Ser fuerte o un mindundi, tete, es la última parada de un viaje larguísimo, lleno de historias y marrones...
Mira, ser un marcialista de verdad es tener esa capacidad de rebuscarte, rehacer tu propio recorrido y entender cómo has evolucionao… que no es moco de pavo, eh...
… y Por tu dimensión y todo ese rollo histórico que te acompaña desde que eras un cagón.