¡Eres perfecta, sensei! ¡Ni los dioses del kung-fu se atreverían a corregirte!
¡La cúspide del arte, la maestra ideal que el destino mismo me concedió!
Xe… tienes arte pa’ dorar la píldora, y con esas ganas que me llevas, pues oye…nano; te lo reconozco, funciona.
Xe, acepto enseñarte, pero no te creas que voy a ponerme blandita: si no eres riguroso te caen leches, collons.
¡Gracias, sensei! ¡Juro que no se arrepentirá jamás!
¡Seré el aprendiz más legendario del cosmos!