus camaradas y cada uno tocó una parte del cuerpo del otro. Formaron una cadena, y de repente desaparecieron. Ella nunca los volvería a ver.

 

De vuelta con los Tsuful...

— Chiin-Lee, ¿puedes decirme qué pasó?

— ¡Uh... no! Lo logramos, obviamente, pero creo que nunca sabremos quiénes fueron nuestros salvadores.

Ella sintió una presencia. Dandose la vuelta, vio a los extraterrestres detrás de ella. ¡La sala de control de repente había recibido invitados extraños, y terroríficos cuando se los veía de cerca!

— Adelante, los alcanzaré en un momento, dijo el más "grueso" de los personajes. Los demas desaparecieron al instante.

Perfecto, ahora que estaba solo, era menos aterrador. La forma esférica de su cuerpo lo hacía parecer un Tsuful, solo que más grande.

— Una criatura bastante extraña, ¿eh? amablemente le preguntó al ser peculiar, volviendo la cabeza hacia Chiin-Lee, a quien había adivinado rápidamente que era responsable de las operaciones. ¿Tienes problemas muy seguido con monstruos así?

— Afortunadamente no, respondió ella. Es una mutación Saiyana, que parece solo aparecer cada mil años.

— Bueno, en ese caso, ¡volveremos en mil años! dijo el Dios, como si programara una cita para la próxima semana. Antes de revelar sus poderes divinos...

— Le debemos mucho, y gracias en nombre de todos los Tsuful, dijo Chiin-Lee. ¿Pero quien eres tú?

— Oh... Oh oh... somos los Kaioshin, Dioses protectores del universo. Por lo general, no nos mostramos ante los ojos del público, pero su criatura mutante fue una terrible excepción. Él podría haber puesto en peligro todo el universo.

— Uh, um... tengo otra pregunta, todopoderoso... La otra Saiyana... ¿Ella también es una mutante?

— ¿La pequeña? ¡Oh, no, en absoluto! Ella es una muy buena persona, y te aconsejo que cuides bien de ella, sin embargo...

Chiin-Lee sintió un inmenso alivio.

— Oh, sin embargo, destruirás estos planes en contra de ellos, y nunca volverás a producir otros artilugios semejantes...

De repente, los presidentes se apartaron unos de otros, mientras algunos de los presentes Tsuful retrocedían en un reflejo defensivo (totalmente innecesario) al ver la brillante esfera que el dios sostenía en la palma de su mano.

— Lo haremos, mi Señor. Ahora ya no necesitamos esos detonadores.

— Muy bien, dijo el Gran Kaioshin.

La esfera brilló antes de desaparecer de repente. Tenía que haberlo destruido con magia, o probablemente lo había enviado a una dimensión prohibida por los mortales.

— Adios. Concluyo el Dios.

Y se desapareció a el mismo.

 

Algunos de los Tsuful reanudaron su respiración. Aliviados de estar vivos, repentinamente convertidos del ateísmo al politeísmo, sabían que la tensión finalmente podría regresar. Se dieron órdenes a los aviones de guerra que regresaran, y que la tortuga se almacenara en una cueva secreta llena de servicios públicos en territorio Saiyano. Chiin -Lee felicitó al equipo por su trabajo.

Entonces miró en una de las pantallas que mostraban a la Saiyana que dejaba que su emoción fluyera en su radiante rostro. Ella sonrió y sus ojos también estaban mojados. Ya no tememos nada de que preocuparnos, pensó. Estamos protegidos por los Dioses y por la Saiyana que llora.

Chiin-Lee salió de la habitación feliz.

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